Deseo oculto

Capítulo 2

 

—Nada, no hemos encontrado nada. Ni una sola noticia decente en todo el campus. —Milly se dejó caer sobre la cama cerrando los ojos para intentar olvidar la frustración que se apoderaba de su mente.

—Venga Milly… Encontraremos algo que nos sirva antes del lunes, ya lo verás —la animó Tamiya sentándose a su lado y posando una mano sobre su brazo mientras le mostraba una sonrisa llena de confianza.

Milly se giró hacia el otro lado con el ceño fruncido a modo de respuesta, mostrando su inconformidad ante el ánimo de su  amiga ¿Cómo podía decir eso cuando tan solo quedaban tres días para la venta del periódico de Kadic y no habían conseguido nada? No únicamente tenían que encontrar una noticia, también debían redactarla y encontrar la forma de venderla para que fuese atractiva a los ojos de los compradores.

Tamiya miró con cara preocupada a Milly. Entendía perfectamente cómo se sentía. Desde que empezó el verano muchos alumnos de la academia se habían ido del campus para estar con su familia, lo que hacía que el lugar estuviese más tranquilo y no encontrasen sucesos que fuesen lo bastante buenos como para redactar una primicia. Por tanto, se habían pasado prácticamente todo el verano investigando la academia y exprimiendo lo poco que encontraban para redactar una columna más o menos decente a cada semana.

Era frustrante y agotador… por muy duro que trabajasen la poca gente que quedaba en el campus empezaba a quedar insatisfecha con los resultados, criticando cada columna que no conseguía saciar el hambre del cotilleo.

—Oye Milly… ¿Y si esta tarde dejamos de buscar una noticia y nos vamos al centro comercial? Nos iría bien tomarnos un descanso —sugirió Tamiya conociendo ya, la respuesta de su compañera.

—¡¿Queeee?! ¿Y dejar de lado el periódico de kadic? —cuestionó la muchacha levantándose de golpe y mirando a su amiga con cara sorprendida y el entrecejo aún fruncido.

—Bueno… es que hemos trabajado muy duro… y…

—¡Ni hablar! No voy a dejar mis obligaciones como reportera de Kadic, ¡Y menos para irme de compras! —cortó cuando vió que la joven hablaba en serio.

—Vale, pues si no vamos al centro comercial no te dire donde he escondido a tu osito. —No le gustaba usar esa clase de juegos sucios, pero al final había comprendido que no había otra manera de hacer entrar en razón a su amiga.

—¿Que has escondido mi osito?

Observó como los ojos enfurecidos de Milly la observaban con rencor, a lo que se cruzó de brazos esperando una respuesta. Finalmente la chica accedió a regañadientes al chantaje de su camarada.

Llegada la hora cogieron todo lo necesario y salieron de la habitación. Tamiya observó cómo Milly metía una de las cámaras en su bolso y se paró delante de ella con expresión severa, a lo que ella se apartó y siguió andando mirándola con desdén y anunciando “nunca se sabe, una reportera siempre debe estar preparada”. La muchacha siguió a su amiga ladeando la cabeza: “Siempre igual…”. Las dos chicas salieron del campus y empezaron a andar hacia el centro, al principio silenciosas, pero conforme ivan andando empezaban a hablar y reír de historias pasadas.

Llegaron al centro de la ciudad colmado de tiendas de todo tipo, tiendas de ropa, de juguetes, de comida… Empezaron a entrar en las que más les llamaba la atención para curiosear los productos que vendían.

—Mira esa tienda…

—Shhht  —le hizo callar Milly, que miraba hacia un punto fijo de la calle atentamente. —Mira eso. —Señaló hacia donde estaba mirando. Tamiya frunció el ceño tratando de encontrar lo que había captado la atención de su acompañante. Cuando atisbó a ver de qué se trataba no pudo evitar ahogar un grito de sorpresa.

—Son la Señorita Meyers y la Señorita Perraudin

La Señorita Meyers era profesora de matemáticas en la academia, mientras que la señorita Perraudin era la enfermera. Las dos mujeres se encontraban saliendo del cine, sin embargo, eso no era lo que les había sorprendido, sino las manos que llevaban entrelazadas y las miradas de complicidad que compartían.

—¡Genial! Ya tenemos nuestra noticia —anunció llena de felicidad Milly mientras sacaba la cámara y empezaba a hacer fotos.

El ruido de la gente que tenían a su alrededor y la distancia entre ellas, hacían que las niñas no fuesen capaces de escuchar lo que decían, no obstante, como decía Milly, sus actos hablaban por sí solos. Las dos mujeres se habían detenido a un lado de la entrada del cine, la señorita Meyers se había acercado tanto a la señorita Perraudin que la había hecho retroceder hasta que su espalda chocara contra la pared. La profesora de matemáticas tenía apoyado el antebrazo justo encima de la cabeza de su acompañante, que miraba a todos lados con ojos preocupados, y con su cuerpo, a pocos centímetros de la enfermera, hacía una prisión como si quisiera impedir que la mujer escapase. Pese lo que decía su mirada, la mano que posaba suavemente sobre el hombro de su compañera y el rubor que se había instalado poco a poco en sus mejillas, decía todo lo contrario.

La enfermera vio como la señorita Meyers se inclinó hacia ella lentamente. Notaba como el aliento de la profesora sobre su rostro le erizaba la piel, como su propio corazón golpeaba fuertemente contra su pecho, como sus piernas temblaban ante la imponente mujer que se hallaba ante ella… La mano que antes posaba suavemente sobre el hombro de su acompañante, ahora se aferraba fuertemente a su camisa. Cerró los ojos y entreabrió un poco los labios soltando un imperceptible suspiro al sentir el suave roce de una mano sobre su mejilla, introduciendo poco a poco los dedos en las profundidades de su corto pelo y jugueteando dulcemente con el lóbulo de su oreja. El olor de la profesora penetraba por su nariz haciendo que hasta la más recóndita fibra de su cuerpo anheláse probar su sabor, y aún más al escuchar la voz de ésta susurrando seductoramente a milímetros de su oreja. La enfermera dió un respingo al notar el aliento de la señorita Meyers a milímetros de su oreja, sin embargo, disfrutó de las palabras que su compañera compartía con ella, y de las sensaciones que le causaban esos susurros a tan poca distancia de ella.

—¡Aaay! —exclamó Tamiya al notar una punzada de dolor en su brazo izquierdo. Sin darse cuenta, Milly se había cogido firmemente del brazo de su amiga, oprimiéndolo cada vez más a mesura que la tensión aumentaba entre las dos mujeres que tenían delante.

—¡Ups! L-lo siento… —se disculpó la chiquilla sorprendida soltando bruscamente a su amiga. —N-no es que… yo no… no puedo creer que…

—Shhht —cortó Tamiya a su ruborizada compañera. —Vienen hacia aquí.

Sin previo aviso, la joven cogió la mano de su amiga y la arrastró por la calle, sin llegar a ver cómo el rubor de sus mejillas aumentaba considerablemente. Corrió calle abajo sin soltar la mano de Milly, esquivando a las personas que paseaban tranquilamente y buscando un sitio en el que esconderse. Encontró un callejón estrecho, de medio metro de ancho más o menos, y sin pensarlo dos veces entró en él junto con la joven de la que tiraba tras de sí.

En el callejón había una valla metálica que no les dejaba pasar a pocos pasos del principio, por lo que las chicas tuvieron que apretarse más de la cuenta para que ninguna de las dos mujeres se diesen cuenta de su presencia. Se encontraban una enfrente la otra. La mano de Tamiya había quedado atrapada tras la espalda de su amiga, por lo que Milly se apretó aún más contra su compañera para evitar hacerle daño sin querer.

En ese momento, la joven pelirroja agradeció enormemente ser más baja que su amiga, ya que gracias a eso pudo esconder la cara en su pecho y evitar que leyese en su rostro lo que estaba pensando. No obstante, pronto maldijo su “ventaja”, ya que notaba el pulso y la respiración de su acompañante, más agitados de lo normal debido a la carrera de hacía unos instantes, como su aroma la envolvía, como el contacto con su piel le alteraba, mientras imágenes de la escena de la profesora y la enfermera acosaban su mente. “¿Qué me ocurre?” se cuestionó al darse cuenta que la proximidad con Tamiya le gustaba más de lo que querría admitir. Tras ese pensamiento rezó para que su amiga no se diese cuenta del por qué su corazón aporreaba su pecho alocadamente, su respiración se alteraba cada vez más a medida que transcurrían los segundos, el temblor de sus piernas se adueñaba poco a poco de todo su cuerpo.

—Calmate Milly, no nos van a descubrir —le susurró Tamiya tratando de tranquilizarla sin mucho éxito.

Al notar el aliento de su amiga junto su voz a pocos centímetros de su oreja un estremecimiento recorrió hasta la última fibra de su ser, haciéndole entender como se había sentido la señorita Perraudin minutos antes… Ya que Milly estaba viviendo lo mismo en ese momento.

*               *               *

Aelita golpeó suavemente la puerta de la habitación de Jeremie. No habían hablado durante dos días, y tras entender que el chico no tenía intención de ir a buscarla determinó que tenía que hacerlo ella misma, a pesar de la disconformidad de Yumi ante su decisión. Esperó paciente a que su amigo le diese permiso para entrar, sin embargo, no hubo respuesta alguna.

—Jeremie… —dijo dulcemente anunciando su entrada. Encontró al chico enfrente de su ordenador. Tal y como lo había dejado la última vez que lo vió. —¿Jeremie, podemos hablar?

El chico se giró sobre la silla hacia Aelita con el ceño fruncido.

—¿Qué quieres? —preguntó con indiferencia.

—¿Sigues enfadado? —cuestionó la muchacha.

—¿A tí qué te parece? Te fuiste sin más y cuando fuí a tu habitación para hablar contigo va y resulta que no estás en la academia ¿Dónde fuiste? —interrogó Jeremie inquisitivamente mientras se cruzaba de brazos.

—Me fuí a casa de Yumi

—¿A casa de Yumi? —La voz del muchacho estaba plagada de incredulidad, lo que molestó a Aelita.

—¡Pues sí! Al menos ella me escucha y se preocupa por mí —declaró Aelita. —No como tú, que tan solo estas pendiente de tu ordenador y tus robots. Han pasado tres semanas desde que todos se fueron de vacaciones y no me has prestado atención ni un solo momento. —sin darse cuenta la joven empezó a derrumbarse poco a poco. Las palabras empezaron a estar acompañadas por sus lágrimas, que salían de sus ojos sin que ella pudiese controlarlo. —Le prestas más atención a tu chucho metálico que a mí… —Aelita respiró hondo tratando de calmarse. —Jeremie… ¿Estás enfadado conmigo? ¿Estoy haciendo algo mal? ¿He hecho algo que te molesta, y por eso no me prestas atención?

—¿Eeeh? N-no, claro que no Aelita. —Jeremie miraba a Aelita con ojos sorprendidos al comprender los sentimientos de ésta. —¡Aag! He sido un estúpido. N-no sabía… —Jeremie se acercó a Aelita y cogió su mano entre las suyas. —Lo siento Aelita ¿Podrás perdonarme? —Aelita negó con la cabeza para quitarle importancia al asunto.

—Da igual Jeremie, no pasa nada —dijo con una tímida sonrisa mientras se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano.

*               *               *

Se dejó caer sobre la cama y se cubrió los ojos con el brazo mientras un largo y cansado suspiro salía de sus labios. “Mañana te vas ¿Verdad?” Sus pensamientos empezaron a vagar a través de la densa nube de un recuerdo que jamás podría olvidar. “Entonces aquí tienes mi despedida” Un cosquilleo recorrió su espina dorsal como una pequeña descarga eléctrica, mientras el recuerdo del sabor de aquellos dulces labios inundaba su mente.

Se incorporó hasta estar sentada, retirando el brazo de su rostro y acariciando sus labios con los dedos. Cerró los ojos tratando de recordar todas y cada una de las sensaciones que recorrieron su cuerpo al sentir el tacto de aquellos labios sobre los suyos y la presión que ejercía aquel brazo sobre su espalda para acercarla aún más al cuerpo de la joven que sin saberlo había puesto su vida patas arriba.

Desde que volvió de España, aquellos recuerdos torturaban su mente haciéndose una y otra vez la misma pregunta: ¿Cómo era posible que una mujer a la que acababa de conocer le hiciese sentir más de lo que nunca había sentido con Ulrich? “Tampoco es tan extraño que te guste la gente de tu mismo sexo.” El comentario de Aelita, cuando le contó lo sucedido en España, apareció en su mente. Al escucharlo, Yumi había mostrado incredulidad ante la posibilidad de que fuera homosexual, sin embargo… ¿Y si su amiga tenía razón? ¿Y si realmente le gustaban las mujeres? Volvió a recordar la imagen de aquel inesperado beso, percatandose de cómo su cuerpo vibraba pidiendo más de lo que aquella chica le ofreció la última noche antes de volver a Francia. Pero entonces, ¿lo que había sentido por Ulrich era solamente cariño?

Se dejó caer sobre la cama, cubriéndose el rostro con la almohada, tratando, sin mucho éxito, de alejar aquellos pensamientos de su cabeza. “Sea lo que sea, nunca más volveré a ver a esa chica” pensó antes de abandonar lentamente su cuerpo para introducirse en la vigilia.

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Orden Caótico 4/?

——AKB48/ E-Girls/ Nogizaka46

Bar de Minami. 20:15. El ambiente es tranquilo y solo hay clientes femeninos habituales y algún que otro masculino.

Yui está detrás de la barra, apoyada en la pared, mirando el poco movimiento que hay.

-Creo que estos días no deberíamos abrir, ¿no crees?- le saca de sus pensamientos Rena.

-Ni domingo ni lunes.- responde apartando la espalda de la pared- Y Annin no debería abrir los sábados ni domingos.- sigue pensando en los horarios.

-Supongo que, si abren, es porque hay clientes.- se acopla a la conversación Sumire.

-Estaría bien un día de descanso.- hace lo mismo Mayu.- O dos.- mira a Yui ya que ha propuesto dos días.

-Se lo comentaré a Takahashi-san.- dice Yui volviendo a dejar la espalda contra la pared.

——

Karaoke de Shinjuku. 20.23. Los tres grupos están en una de las salas. Minami está proponiendo soluciones a las líderes mientras las otras miran el catálogo de canciones.

-Si hacemos eso será dar demasiada responsabilidad a alguien.- comenta Aya- Nosotras ya sabemos quienes pertenecen a nuestra zona. No creo que hagan falta revisiones ni entrenamientos.

-Gracias a eso fue muy fácil enfrentarse al ataque de hambrientos.- le cuestiona Minami- Si no hubiese entrenado a los grupos extranjeros, aunque fuese mínimamente, no hubiesen podido controlarse. Es el mismo caso de las nuevas.

-Nosotras tenemos a Ikoma-chan.- les dice Reika- Desde que se hizo cazadora hay más orden y está todo más tranquilo.

-¿Y a quién le damos esa responsabilidad?- pregunta Shizuka.

-No es preciso obligar a nadie.- responde Minami- Alguien que se ofrezca voluntaria y que entienda del tema. Puedo entrenarle y, si no se ve capacitada, dejarlo. No voy a obligar a nadie.

-¿Una humana que entienda del tema?- le pregunta Aya- No hay muchas y lo sabes.

-Ikoma-chan es una vampiresa que no ha completado ninguna de las fases.- le responde Yumi- No es preciso que sea humana.

-¿Y si se lo preguntamos a Karen-chan?- aconseja Shizuka.

-¿Crees que le dejará Shuuka?- le pregunta un poco preocupada.

-El no ya lo tenemos.- se encoge de hombros.

——-

Bar de Minami. 21:07. El ambiente sigue igual que antes. Tomu entra de forma pesada y se deja caer en un taburete de la barra.

-¿Qué te pongo?- le pregunta Yui al verle sin ánimos- ¿O buscas a Minami?

-Ponme algo suave.- responde levantando la mirada de la barra- ¿Por qué me has preguntado por Minami-senpai? ¿No está aquí?- le pregunta analizando la expresión de la camarera.

-Está en una reunión con los grupos de Shibuya y Ginza.- responde de forma pesada preparando la copa.

-¿Quién le ha acompañado?- se preocupa un poco- ¿No habrá ido sola?

-Le acompañan Oshima-sama y Maeda-sama.- responde después de suspirar.

-Pensaba que me diría algo.- se extraña- Al menos no va sola.

-Eso pensé yo.- le sirve la copa- Aquí tienes.

——-

Casa de Kawaei. Ya han terminado de cenar. Después de estar un rato hablando en el salón, Anna y Rina se han retirado a la habitación.

-Hacía tiempo que no tenía una conversación así.- le comenta Anna todavía animada.

-Ya te ha dicho kaachan que puedes volver cuando quieras.- se sienta en la cama- ¿Qué te apetece hacer ahora?- le pregunta mirando por la habitación- ¿Quieres jugar a algo?- le pregunta al ver los juegos de mesa.

-Lo que tú quieras, estamos en tu casa.- se acomoda en la silla de escritorio.

-¿Una peli?- sigue preguntando analizando la habitación.

-Lo que más te apetezca.- se apoya en el escritorio.

-¿Un juego de ordenador?- se centra en el ordenador que queda al lado de Anna.

-Te he dicho que cualquier cosa estará bien. Mientras lo podamos hacer juntas, lo que sea estará bien.- le responde un poco apenada- Di lo primero que se te pase por la cabeza.

-Te quiero a ti.- responde fijando su mirada en Anna- Pero…

-¿Tienes miedo?- se apena más- Yo también lo tengo.- mantiene su posición en la silla- Si quieres, puedo irme.- se levanta de la silla.

-Es la primera vez que estamos asolas desde aquella vez.- se levanta de la cama para evitar que se vaya- No quiero que te vayas.- duda en acercarse.

-No podemos estar así, Ricchan.- retrocede todo lo que le deja el escritorio- Yo…

-Dame tiempo.- se acerca a ella- Solo necesito tiempo.- le coge de la mano.

——

Apartamento de las hermanas Fujii. Shuuka está terminado de preparar la cena mientras Karen se encarga de la mesa.

-A la mesa.- dice Shuuka sacando la cena.

Itadakimasu.- dice Karen sirviéndose.

Ambas comen en silencio.

Neechan.- le llama Karen- ¿Crees que la reunión irá bien?- le pregunta después de tener su atención.

-Supongo que sí.- se encoge de hombros- No creo que nos afecte mucho. Hagan lo que hagan seguro que será algo bueno.- le tranquiliza con una sonrisa.

-Supongo que será así.- le muestra media sonrisa.

——-

22:25. Bar de Minami. Ahora Tomu está acompañada de Tano y su grupo. Karen conversa con Sumire cuando no tiene trabajo que hacer.

-¿Te apetece ir a dar una vuelta?- le pregunta Tano al ver su humor.

-Pensaba que habías quedado con tus amigas.- le responde analizando el grupo.

-No creo que les importe.- le resta importancia.

En ese momento entra Yuki acompañada de Haruna captando la atención de Mayu.

-Cuanto tiempo.- le saluda Haruna- ¿Cómo estás?

-Estoy bien. Gracias por preguntar.- responde seria por la presencia de Yuki- ¿Y usted?

-Buscando desconectar un poco del trabajo.- responde animada.

-¿Qué os sirvo?- sigue Mayu esperando el pedido.

-Yo lo de siempre.- responde Yuki.

-Un refresco.- sigue Haruna.

Mayu se gira y respira hondo antes de preparar la copa de Yuki.

——-

22:45. Karaoke de Shinjuku. Los tres grupos están muy animados escuchando a sus compañeras de Ginza cantar “Natsu no Free & Easy”

-Después yo.- levanta la mano Aya al haber encontrado una canción que cantar- ¿La cantas conmigo?- le pregunta a Shizuka.

-No me apetece cantar esa.- responde mirando el catálogo- Yo cantaré “E.G. Anthem: We Are Venus”

-¿Puedo cantarla contigo?- le pregunta Yuko.

-¿No querías cantar “Oshibe to Meshibe Yoru no Chouchou”?- le pregunta Atsuko dejándose caer en el respaldo del sillón.

-Es verdad.- se sienta animada a su lado.

-Ahora ya no quiero cantarla.- se incorpora para mirar el catálogo de canciones- Cantaré otra.

-¿Cantas conmigo?- le pregunta Aya a Minami al ver que cantará sola.

-Bien. Pero no la conozco mucho.- responde poco convencida.

-Así es más divertido.- le da una palmada en la espalda.

—-Fin del capítulo

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Deseo oculto

Capítulo 1

 

Hay veces en ésta vida en las que una mirada, una palabra, incluso un simple gesto, puede hacer que todo cambie. Una nueva sensación nace en tu interior, un nuevo foco de felicidad desconocido hasta el momento… un deseo oculto entre lo más profundo de tu mente. Un deseo que una vez descubierto no podrá ser detenido por más que le exijas a tu corazón, ya que intentar detenerlo significaría devastar tu propio ser.

*               *               *

El coche se detuvo enfrente de su destino con el mismo brío con el que se había marchado semanas atrás. Yumi bajó del coche a la vez que su familia completamente entumecida debido a la cantidad de horas que había pasado dentro del vehículo. Sin embargo, empezó a ayudar a sus padres recogiendo el equipaje que se encontraba apilado en el maletero con rapidez. Se encontraba ansiosa por ver a sus amigos después de tanto tiempo y quería terminar de guardar el equipaje lo más pronto posible.

La familia Ishiyama había pasado tres semanas en una ciudad de España junto con unos amigos debido al trabajo de Takeo Ishiyama, el padre de Yumi. No obstante, aún quedaba un mes de vacaciones que Yumi no iba a desaprovechar por nada del mundo estando lejos de sus amigos.

La joven dejó la última bolsa llena de suvenires en el salón de su casa, subió sin mucha dificultad su maleta, a pesar del peso, hasta su habitación y se dispuso a irse a la academia Kadic. Cogió su móvil, las llaves de casa y bajó las escaleras de forma ligera.

—Me voy, llegaré a la hora de cenar —anunció alegre acercándose rápidamente a la puerta.

—¿Cómo que te vas? —preguntó sorprendido el padre que se interpuso rápidamente entre Yumi y la puerta. —¿Yumi? —El tono de su voz era más bien un reproche. —¿Acabamos de llegar de vacaciones y ya quieres irte? ¿Qué es eso tan importante que tienes que hacer? —investigó con los brazos cruzados.

—Pero querida, no has tenido tiempo ni de deshacer tu maleta —inquirió Akiko, la madre de Yumi, apoyando en silencio a Takeo.

—Seguro que se va a ver a su novio —atajó Hiroki, el hermano menor de Yumi, entre risas. —Oooh Ulrich… ¡Estoy loca por ti! —bromeó imitando la voz de su hermana.

—¡Cállate Hiroki! —le espetó Yumi junto con una mirada fulminante. —No es eso… es que hace tiempo que no veo a mis amigos… tengo ganas de estar con ellos y contarles todas las cosas que hemos hecho durante las vacaciones… —Puso cara de cachorrito y utilizó el tono de pena para intentar manejar a sus padres como siempre solía hacer, pero no las tenía todas consigo, esta vez sus padres no darían su brazo a torcer tan fácilmente. Era una batalla perdida.

—Pues ya tendrás tiempo de verlos mañana —le largó su padre con tono serio.

—Tienes un mes de vacaciones para quedar con ellos —agregó su madre con tono más cálido. —Ahora ven a ayudarme; y cuando termines ve a tu cuarto a deshacer tu maleta.

—Vale… —Yumi agachó la cabeza y volvió a subir las escaleras con pesadez. Sus padres tenían razón, había muchas cosas que guardar y necesitaban ayuda, sin embargo una parte de ella sentía que no la entendían. Por mucho que echara en falta a sus amigos era más importante la familia, y eso, a veces, era toda una molestia.

*               *               *

Dentro de la residencia de la academia Kadic, ojeando el periódico de la escuela por octava vez, sin mucho interés, mientras Jeremie hacía unos últimos retoques a su nuevo robot, se encontraba la aburrida Aelita, recostada en la cama, sin saber que podía hacer para matar el aburrimiento. Levantó la vista por enésima vez para ver a Jeremie cómo se divertía sin hacerle caso alguno. Era verdad que le gustaba observarle mientras reprogramaba robots o creaba nuevos programas en el ordenador, pero después de ver la misma escena todos los días durante tres semanas… Aelita empezaba a mosquearse por la falta de consideración del muchacho.

—Oye, Jeremie, ¿Y si hacemos algo? —preguntó Aelita cerrando la revista e incorporándose hasta estar sentada.

—Ya estamos haciendo algo, además, cuando termine este último retoque podré, finalmente, arreglar la fuga de aceite que tiene Kiwi 2 —anunció Jeremie con orgullo.

—No, tú estás haciendo algo, yo solo te miro. —Trataba de que en su tono de voz no se mostrase que en el fondo se encontraba molesta con él, sin embargo, la mirada interrogante de Jeremie le crispó aún más los nervios. —Jeremie, mientras tú estabas haciendo robots yo solo he estado detrás de ti observándote. Me gustaría hacer otras cosas de vez en cuando —Trató de hacerle entrar en razón.

—Creí que te gustaba pasar tiempo conmigo… —respondió Jeremie bajando la vista.

—Y me gusta, pero también me gusta hacer algo diferente de vez en cuando —respondió intentando no caer en el chantaje emocional al que le estaba sometiendo el chaval.

—No lo entiendo, ¿Qué quieres hacer que sea más entretenido que crear un robot a partir de las piezas que nos ha dado la señora Hertz? —preguntó con mirada interrogante.

—Eres más tozudo que una mula —espetó tras un resoplido. —Me voy a mi habitación —anunció dando un portazo al salir.

Tras un suspiro, Jeremie volvió a su trabajo mientras su mente le atenazaba con pensamientos incrédulos. “Algo más entretenido —pensó. —Cómo si ver una película, escuchar su estúpida música o dar paseos por el parque fuera más entretenido que esto. Ella sí que es más tozuda que una mula.”

Aelita caminó a través de los pasillos hasta llegar a su habitación, abrió la puerta y se sentó en su cama. “¿Ahora qué hago?”. Había salido de la habitación de Jeremie porque no tenía nada que hacer allí, sin embargo, en su habitación se encontraba con el mismo problema. “¿Habré sido demasiado dura con Jeremie?” Aelita se encontraba confusa. Durante el periodo en el que combatían contra XANA no había tenido problemas con Jeremie, los momentos libres que tenían para ellos dos solos eran breves y siempre los ocupaban investigando y encontrando nuevas formas de atacar al virus. No obstante, ahora que no tenían que preocuparse de salvar el mundo, sus momentos asolas se hacían cada vez más monótonos y aburridos. Jeremie tan sólo se preocupaba por sus inventos locos y no tenía tiempo para prestarle un mínimo de atención. “Pero al fin y al cabo le quiero”.

Aelita empezó a juguetear con su muñeco, Mister Puck, mientras sus pensamientos vagaban entre los recuerdos del muchacho estúpido que había cautivado su corazón des del primer momento. “Jeremie podrá ser torpe con las relaciones entre personas, pero él ha sido el que me rescató de Lyoko, el que siempre ha estado a mi lado…”

Aelita alejó esos pensamientos de su mente y decidió encontrar algo en lo que entretenerse. Se levantó de la cama y se acercó a su ordenador para seguir con su última sesión de música. Estaba segura de que a Odd le encantaría, por eso quería terminarla antes de que volviese de la casa de sus padres dentro de unos días. Insertó el disco que se encontraba entre su colección de música y abrió el programa de música con el que creaba todas sus sesiones, sin embargo algo llamó su atención. Observó el calendario que marcaba la fecha y cambió de idea. Apagó el ordenador con una sonrisa en sus labios, cogió su móvil, salió de la habitación y corrió por los pasillos de la residencia. Hoy era el día en el que Yumi volvía de su viaje, y por las horas que eran ya debería estar en casa.

*               *               *

Yumi terminó de ayudar a sus padres y subió a vaciar su maleta y poner todas sus pertenencias en el armario de su habitación. Empezó a clasificar su ropa en montones encima de su cama, sin embargo, su trabajo fue interrumpido por el timbre de la casa, que indicaba una visita inesperada.

—Buenas tardes —escuchó desde su habitación. —Siento haber venido sin avisar, pero… ¿podría ver a Yumi? —El tono cálido y dulce que empleaba esa voz femenina era inconfundible.

—Buenas tardes Aelita. Por su puesto, está en su habitación arreglando las cosas de viaje —respondió Akiko, a quien la visita de la muchacha le había pillado por sorpresa. Ese día quería descansar y no tener ninguna visita interponiéndose en su objetivo, pero los modales de la dulce chica le gustaban y nunca era una molestia tenerla por casa.

Yumi esperó a Aelita al final de la escalera con una sonrisa de oreja a oreja. Desde que apagaron el superordenador hacía poco más de un año Aelita se había convertido en su amiga del alma, en su confidente más fiel y en el apoyo que no había encontrado con nadie más. La chiquilla de pelo rosa siempre sabía cuándo los problemas acosaban su mente y que decir para que estos dejasen de torturarla. Sentía que podía confiar en Aelita y que no importaba lo dura que aparentase ser, podía ver a través de ella y saber en todo momento que pasaba por su mente. Por otro lado, Aelita había conocido el lado más protector de Yumi. Había traspasado la barrera de hielo con la que protegía su corazón y se había encontrado con una chica cálida y confundida, con un carácter protector que llegaba a rozar el maternal. No sabía qué le había hecho levantar el muro con el que cubría su forma dulce y cariñosa de ser, sin embargo, tenía una idea aproximada del por qué y no quería preguntarle sobre el tema… aún no.

—Hola Aelita —saludó Yumi cuando la chica llegó junto a ella, a lo que ella le respondió con una sonrisa. —¿Qué tal ha ido todo por la academia?

—Nada interesante —dijo mientras entraban a la habitación de Yumi, —Ulrich y Odd aún no han llegado de sus vacaciones con sus familias, y Jeremie…

—¿Con sus robots y su ordenador? —Adivinó mientras cerraba la puerta de la habitación. Aelita asintió mientras observaba la cama llena de ropa. Yumi notaba que esa situación con Jeremie le afectaba más de lo que quería mostrarle. Se acercó por detrás y posó las manos sobre sus hombros, mientras acerco el rostro al de ella. —Habla con él y dile cómo te sientes. Estoy segura de que Jeremie lo entenderá.

Aelita negó con la cabeza mientras daba unos pasos hacia adelante para separarse de ella. Respiró hondo tratando de tranquilizarse antes de girarse hacia ella para mirarla a los ojos.

—Hemos estado tres semanas completamente solos en la academia y aun así cuando intentaba hablar con él no tenía tiempo. Empiezo a preguntarme si lo que ocurre es que yo estoy haciendo algo mal. —La voz de Aelita era temblorosa.

Yumi cogió a la muchacha de un hombro inclinándose sobre ella, mientras, con la otra mano le sujetó de la barbilla obligándole a que la mirase a los ojos.

—Eso nunca Aelita. —El tono serio, junto con la mirada penetrante de aquellos ojos rasgados sorprendieron a la joven, que asintió casi imperceptiblemente.

Al cabo de unos segundos, Yumi se apartó suavemente de la joven, que soltó poco a poco el aire que había retenido en su interior sin darse cuenta. Esa actitud que tenía a veces su amiga le hacía perder sus nervios y que su corazón empezase a golpear fuertemente su pecho mientras una pequeña voz en su mente le gritaba que lo hiciera… pero hacer ¿qué, exactamente? Movió la cabeza alejando esos pensamientos de su mente y volvió a mirar a la adolescente que se había centrado en la ropa que reposaba sobre su cama.

—¿Y tú, qué tal en España? —preguntó mientras se acercaba dispuesta a ayudarla.

—Nada interesante. —Aelita se volteó para verla con mirada inquisitiva, a lo que la muchacha se encogió de hombros.

—¿Te has ido a otro país tres semanas para hacer… “nada interesante”? —Yumi frunció el ceño al verse acorralada.

—¡Sí, nada interesante! —escupió con la mirada clavada en la camiseta que estaba doblando.

—¿Yumi, qué ha ocurrido? —Dio unos pasos para acercarse a su amiga con expresión preocupada e hizo ademán de rozarle el brazo, sin embargo cambió de idea y lo dejó caer otra vez. Su amiga sólo se ponía a la defensiva cuando quería ocultar sus sentimientos, por eso aquella reacción quería decir que algo había pasado en España… algo importante para la joven.

Yumi se sentó en la cama mientras empezó a juguetear con la camiseta que tenía entre manos.

—No puedo ocultarte nada ¿eeh? —Preguntó levantando la cabeza para mirarla con ojos preocupados y una media sonrisa. Aelita le sonrió ampliamente a modo de respuesta manifestando su victoria, antes de sentarse al lado de Yumi dispuesta a escuchar atentamente.

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Orden Caótico 3/?

——-AKB48/ E-Girls/ Nogizaka46

17:00. La cafetería de Anna no hace mucho que ha cerrado. Haruna y Anna son las únicas que siguen limpiando. Aki y Mina ya han terminado y están en los vestuarios.

-Nosotras nos vamos ya.- dice Aki saliendo del vestuario con Mina- Nos vemos mañana.- se despiden.

-¿Quieres que te acompañe a casa?- le pregunta Haruna a Anna- Así no vas sola.

-He quedado con Ricchan.- responde mirando el reloj de arriba de la puerta- Gracias.

-No es nada. Como no está aquí pensaba que volvías sola.- le comenta.

-Supongo que estará fuera.- sigue un poco preocupada.

Haruna termina de limpiar y va a cambiarse de ropa. Anna comprueba la puerta de atrás por si está Rina. Suspira al ver que no es así. De forma pesada se dirige a los vestuarios.

-¿Estás preocupada?- le pregunta Haruna al verle entrar.

-Lo más seguro será que se haya distraído con algo.- responde abriendo la taquilla y sacando la ropa.

-¿Quieres que me espere hasta que venga?- sigue preguntando Haruna.

-Tranquila. Iré adelantando trabajo para mañana.

-Muy bien.- desiste cerrando la taquilla- Nos vemos mañana.- se despide saliendo del vestuario.

Al escuchar la puerta cerrarse se deja caer sobre el banco cubriendo su rostro con ambas manos, apoyando los codos sobre las piernas. Siente una caricia en la cabeza. Se gira rápidamente para ver quién ha sido pero un beso interrumpe su trayectoria. Un beso con fuerza provocado por el choque.

-Ricchan.- se sorprende al verle- ¿Te he hecho daño?- le pregunta al ver que tiene un poco de sangre.

-No es nada.- muestra una sonrisa- No esperaba que reaccionaras así.- comenta divertida.

-Lo siento. No esperaba a nadie aquí.- le muestra una sonrisa un poco preocupada.

-Me ha abierto Kojima-san cuando ha salido.- le explica sentándose a su lado.

-Termino de cambiarme y nos vamos.- le dice volviendo a la taquilla.

——-

Casa de Minami. La casa está a oscuras por tener todas las cortinas echadas. Yui sigue durmiendo mientras que Minami está preparando el “desayuno”. Una vez preparada la mesa se dirige a la habitación.

-Buenos días.- dice con voz suave sentándose en la cama- Es hora de despertarse.- sigue con tono juguetón al ver como Yui hace todo lo posible para evitar despertarse- El desayuno ya está esperándonos.- le susurra casi al oído con tono tentador- No irás a dejar que se enfríe, ¿verdad?

-Si me dejas,- habla sin cambiar su posición- quiero desayunar aquí.- habla con tono dormilón.

-Muy bien.- le dice más animada.

Pocos minutos después vuelve cargada con el desayuno en una bandeja.

-Aquí está el desayuno.- le dice dejándolo en la mesilla- Yui.- le llama al no notar reacción por parte de la interesada- ¿Te has vuelto a dormir?- se queja con tono infantil- Yui.- le sacude un poco- Ya está aquí el desayuno.

Yui se despereza y se tumba boca arriba. Mira a Minami todavía medio durmiendo. Vuelve a desperezarse y se incorpora.

-Es la primera vez que me traes el desayuno a la cama.- le comenta Yui dándole un beso- Gracias.

——

Bar de Aya. Está cerrado pero las propietarias están dentro. Todavía es muy pronto para preparar para abrir por lo que están relajadas en la zona habitable del local. Como cierran cuando el sol ya está fuera, no pueden salir a la calle, por lo que tienen una zona habitada para vivir.

-¿A qué hora era la reunión?- pregunta Shizuka limpiando la cocina.

-A las 20:00.- responde Aya terminando de recoger el baño- O sea, os toca abrir.- mira a Eire y Ami que se están encargando del salón.

-Muy bien.- responden ambas al mismo tiempo.

-Como no sabemos la ubicación exacta del karaoke, nos iremos más pronto.- sigue Aya mirando la hora del móvil- No debemos entretenernos mucho.- le dice a Shizuka- Yo ya he terminado, voy a cambiarme la ropa.- le dice yendo donde las habitaciones- En tres cuartos de hora nos iremos.- le informa entrando en su habitación.

——-

Calles de Shinjuku. Un grupo de cuatro chicas va andando analizando los carteles de los locales.

-¿Segura que es por aquí, Yumi?- le pregunta Reika sin dejar de mirar los carteles.

-El GPS dice que es esta calle.- reponde levantando la vista del móvil.

-Menos mal que hemos salido pronto.- se burla Sayuri.

-Ten, mira si tú interpretas otra cosa.- le pasa el móvil un poco molesta.

-Venga, Yumi, lo dice para molestarte.- le consuela Reika- No le hagas caso.- le acaricia el brazo.

-A ver.- Mai se acerca a Sayuri para poder ver la pantalla del aparto- Según eso es este.- señala el local que hay en la acera de enfrente sin levantar la mirada del mapa.

-Ves como íbamos bien.- le pica Yumi a Sayuri.

-Muy bien. Buen trabajo.- le anima con desinterés.

En ese momento, delante de la puerta de karaoke, se detienen tres chicas donde una llama más la atención que las otras dos.

-¿Esa no es la cazadora?- pregunta Mai al reconocerle.

-Pensaba que vendría con alguien más seria.- sigue Yumi al ver a Yuko molestar a Atsuko.

——–

Acera de enfrente. Atsuko está inmovilizada por el abrazo de Yuko mientras Minami verifica el lugar.

-Yuko, para.- se queja Atsuko con desgana- ¿Qué imagen crees que daremos si nos ven así?- le pregunta con el mismo tono.

-¿Qué hay de malo por ir abrazada a tu espalda?- le pregunta Yuko con inocencia fingida.

-Pues que me estás cogiendo los pechos.- responde después de suspirar.

Minami, al ver el juego extraño de la pareja, se aparta un poco y se centra en lo que le rodea. Al mirar a la acera de enfrente ve al grupo de Ginza. Al ver que le están mirando alarga el brazo para saludarles.

-Parece que no hemos sido las únicas que tenían miedo de perderse.- comenta Yuko intentando picar a Minami.

-No nos íbamos a perder.- le contesta Minami con orgullo- Estaba segura que llegaríamos bien.- se cruza de brazos.

-Sí, sí.- le molestan Yuko y Atsuko a la vez.

Konbanwa.- saluda el grupo de Ginza a la vez cuando llegan donde Minami.

Konbanwa.- le devuelve el saludo el grupo de Akihabara.

Se quedan en silencio, mirando por la calle.

-¿Entramos?- pregunta Yuko rompiendo el silencio.

-¿Ya habrá llegado el grupo de Shibuya?- pregunta Sayuri.

Konbanwa.- salundan las nombradas de lejos.

-Hablando del rey de Roma.- le comenta Atsuko a Yuko.

-Ahora que ya estamos todas, podemos entrar.- dice Minami entrando muy animada.

Los tres grupos se miran un momento entre sí. No dicen nada y entran.

—–Fin del capítulo

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Sedienta (HikarixYuki)

Suena el timbre indicando el descanso, así que empiezo a recoger todas mis pertenencias para irme del aula. Al salir por la puerta me encuentro con Machi y Hikari que están esperándome con el almuerzo en la mano. Cierro los ojos esperando a que Hikari se lance contra mí para abrazarme, sin embargo, esa embestida nunca llega.

-Hola Yuki ¿Qué tal las clases? -me pregunta Machi con tono amable.

-Aaah… bien -respondo distraída mientras observo a Hikari. “Tiene mala cara…”. Su piel está más pálida que de costumbre, su expresión y su postura demuestran cansancio y no muestra esa alegría que tanto la caracteriza.

Nos dirigimos a la azotea mientras hablamos de cosas triviales. “Sin duda, Hikari no se encuentra bien”. Desde hace unas semanas noto cómo cada vez mantiene más las distancias conmigo. Ya no me pide morderme por encima de la ropa y a descendido el número de abrazos apasionados que antes me daba… me preocupa.

Terminamos de comer y nos dirigimos hacia los vestuarios. Ahora nos toca clase de educación física. Esta materia nos resulta complicada tanto a Hikari como a mi. Por parte de ella el sol le molesta por sus ojos de vampiro y porque se quema con facilidad, además no le gusta el calor. En cuanto a mi, si mi temperatura corporal sube me causa mal estar llegando al extremo de poder desmayarme… como me pasó una vez a principios de curso. Aunque tampoco le debe de resultar fácil a Machi: como tiene la cabeza separada del cuerpo tiene que realizar todos los ejercicios con más precaución, ya que es más fácil tener puntos ciegos.

Terminamos de cambiarnos y salimos al campo de fútbol junto con los demás alumnos.

-Hoy vamos a realizar una prueba de resistencia, así que correréis todo el tiempo que podáis y se os puntuará según el tiempo y la distancia que habréis hecho ¿Queda claro? -anuncia la profesora en cuanto llega al campo.

Tras un asentimiento general empezamos a dar vueltas alrededor de la pista. Machi se adelanta apenas empezar, por lo que Hikari y yo nos situamos detrás de todos los alumnos. A los cinco minutos noto como mi amiga ralentiza lentamente sus zancadas dándome a entender que le cuesta mantener el ritmo. Bajo un poco la velocidad, lo que provoca que nuestros compañeros más aventajados nos adelanten y que nuestra profesora nos haga una advertencia. No obstante, Hikari no acelera el paso. Noto que le falta el aire y que poco a poco se desvía de su trayectoria haciendo un ligero zig-zagueo.

-¿Hikari-chan, te encuentras bien? -pregunto preocupada.

-No puedo más… sigue tú por mí -dice mientras se deja caer en el suelo. Me detengo brevemente pensando que es una de sus bromas, sin embargo, al ver que su cuerpo se queda inerte en el suelo, corro y me agacho a su lado.

-¡¿Hikari, puedes oírme?! ¡Eeh, Hikari! -visto que no me responde me giro hacia la profesora.- ¡Sensei! ¡Sensei, Takanashi Hikari no se encuentra bien!

La profesora llega a nuestro lado con una botella de agua, examina por encima a mi amiga y le moja el rostro y la nuca. Hikari abre levemente los ojos al entrar en contacto con el agua.

-¿Takanashi, cómo te encuentras?- un débil gemido sale de los labios de Hikari a modo de respuesta.- Kusakabe, llévala a la enfermería- me ordena.

La profesora me ayuda a levantar a Hikari, que, una vez de pie, apoya en mi todo su peso. En ese momento coincido una mirada con Machi, que me observa preocupada. Asiento mientras le dirijo una mirada de seguridad para hacerle saber que todo está bajo control. Por suerte, al estar medio consciente no tengo que cargar todo su peso, así que consigo llevarla lentamente a la enfermería.

Una vez allí, dejo a la chica acostada en una de las camillas, me quedo unos segundos mirándola y, sin poder evitarlo, le acaricio suavemente la mejilla. Al intentar apartar la mano, Hikari la coge y la aprisiona contra su mejilla.

-¡Qué fresquito…! -exclamó con voz frágil mientras cerraba los ojos para disfrutar mejor del contacto con mi piel. Sonrío discretamente ante su actitud, ésa actitud feliz e infantil que tanto me gusta de ella.- Siento haberte preocupado -la miro a los ojos sorprendida ante la seriedad repentina de sus palabras. Cuando logro sobreponerme al asombro niego con la cabeza para quitarle importancia.

-Solamente te he devuelto el favor- le respondo recordando el día en que le pidió a las chicas que hablaban mal de mí que pararan.

Me muestra una amplia sonrisa al escuchar mis palabras, sin embargo no dura mucho, ya que a los pocos segundos su alegría se desvanece vencida por el cansancio. Aparta mi mano de su mejilla, pero la mantiene cogida unos segundos en los que sus ojos se clavan en mi garganta. Traga saliva con dificultad mientras se relame los labios. Siento como el miedo empieza a amenazarme provocándome un escalofrío que me eriza el pelo de la nuca. De repente, como si despertase de un sueño, parpadea un par de veces y me dirige una mirada sorprendida. Libera mi mano con suavidad y me dirijo hacia la salida.

-Nos vemos mañana -le digo con una sonrisa antes de desaparecer tras la puerta. Una vez fuera, sacudo la cabeza tratando de olvidar el sentimiento de terror que aún seguía latiendo dentro de mi.

 

*               *               *

 

Ha pasado una semana desde el incidente de Hikari. En aquel momento pensé que las cosas mejorarían, sin embargo ahora sé que me equivocaba. La chica ha faltado varios días a la escuela, y a cada jornada que pasa la veo más exhausta que la anterior. Hablé con Machi hace un par de días para ver si sabía qué le ocurría, no obstante, está igual de perdida que yo. La única conclusión que hemos conseguido sacar es que si alguien puede saber qué le ocurre a Hikari es el profesor Takahashi.

Por eso, nada más suena el timbre del descanso me dirijo al despacho de biología. Una vez llego al pasillo donde se encuentra veo a Hikari entrando en la habitación. Sin poderlo evitar, me acerco silenciosamente a la puerta y escucho atentamente.

-¿Qué te ocurre últimamente? -pregunta el profesor.

-Estoy muy cansada, como si me faltase energía…

-¿Y eso? ¿Qué ha ocurrido?

-Esque se me ha roto el frigorífico y mi sangre se ha echado a perder -lloriquea la alumna.

-Bueno, no es para tanto, dentro de poco tendrás más sangre, ¿verdad?- Me acerco un poco más a la puerta para escuchar mejor.

-No, en el frigorífico tenía la sangre para tres meses, y… -se forma un breve silencio en el que contengo la respiración.

-¿Ocurre algo? -pregunta el profesor.

-Aaah… no nada…

-Entonces… ¿no podéis vivir sin sangre?

-Suponía que sí… pero me está costando mucho…

-Eso puede ser por haberle quitado a tu cuerpo algo de lo que está acostumbrado.

-¿Qué?

-Todos los días cuando llegas a casa meriendas ¿verdad?

-¡Sí!

-¿Qué ocurriría si un día no merendaras?

-Pues que tendría hambre…

-Eso mismo le está pasando a tu cuerpo.

-¡Aaaahh, lo entiendo!

-¿Y cuanto tiempo llevas sin beber sangre?

-Un mes y medio…

-Eso puede ser problemático.

-¿Por qué?

-No sabemos hasta qué punto te afecta la abstinencia de sangre, así que las cosas podrían empeorar bastante… -el profesor deja pasar una breve pausa- podrías estar en serios problemas si esto va a peor -dice en un tono que pocas veces he escuchado.

Las palabras del profesor junto con su tono resuenan en mi cabeza congelando mi corazón. “No puede ser…”.La imagen de mi amiga inconsciente en el campo de fútbol llega otra vez a mi mente, haciendo que un terror más profundo del que nunca pensé que podría llegar a sentir atenaza mi corazón. Noto cómo un ligero temblor se apodera de mi cuerpo, cómo mis piernas se debilitan amenazando en dejarme caer, como las lágrimas acuden a mis ojos.

Oigo el timbre anunciando el final del descanso y, con todo el esfuerzo de mi ser, consigo sobreponerme a las miles de emociones que bloquean mi cuerpo para irme de allí antes de que me descubran. Durante las clases siguientes mi mente no para de mostrarme imágenes de mi preciada amiga. Su encantadora sonrisa, capaz de eliminar todo tipo de pensamientos negativos, su despreocupada actitud, que la hace impredecible y capaz de solucionar hasta el peor de los problemas, su forma de ser infantil, que con la que consigue hacerse un hueco en el corazón de cualquier persona… “¿Qué haría sin ella?”. Mis ojos se llenan de lágrimas al pensar en que nunca volvería a ver esa sonrisa, ni esa actitud. En que el espacio que ella alberga en mi corazón quedaría sumido en el vacío. Una punzada de dolor invade mi pecho y un nudo de sentimientos se instala en mi garganta. Poco a poco caigo en un mar sin ninguna clase de luz capaz de salvarme.

¡Basta! “No puedo permitir que eso pase -me digo a mi misma impulsada por una nueva fuente de energía- Debo ayudar a Hikari pase lo que pase…”. No obstante, la única forma de ayudar a la chica sería consiguiendo algo de sangre, pero… ¿cómo lo hago? En mi mente aparece una idea algo alocada, no obstante, es la única solución que encuentro al problema, así que me aferro a ella firmemente.

Pasan las últimas horas hasta que, al fin, terminan las clases. Salgo del aula y me reúno con Hikari y Machi, que me esperan al final del pasillo. Juntas, salimos del edificio y recorremos el camino en dirección a nuestras casas. Machi se despide de nosotras al llegar al cruce en el que siempre nos separamos y desaparece calle abajo.

-¡Hasta mañana Yukki! -se despide Hikari mientras se gira hacia la calle a su derecha.

-¡Espera! -la detengo- Quiero hablar contigo de una cosa. -La chica me mira con una sonrisa indicándome que me escucha. -Esto… ¿Podría ser en tu casa…? -le pregunto sin poder evitar que un leve rubor se instale en mis mejillas.

-Esta bien ¡Vamos!

Andamos a través de las calles con silencio. No sé porqué mis nervios aumentan a medida que nos acercamos a su casa haciendo que el sudor de mis pies se congele y la temperatura a mi alrededor descienda levemente. Miro de reojo a Hikari, que anda alegremente por la calle, sin embargo, no puedo evitar fijarme en que sus movimientos son lentos y algo torpes, en las ojeras que se han instalado debajo de sus ojos y en la palidez extrema de su piel, llegando a adquirir un tono amarillento. La desesperación me amenaza en volver a invadir mi corazón al recordar de nuevo la conversación entre Hikari y el profesor. Respiro hondo intentando apaciguar el turbio mar de emociones que trata de arrastrarme.

Llegamos a su casa en la que se encuentra su padre limpiando la cocina.

-Con permiso -saludo tímidamente antes de entrar.

-Papá estaremos en nuestra habitación -anuncia Hikari después de presentarme a su padre.

Subimos las escaleras y entramos en su habitación.

-¿Y bien? -me pregunta tras cerrar la puerta.

-P-pu-pues… esque… yo… -balbuceo sin saber cómo abordar el tema. El nudo en mi garganta se hace cada vez más grande.

-Estás preocupada por mi sed de sangre -adivina con una sonrisa mientras se sentaba en su cama.

-¡¿Eeeh?! ¿Cómo lo…?

-Te escuché mientras hablaba con Takahashi, recuerda que tengo los sentidos más finos que un humano normal -dice con una sonrisa.

-¡Lo-lo siento mucho! -me disculpo mientras hago una pronunciada reverencia.

-Venga, venga, que no pasa nada. ¿Entonces, cómo tienes pensado ayudarme? -pregunta con un brillo divertido en sus ojos.

-Pu-pues… yo… ha-había pensado… en que si quieres… puedes beber de mi sangre -Termino la frase con un hilo de voz y los ojos clavados en el suelo. Al ver que no obtengo respuesta levanto tímidamente la mirada. Me encuentro con una Hikari con el rostro desencajado por la sorpresa.- ¿No puedes? -pregunto mientras mi inseguridad aumenta.

-¡N-no es eso! E-es so-solo que… – empieza a decir con una risilla nerviosa. Piensa en las mejores palabras para decirme lo que quiere al mismo tiempo que su cara se vuelve totalmente roja.- ¿Sa-sa-sa-sabes l-lo que es morder a alguien para mi?

-¿Qué? -pregunto vacilante. Noto que mi plan empieza a fallar. Cierro los ojos intentando hacer memoria, sin embargo, ningún recuerdo me da la solución. Así que tan solo miro a Hikari con ojos confundidos.

-¡¿No lo sabes?! Pu-pues… ¿cu-cuando besas a una persona? -Asiento sin llegar a entender adónde quiere ir a parar.- Morder está entre eso… y el s-se-se-se-sex-sexo.- Hikari aparta la mirada de mí al decir esas palabras con el rostro todavía más rojo.

Pasan unos segundos sin que llegue a asimilar las palabras de mi amiga. Al hacerlo el rubor asalta mis mejillas mientras una parte de mí gritar para que la tierra me trague. ¿Cómo no se ma ha ocurrido antes? No obstante, las palabras de Takahashi-sensei vuelven a irrumpir en mi mente. “Podrías estar en serios problemas si esto va a peor”.

-Pero… ¿Qué pasaría si no bebieras sangre? -le pregunto en voz baja pero seria. Miro a Hikari quien no tiene ninguna intención de responder ante la pregunta. Su rostro sombrío a la vez que pensativo me da toda respuesta que necesito.

Me quedo unos minutos más observándola mientras mi mente recuerda las emociones que me invadieron al recibir su primer abrazo. Cómo vino hacia mí por la espalda y me rodeó con sus brazos mientras acariciaba mi mejilla con la suya. La calidez que consiguió descongelar la coraza de hielo con la que protegía mi corazón, y con la que se había introducido completamente dentro de él. Esa calidez que con el paso del tiempo, se había vuelto mi pequeña adicción.

Su mirada sigue gacha y las de su rostro se habían esfumado, dando lugar de nuevo a un intenso rubor perseverante, mostrándome así una expresión de timidez que pocas veces he visto en ella. Doy unos cuantos pasos hasta situarme delante de mi amiga, le cojo suavemente de la mejilla y hago que me mire.

-¡Hagámoslo! -le digo con determinación.

-¡¿Queeee?!

-¿No decías que mi puntuación para morderme era de un 93? Pu-pues disfrutalo… -trato de bromear para que se relaje un poco.

-Pe-pe-pero… ¡eso era tu brazo! -Parece que mi broma funciona un poco.

-Vamos… cállate… -le digo en voz baja antes de acercarme a ella para darle un tímido beso en los labios.

Cómo si un interruptor se encendiera dentro de ella, Hikari me coge el rostro con brusquedad evitando que me separe y profundiza más el beso. Con una mano me cojo de su camisa mientras con la otra me apoyo en la cama para recuperar algo de estabilidad. Mi temperatura corporal va aumentando a medida que profundiza los besos provocándome ligeros mareos, pero intento sobreponerme a ellos. Sus manos recorren mi cuerpo rápidamente hasta llegar a la parte inferior de mi espalda y me atrae hacia su cuerpo mientras se tumba en la cama. Ahogo un grito de sorpresa ante sus movimientos y pierdo el equilibrio cayendo completamente sobre ella. Intento volver a poner algo de distancia entre las dos, sin embargo, Hikari mete la mano por debajo de mi camisa y la posa en el centro de mi espalda. Baja lentamente la mano mientras presiona con sus uñas sobre mí. Un gemido sale de mi garganta provocado por una mezcla de dolor y deseo.

-No hagas nada sin mi permiso -susurra con voz gélida en mi oído.

Un escalofrío recorre mi cuerpo ante sus palabras. Con una mano me coge el rostro acercándolo al de ella para volverme a besar mientras que, con el otro brazo me rodea la cintura evitando que pueda escapar. Con la yema de los dedos me acaricia la mejilla, recorre lentamente mi cuello y llega hasta el primer botón de mi camisa, provocando que un ligero gemido salga de mis labios. Desabrocha el botón y vuelve a acariciarme el cuello mientras muerde mi labio con ansia.

Me empuja levemente haciendo que me siente sobre la cama separandome de ella. Sin poderlo evitar, me aferro a ella notando como pierdo las fuerzas debido al calor. “Aguanta un poco más” me ordeno a mí misma. Sin embargo no sabría decir si ese pensamiento se debe a que Hikari aún no ha bebido de mi sangre o a la pasión que invade completamente mi cuerpo. La chica se arrodilla sobre la cama delante de mí, posa sus manos en mi cintura y me atrae una última vez hacia ella para besarme. Se separa de mí y hace que me siente al borde de la cama. Se sitúa detrás de mí, mete las manos por debajo de mi camisa y con sus uñas recorre mi vientre dejando marcas rojizas mientras muerde suavemente el lóbulo de mi oreja.

-¿Estás lista? -susurra provocándome otro escalofrío. Asiento casi imperceptiblemente mientras mi respiración se acelera al pensar en lo que vendrá.

De un tirón suelta dos botones de mi camisa y la desliza por debajo de mis hombros, descubriendolos completamente. Me coge las muñecas y me las sujeta con una mano detrás de mi espalda mientras desliza su otra mano por el interior de mi camisa. Recorre mi cuerpo desde la parte derecha de mi vientre hasta mi hombro izquierdo pasando entre mis pechos, y me atrae más a su cuerpo, evitando así que pueda escapar en algún momento. Seguidamente con su lengua recorre lentamente mi cuello hasta sentir el flujo de mi sangre corriendo por mis venas. Noto como sus colmillos penetran mi piel haciendo que mi cuerpo se tense de dolor. Al notar mi reacción, aprieta con más fuerza mi cuello haciendo que un gemido de puro dolor salga de mis labios.

Tras unos segundos Hikari se separa de mí liberándome y me empuja hasta acostarme sobre la cama. Observo la comisura de sus labios manchados levemente con mi sangre. Entonces se pone encima de mí y se acerca para besarme de nuevo. Sin embargo, debido al movimiento brusco, la habitación empieza a dar vueltas a mi alrededor.

-Hi-Hikari… -susurro mientras intento recuperar el aliento. -No puedo más… -anúncio deteniendo sus actos.

Como si despertase de un sueño, Hikari parpadea un par de veces y, al ver en la posición en la que se encuentra, se separa de mí de un salto.

-¡Lo-lo-lo-lo siento…! -empieza a decir con voz desesperada y el rostro enrojecido al ver lo que había hecho.

-Tranquila, no pasa nada -intento tranquilizarla.

Veo cómo busca desesperadamente en un cajón de su mesita mientras balbucea nerviosa. Coge un pañuelo y me lo tiende para limpiarme la sangre del cuello. En ese momento le cogo la mano con la que sujeta el objeto y tiro de ella hasta que cae sobre la cama, junto a mí.

-Cálmate, no pasa nada. Tan solo abrázame -le pido con un susurro.

Poso mi cabeza sobre su pecho sintiendo como su acelerada respiración se calma poco a poco. Rodeo su cintura con el brazo y escondo el rostro en su hombro al ver que Hikari acerca el pañuelo a mi cuello. Un fuerte pinchazo recorre mi cuerpo al notar cómo presiona sobre mi herida. Un suave gemido de dolor se escapa de mis labios sin que pueda llegar a detenerlo. Tras unos minutos aparta la mano de mi cuello y me rodea la espalda atrayéndome suavemente hacia ella, ofreciéndome así el más tierno abrazo que nunca en mi vida he recibido.

-Gracias, Yukki… -me susurra antes de darme un tierno beso en la frente.

Siento como la calidez invade mi corazón lentamente, satisfaciendo mis deseos de ella. Mi corazón late fuerte contra mi pecho y mi cuerpo tiembla suavemente. Sin embargo, por primera vez en más tiempo del que pensaba, todo mi ser vibra de felicidad.

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Orden Caótico 2/?

——Nogizaka46/ AKB48/ E-Girls

Bar de Reika. 4:10. El bar está cerrado pero dentro todavía quedan clientes femeninos. En un rincón, un poco apartadas de las clientes, están reunidas Reika y sus empleadas.

-Han acordado una reunión entre todos los grupos para hablar sobre las restricciones.- explica Reika- La reunión será esta noche por lo que te encargarás de abrir.- le dice a Nanami.

-De acuerdo.- afirma seria.

-Ella quedará al mando.- sigue Reika- Wakatsuki-san vendrá conmigo y Shiraishi-san y Matsumura-san harán la guardia. Os quedáis solas.- se termina de dirigir al resto de las empleadas- Sois pocas pero esta noche es de las tranquilas. De todas formas, si sucediese algo, avisais a alguna de las dos que estarán en guardia.

——–

Bar de Minami. 06:20. Minami y sus empleadas están terminando de limpiar para poder abrir la cafetería. Minami vuelve a mirar la hora. Desde que han cerrado se le ve más nerviosa.

-Estará bien, tranquila.- le tranquiliza Yui imaginándose porque está tan nerviosa.

-Ha vuelto muy tarde a casa.- le dice Minami casi murmurando.

-Podemos esperar a que venga y abrir nosotras si hace falta.- sigue Yui- No me importa hacer horas extras.

-No es por las horas extras.- responde poco convencida.

-Nosotras ya hemos terminado.- informa Rena por Mayu y Sumire.

-Muy bien, chicas. Nos vemos mañana.- les despide Minami.

-¿Le ha pasado algo a Annin?- pregunta Yui una vez se han quedado solas.- ¿Ha pasado la noche con Ricchan?- sigue más preocupada.

-Que yo sepa, no.- responde guardando los productos de limpieza- Volviendo al bar, Anna me comentó que cada vez le cuesta más dormir por las noches.- le explica entrando en el almacén para sacar para los desayunos- Yo no sé si eso es normal entre vosotras.- sigue saliendo y poniéndose detrás de la barra- Puede que solo sean preocupaciones.

-Minami.- le llama impidiendo que siga ordenando para que le preste atención- Respira.- le aconseja acariciándole las manos- ¿Has hablado con ella para saber si hay algo que le preocupe?

-Lo único que se me ocurre es Ricchan.- responde de forma pesada.

-¿Piensas que teme transformarle?- le acaricia la mejilla.

-Seguramente.- suspira- Ha cambiado mucho desde que completó la última fase.

-¿Qué pasaría si pasase?- le pregunta recortando distancia entre ambas.

-¿El qué? ¿Si le transoformase?- apoya la cabeza en el pecho de Yui- A mí no me preocuparía. Podemos cometer errores. Me preocuparía más cómo se sentiría Anna…

Yui abraza a Minami con fuerza y respira su aroma.

La puerta de atrás se abre de forma apresurada causando que la pareja se separe.

-Siento llegar tarde.- se disculpa Anna con la respiración agitada.

-Llegas a tiempo para abrir.- le dice Yui con una sonrisa señalando el reloj de arriba de la puerta.

-¿Necesitas ayuda para algo?- le pregunta Minami.

-Ya habéis hecho bastante. Gracias.- agradece con una reverencia.

-No ha sido nada.- le dice Yui acariciándole la cabeza.

-Tenemos que irnos o no podrás volver.- le informa Minami mirando la hora- Nos vemos más tarde. Si necesitas ayuda o algo, llámame.- le dice a Anna acariciándole el brazo- Nos vemos más tarde.- le da un beso en la frente antes de salir.

Mientras la pareja sale por la puerta de atrás Anna abre la puerta principal.

———–

Bar de Aya. 08:07. Solo quedan las propietarias terminando de recoger mientras Aya les explica el acuerdo con Minami.

-Entonces será esta noche.- asimila toda la información Ami.

-Aprovechando que hoy es un día de pocos clientes.- les explica Aya.

-¿Vamos a ir las cuatro?- le pregunta Erie.

-No creo que haga falta. Con ir dos estará bien.- le resta importancia- Solo es una reunión.

-Esta noche me toca actuar a mí.- se excusa Ami.

-Iré yo.- se ofrece Shizuka levantando la mano.

-Vale.- asiente Aya.

-¿Dónde es la reunión?- pregunta Erie.

-En un Karaoke en Shinjuku que se llama Password is 0.- responde encogiéndose de hombros.

Todas se miran un poco extrañadas y sonríen.

———

Casa de Minami. Minami está acostada en la cama mientras Yui está terminando de secarse el cabello.

-¿Quién te acompañará esta noche?- le pregunta Yui acostándose a su lado.

-He hablado con Maeda-san y Oshima-san.- responde cabizbaja.

-Entiendo….- mira por la habitación un poco molesta- Como mínimo no vas sola.

-¿Por qué estás molesta?- se sienta para poder verle mejor.

-No estoy molesta. Sé que has hecho caso.- retira la mirada de la de Minami.

-¿Entonces?- se acerca para hacer que coincidan sus miradas- ¿Estás celosa?- le pregunta calmando el tono.

-Sé que lo haces para no dejar el bar desatendido…- evita responder.

-Yui,- le acaricia la mejilla- mírame.- le dice al ver que retira la mirada- Entre ella y yo no hay nada. No lo hubo ni lo hay.- insite- Además, estoy contigo.- le deposita un beso en los labios.

Yui corresponde el beso más tranquila.

-Siento haberme puesto celosa.- se disculpa Yui después del beso.

-No pasa nada. Puedo entenderlo.- le besa en la frente.

——

Cafetería de Anna. 10:15. Ahora se encuentra tranquila, sin clientes. Anna está revisando el almacén mientras Aki revisa la nevera. Se preparan para la hora del almuerzo.

Konnichiwa.- saluda Rina entrando en la cafetería.

Konnichiwa.- le devuelve el saludo Aki- ¿Vas a tomar algo?- le pregunta buscando la libretita.

-Ponme lo de siempre.- responde después de mirar la hora.

Konnichiwa, Ricchan.- le saluda Anna al salir del almacén.

Se saludan de lejos. Rina le devuelve el saludo con un gesto de cabeza. Aki les mira desde atrás de la barra.

-Esta noche…- empieza a hablar Rina cuando Anna está a su altura detrás de barra- ¿Vas a estar aquí?- termina de preguntar removiendo la comida.

-Todavía no lo sé. ¿Qué tienes pensado?- se apoya en la barra para conversar más íntimamente.

-No-no tengo nada pensado.- responde un poco nerviosa- Querría acoplarme a tus planes… No nos hemos visto esta semana…- sigue bajando el tono de voz a cada palabra.

-Si quieres, te puedo llevar a cenar.- se apoya con ambos codos sobre la barra.

-Podemos ir a mi casa…- propone un poco nerviosa- Si quieres, claro.

-Si no molesto, me parece bien.- le dedica una sonrisa sincera.

-Tú nunca molestas.- le dice sonrojada- Mis padres no dejan de preguntar por ti. Piensan que hemos discutido…- le comenta retirando la mirada- Podrías quedarte a dormir como lo hacíamos antes.- sigue sin mirarle.

-Desde que hice los dieciséis que no he podido ir a visitarles.- le comenta bajo para que solo ella lo escuche.

-Es verdad.- hace memoria- Han pasado unos cuantos años.- sigue pensativa- Fue después de graduarnos de la secundaria.

-Pues, cuando cierre, iré a tu casa.- le dice apartándose de la barra.

-Pasaré a por ti. Así podemos ir juntas.- comenta un poco sonrojada.

-Muy bien.- le sonríe.

-Aquí tienes.- le sirve Aki al ver que ya se podía acercar sin interrumpir.

-Gracias.- busca en su bolsillo- No encuentro la cartera.- sigue buscando.

-Tranquila.- le dice Aki- Eres cliente habitual,- mira a Anna- si a la jefa no le importa…- deja una pausa para que responda.

-No te preocupes, invita la casa.- termina de decir Anna.

——Fin del capítulo

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La melodía de mi corazón (NicoxMaki)

Nico andaba a través de los pasillos del instituto con zancadas fuertes y rápidas, y con el ceño levemente fruncido, mostrando una expresión molesta en su rostro. Como todos los días, al terminar las clases había subido a la azotea para ensayar junto con las demás miembros de μ’s, sin embargo, ese día nadie se dignó a aparecer. Por eso, Nico se encontraba recorriendo el edificio en busca de alguien que le pudiese dar alguna explicación. No obstante, después de estar un buen rato buscando por el instituto, no había encontrado a nadie.

Mientras pensaba en qué otro sitio podría buscar, sus pies la llevaron de vuelta al salón del club. “Puede que alguna haya llegado después… -pensó mientras se disponía a abrir la puerta- Qué remedio… tendré que perdonarlas cuando se disculpen conmigo.” Las imágenes de las chicas haciendole pronunciadas reverencias y excéntricos halagos invadieron la imaginación de Nico mientras abría la puerta con sonrisa triunfal.

-¡Hola a to…! -Las palabras de la muchacha se detuvieron al ver el salón completamente vacío.- Maldita sea… ¿dónde se habrán metido? -se cuestionó con voz baja cruzándose de brazos. Cerró la puerta con delicadeza y empezó a alejarse por el pasillo con pasos cortos y actitud desanimada.- Será mejor que me vaya a casa.

“¡Pues ellas se lo pierden!” Nico intentaba mantener ese pensamiento en su cabeza. Sin embargo, se sentía algo triste, ya que una parte de ella notaba como si las chicas la hubiesen dejado apartada al no avisarla de que ese día nadie iría al ensayo. Su mirada se desvió hacia la ventana para observar la caída de los copos de nieve sobre la entrada del centro deteniendo su avance.

-Tatoeba komatta toki ni wa, sugu kaketsukette, dakishimetakute, doko ni itemo doko demo… ¡Fly high! -Nico calló al darse cuenta de que se encontraba cantando. Una melodía en su cabeza había empezado a sonar mientras estaba distraída, e inconscientemente había empezado a cantar la letra en un murmullo.

Cerró los ojos esperando que la melodía terminase dentro de su mente, dándole letra dentro de su cabeza. No obstante, tras un error en una nota, la melodía se detuvo.

-¡Aaarg, me he vuelto a equivocar! -se escuchó desde lejos.

-¿Maki…? -se preguntó alejándose de la ventana para llegar al foco de la música.

El sonido la condujo a las puertas de la clase de música, que se encontraba al fondo del pasillo de su derecha. Pese saber qué habría en la habitación, se asomó al cristal de la puerta para ver a una Maki algo frustrada tocando “Snow Halation” con el piano. La canción era un tanto distinta, ya que la pianista había adaptado la melodía para convertirla en una balada, cosa que no quedaba mal por ser una canción romántica.

Maki interrumpió la canción y levantó la vista al notar un par de ojos espiandola. Nico se sorprendió al ver que se daba cuenta de su presencia y se agachó para que no pudiese verla. Como respuesta, la muchacha se acercó a la puerta y la abrió asustando a su compañera.

-¿Y bien? ¿Qué quieres? -preguntó la chica pelirroja algo molesta por la presencia de la intrusa.

-Aah… E-emm… -Nico se incorporó y tosió con expresión resuelta. -He venido a avisarte de que hoy no habrá ensayo -inventó la chica.

-Eso se decidió ayer en el salón del club -informó Maki adivinando del verdadero motivo por el que la muchacha había llegado hasta ahí.- Debido a las bajas temperaturas Eri convenció a Honoka para suspender el ensayo.

-Ooohh… p-por supuesto… p-pero… también he venido po… porque pensé q-que querrías… ¡compañía para ensayar! -siguió inventando sobre la marcha.

-¿Yo? Pa-para nada -mintió con ligero rubor decorando sus mejillas. En realidad llevaba unos días perfeccionando la canción para volverla más tierna, sin embargo, no conseguía coordinar ciertas partes al cantar y tocar al mismo tiempo. Por tanto, en su mente había surgido la idea de que alguien cantase las partes que le resultaban difíciles…

-¿Segura…? ¿No sera que tienes vergüenza de pedir ayuda porque no te sale la canción? -empezó a picarla Nico al ver su rostro. Además, si no recordaba mal, Maki se había equivocado en la misma parte las dos veces que la había escuchado mientras iba hacia la clase.

-¡¿Yo?! ¡Para nada! P-pero ya que insistes… n-no e-es que me importe ni nada por el estilo -dijo Maki bruscamente mientras se dirigía hacia el piano.

“Esta Maki… no tiene remedio” pensó Nico mientras mostraba una sonrisa de compasión al ver lo tierna que su compañera podía llegar a ser. La joven entró en la habitación, cerrando la puerta tras de sí, y se acercó al piano junto con su amiga.

-¿Empezamos? -preguntó Maki para asegurarse de que la joven se encontraba lista.

El piano empezó a sonar a voluntad de los dedos que se posaban sobre sus teclas. Nico se preparó para empezar a cantar tras unos compases.

Este sentimiento que tengo es extraño, –Maki, aceleró el ritmo del piano, ya que Nico estaba cantando al compás con el que lo habían ensayado con el grupo.- Es casi como si hubiera caído del cielo. El color de esta… -Nico dejó de cantar al ver que Maki detenía la canción tras equivocarse con un par de notas.- ¿Ves como no te la sabías?- atajó con una sonrisa pícara intentando molestar a la joven.

-N-no es culpa mía -atajó la pianista- ¡Es que tú vas muy rápido!

-Ya… eso será… -siguió bromeando con una sonrisa triunfal.

-¡He cambiado la melodía para hacer la canción más lenta! Pe-pensé que así quedaría mejor -confesó Maki terminando la frase con un hilo de voz, mientras agachaba la mirada.

Nico observó pensativa a su compañera. Se dió cuenta de que el rubor de su rostro era notable y de que se encontraba un poco nerviosa, tal vez debido a que no esperaba tocar esta canción junto con nadie más. Sin embargo no terminaba de encontrar el porqué.

-Esta bien. Prestaré más atención, ¿probamos una vez más? -propuso Nico con una cariñosa sonrisa.

Tras un ligero movimiento de cabeza, su compañera volvió a empezar la balada. Esta vez, Nico prestó más atención a la melodía que su amiga producía. Tal y como había escuchado antes de llegar al aula, la canción era diferente: el ritmo era tranquilo, con un acompañamiento más elaborado y melodioso. Así que, la muchacha cerró los ojos esperando a que la música le indicase cuando debía empezar a cantar.

Este sentimiento que tengo ahora es muy extraño, es casi como si hubiera caído del cielo –levantó una mirada dubitativa hacia Maki. –El color de esta estación emociona mi corazón. -Maki asintió levemente con la cabeza junto con una media sonrisa para indicarle que lo estaba haciendo bien. Nico sonrió ampliamente y se acercó un poco más al piano.- Des del momento en que te conocí, una melodía en mi corazón ha estado inquieta por una intuición, no puedo pararla, no parará ¿Por qué?. -Sin saber exactamente por qué, el corazón de Nico empezó a vibrar al ritmo de la música.

Maki volvió a centrar su mirada en Nico, que mantuvo el contacto visual, mientras empezaban a cantar las dos a la vez:

¡Alcánzalo! ¿Debo llamar a este dolor desgarrador “Snow Halation”? -Maki dejó de cantar, sin embargo no dejó de observar como Nico impregnaba todos y cada uno de sus sentimientos en las notas que salían de sus labios.

No puedo esperar a que nuestros sentimientos sean mutuos. Me duele, pero estos sentimientos son verdaderos. -Los ojos de Maki brillaron al ver como Nico cantaba esas palabras mirándola a los ojos. –Incluso en medio de una leve fiebre no debería dudar. Debo tener valor para sumergirme en él, ¡Pronto empezaremos!

Maki se sorprendió a sí misma preguntándose si quería que los sentimientos que Nico le estaba cantando fueran reales. Sin embargo, rápidamente acalló aquellos pensamientos y bajó la mirada hacia el piano fingiendo concentración, para que Nico no se diese cuenta del rubor de sus mejillas. Nico cogió aire para empezar la siguiente estrofa, pero antes de empezar, Maki la cortó con voz baja pero segura.

Sin hacer ruido, sin una indicación. El destino cambia silenciosamente dentro de mí. –Nico, miró a Maki con fastidio ya que la había interrumpido. No obstante, cuando sus ojos llegaron a la figura de la muchacha, quedó embelesada por la imagen.- Mi corazón se acelera al pensar en lo que el mañana traerá.– “¿Desde cuando ha sido así?” se preguntó Nico sin saber exactamente a qué hacía referencia esa pregunta. Maki clavó su mirada en ella haciendo que el corazón le diera un vuelco.- Cuando te sientas preocupada por algo, vendré corriendo con ganas de abrazarte fuertemente. Estés donde estés, no importa donde ¡Vuela alto!

“Entonces, hazlo” Le insistía a Maki una silenciosa voz dentro de la cabeza de Nico. Mientras tanto, otra voz en su mente no paraba de lanzarle preguntas sin descanso:“¿Por qué…? ¿Es por qué canta bien, o por la melodía del piano? ¿Por qué tengo este sentimiento extraño? ¿Es la canción real?”.

Nico se acercó aún más a Maki, mientras ésta se inclinaba sobre el piano para acortar la distancia entre las dos. Las dos juntas empezaron a cantar, mientras trataban de descubrir hasta qué punto de veracidad tenían sus palabras.

¡Deprisa! Antes de darme cuenta, mi “Verdadera emoción” había crecido tanto… Es doloroso verlo solo como un sueño. Quiero que tú seas mi amante. No quiero que tu dulce mirada dude, así que acepta todo mi amor, ¡Por favor! -”¡Por favor!” repitieron las dos muchachas dentro de su mente.

Al empezar el solo de piano las dos chicas se sumergieron en lo sentimientos que la canción les estaba produciendo. Un extraño sentimiento envolvía sus corazones, haciéndolos exaltarse de pura emoción. Deseando que sus sentimientos se volvieran mutuos. Sin darse cuenta de que ése sentimiento existía hasta haber crecido de tal manera…

-¡Alcánzalo! ¿Debo llamar a este dolor desgarrador “Snow Halation”? -siguieron cantando juntas.

Cuando notó la proximidad entre las dos, Maki hizo ademán de agachar la cabeza para centrarse en el piano. Pero Nico, al ver lo que iba a hacer, posó una mano en su rostro obligándola a mantener el contacto visual.

No puedo esperar a que nuestros sentimientos sean mutuos. Me duele, pero estos sentimientos son verdaderos.

Incluso en medio de una leve fiebre no debería dudar. Debo tener valor para sumergirme en él.

-¡Pronto empezaremos! –terminaron de cantar al unísono.

Maki dejó caer su dedo en la última nota de la canción dándole el punto final. Como despertando de un sueño Nico parpadeó un par de veces antes de darse cuenta de la escena que acababa de suceder. Nico se apartó bruscamente de Maki dando unos pasos atrás. Maki, por su parte, le dirigió al piano una mirada pensativa y confusa.

-¿Q-qué s-se le va a hacer? -comentó Nico rompiendo el silencio incomodó que se había formado en el salón. -Tendremos que practicar más para que te salga bien…

-¡Oye! ¿Qué insi…? -empezó a decir Maki con voz furiosa. No obstante sus palabras se detuvieron y su mirada se relajó al entender lo que querían decir las palabras de su amiga. “¿Quiere decir eso que son mutuos?”

-¡¿Po-porqué me miras así?!

-Por nada. -Maki ordenó sus partituras para ocultar una sonrisa enternecida que salía de sus labios. -¿Vienes? -la animó ofreciéndole un sitio junto a ella en la banqueta del piano.

-Aaahh… Uhm… -asintió levemente Nico mientras se acercaba a ella para sentarse antes de volver a empezar. La joven recorrió con la mirada a Maki, mientras escuchaba la melodía de piano. Des de sus manos sobre el instrumento hasta su rostro, deteniéndose en él para saborear con la mirada todas sus facciones. Su ceño ligeramente fruncido, sus ojos fijos en las teclas, un ligero rubor adornando sus mejillas… Siempre había sido así, no obstante, “no me di cuenta hasta este momento -pensó con sinceridad- a la única a la que quiero llamar amante, es a ti”.

*               *               *

-¿Lo has grabado Nozomi? -preguntó Eri con una sonrisa contrariada, hasta ése momento no se había dado cuenta de que su amiga había grabado la canción con la cámara de video.

-Sí -respondió la muchacha sonriente.- No puedo esperar a enseñarles la grabación a todas…

-¿Le enseñarás el video a Nico y a Maki también?

-Por supuesto, -dijo la muchacha con inocencia.

-Pero eso no está bien…

-Las cartas no mienten. Ya es hora de que ésas dos comiencen a sincerarse con sus sentimientos -aclaró mostrando una carta de Tarot.

-Si… tienes razón -concluyó Eri. Sin embargo su mente dudaba de que fuese ese el mejor modo de hacerlo. “De todas formas esas dos están hechas la una para la otra. Tan parecidas y tan diferentes al mismo tiempo…” Pensó Eri mientras observaba las miradas que se dirigían Nico y Maki mientras cantaban la canción por segunda vez.

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Juujun’na Slave [KojiMari]

Buenaaas!!! Aquí os dejo otro Juujun’na Slave, el que hace 11, creo o.o . Esta pareja es la que me pidió Youtei ^.^  (Una pareja con Shinoda Mariko =) , y yo he elegido a Kojima Haruna-KojiMari) Espero que sea de tu agrado, y que l@s demás lector@s también os guste =3

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Trabajo en una de las empresas más importantes del país, por ello tengo una vida acomodada. Pero para conseguir llegar a mi estatus he tenido que convertirme en esclava de la empresa. Invierto horas en el trabajo de mi tiempo libre, salgo tarde de trabajar, me llaman cuando estoy de vacaciones. He llegado a plantearme el dejar la empresa y buscarme algo más sencillo, aunque tenga que cambiar mi estilo de vida por ello.

Como de costumbre, estoy en la empresa después de que todos se hayan marchado. Soy la única que sigue en su mesa con el papeleo. Las luces están apagadas, solo me ilumina la luz del flexo de mi mesa. Me dejo caer sobre el respaldo de la silla, mientras suspiro.

-¿Vale la pena pasar por esto? -murmuro mirando los documentos con recelo -Debería empezar a buscar otro empleo. -levanto la mirada al techo.

-¿Tan mal lo pasas trabajando en esta empresa, Kojima-san? -escucho la voz de la jefa a mis espaldas.

Vuelvo a mi posición de trabajo, cogiendo de forma aleatoria los papeles de mi mesa.

-No, que va. -digo rápidamente sin girarme, mientras sigo moviendo hojas -Lo que he dicho es de otra cosa. -busco una excusa para que no me eche, ya que todavía no he encontrado nada para sustituir este trabajo.

Su mano interrumpe mis “tareas”. Levanto la mirada extrañada, encontrándome con ella frente a mí, mirándome fijamente.

-Agradecería que me dijeses que es lo que te molesta de este trabajo. -quita su mano de encima de las mías -Si no, no podré mejorar las condiciones de trabajo. -dice en tono profesional.

Bajo la mirada, y de reojo, la centro en el trabajo que tengo pendiente.

-Salgo demasiado tarde de trabajar. -murmuro -Cuando se han ido todos, yo todavía estoy aquí. -le digo con algo de temor.

-Eso tiene una explicación. -añade después de una corta pausa, analizando mis palabras -Es porque quiero que te quedes. -dice utilizando un tono normal.

Analizo sus palabras. Será porque me tienen manía o algo. Tal vez sí que debería dejar el trabajo ahora. Siempre puedo volver temporalmente a casa de mis padres.

-Me gusta salir de mi despacho y verte. -sigue al ver que me he quedado en silencio -Y también que compartamos el corto trayecto del ascensor hasta la puerta.

-¿Eh? -articulo confusa.

Noto como se gira mi silla. Analizo lo que está sucediendo. Shinoda-san está a escasos centímetros de mi rostro, girando mi silla para quedar frente a ella. Apoya la rodilla en la silla, entre mis piernas, y se acerca más.

-Nunca quise que está situación te afectara. -me muestra una sonrisa algo traviesa -Es solo que no encontraba las suficientes excusas para hacerte venir a mi despacho y que los demás empleados no sospecharan nada. -acaricia mi mejilla -No me gustaría que tuvieses que dejar la empresa porque los compañeros te molestan.

-¿Por eso me mandas horas extras? -le pregunto molesta -Simplemente podría… -intento poner mi mente en orden -Me lo hubieses podido decir. -termino de decir bajando el tono de voz en cada palabra -Me hubiese quedado a esperarte. -murmuro.

-También es porque me gusta como haces el trabajo. -sigue sonriendo, con brillo en los ojos.

-Ah. -me he quedado bloqueada, sin saber que hacer o decir.

La situación me ha dejado descuadrada y no entiendo las intenciones de Shinoda-san.

-Te mandaré otro tipo de trabajo. -me dice firmemente -No abandones tu puesto. -dice casi en un susurro -Te daré motivos para que te quedes en la empresa. -susurra cerca de mis labios.

Mi cuerpo se tensa al ver que se acerca peligrosamente a mis labios.

-Y para que te quedes a mi lado. -siento su aliento en mis labios, y como los suyos acarician tímidamente los míos.

Cierro los ojos, esperando a sentir el beso, pero tarda en llegar. Abro lentamente los ojos, extrañada. Ella ya no está tan cerca de mí, se ha apartado un poco, pero sigue con su mirada fija en mí.

-¿De verdad quieres que te bese? -su mirada fija en mí parece que pueda leerme -¿O es que no quieres que te despida? -muestra una sonrisa algo aterradora.

-Yo… -aparto la mirada, buscando a mi alrededor algo que me de la respuesta que ni yo conozco.

¿Qué me está pasando? ¿Por qué quería que me besase? ¿Quería que me besara? ¿Por qué me siento tan nerviosa? ¿Es su proximidad o la situación? ¿Miedo de que me eche? No, sé que eso no es. Es esa sonrisa mezclada con seriedad que está mostrando en estos momentos. Pero, ¿por qué ahora? ¿Ahora? Esto ya me ha pasado antes. Sí, seguro. En el ascensor, cuando las puertas se cierran y me quedo sola con ella.

Me tengo que alejar, esto no es bueno. Es mi jefa, y me esclaviza para estar cerca de mí.

-Haruna. -llama mi atención sujetándome de la barbilla para que le mire -No te vayas de la empresa. -su sonrisa desaparece de su rostro. Su mirada ahora es seria. -No volveré a mandarte trabajo que te haga salir tarde, ni te llamaré en vacaciones. -se apoya en los reposa-brazos, acorralandome entre ella y la silla -No me volveré a acercar a ti si no es por trabajo.

No. No quiero eso. Realmente me gusta este trabajo. Me gusta… ¿ella?

Levanto tímidamente la mirada para centrarla en la suya. Parece abatida. Analizo su rostro, su expresión, sus labios. Ya no sonríe, pero se muerde ligeramente el labio inferior. Mi mirada se queda presa en sus labios, hasta que estos muestran una sonrisa traviesa.

-Parece que sí deseas que te bese. -le vuelve a brillar la mirada, junto con su sonrisa, haciéndole ver atractiva.

Siento que se me tensa el cuerpo, que se me para la respiración, al ver que vuelve a acercarse. Pero dejo de tenerle enfrente, ya que lentamente ha girado la silla, para quedar detrás de mí. Siento como aparta mi cabello de un hombro, acariciándolo superficialmente.

-Si quieres que te bese, -susurra cerca de mi oído, causando que me asuste un poco por la repentina proximidad -tendrás que bajar conmigo en el ascensor.

Como un autómata, mi cuerpo se levanta y se dirige al ascensor. Siento que me tiemblan la piernas, que mi corazón late más rápido de lo que había sentido antes. Oigo sus pasos a escasos centímetros de mí. No me atrevo a detenerme, ni a girarme. Me asusta encontrarme con su mirada y perderme en ella, que me domine con solo una sonrisa.

Cuando llego a la puerta del ascensor, ella se adelanta para pulsar el botón para llamarlo, pegando su cuerpo al mío. Me cuesta tragar saliva y me acabo de dar cuenta de que me tiemblan la manos.

Las puertas del ascensor se abren. Miro su interior con duda. En frente, un espejo, por el cual puede ver a la jefa, quien se encuentra detrás de mí, casi rozando mi cuerpo. Nuestras miradas coinciden a través del reflejo.

-Se van a cerrar las puertas. -murmura deteniendo una de las puertas.

Me cede el paso con un movimiento de cabeza. Avanzo lentamente hasta el interior del cubículo. Ella entra conmigo, soltando la puerta, que se cierra aislándonos del resto del edificio.

Los segundo trascurren y no sucede nada. Jugueteo con las manos, bajo la atenta mirada de Shinoda-san. ¿Era mentira lo del beso? ¿Está jugando conmigo?

Los números siguen descendiendo, indicando que queda menos para llegar a la planta baja.

3

2

1

Sus labios se posan agresivamente sobre los míos, dejándome sorprendida y sin aliento. El timbre del ascensor suena, indicando que hemos llegado. Como si nada hubiese ocurrido, las puerta se abren y, al mismo tiempo, ella se separa de mis labios.

-Nos vemos mañana. -dice dándome la espalda, saliendo del ascensor.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~FIN~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

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Como no, comentad lo que os ha gustado o lo que no =) Así podré mejorar los próximos Fics ^.^

Y sobretodo, compartirlo y divulgarlo por las redes sociales y darle a “Follow” para recibir las actualizaciones al instante!!! 8)

Saludoos a tod@s nuestr@s lectorees!!!

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Dance Dance Dance 09

Que haay?? Aquí os dejo la coninuación y… El último capítulo de este Fanfiction de E-girls =( Espero que os haya gustado el desarrollo de la historia y las parejas escogidas =3 y sobretodo, disfruten de el final OwO

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Reina

Llego a la puerta del local. No sé por qué he cogido el lirio, pero me hace sentir bien llevarlo conmigo. Sonrío de forma inconsciente al recordar el momento en que el cartero me ha entregado la flor junto con una carta, su carta. No esperaba un detalle como este, por lo que me hace sentir más feliz y eufórica.

Siento que me sonrojo y me cubro la cara. Cuando siento que mi rostro ha vuelto a la normalidad, aparto la mano de mis ojos, encontrándome con la mirada de Shigetome-san y Ruri-san, quienes me miran divertidas. Me pongo nerviosa y siento que me vuelven a arder las mejillas.

Konbanwa, Washio-san.-me saludan ambas con una sonrisa.

Konbanwa. -les respondo con una ligera reverencia.

-Pensábamos que hoy no podría venir. -me dice Ruri abriendo la puerta -Espero que lo pase bien.

Arigatou. -les digo adentrándome en el local.

El lugar parece estar más lleno que de costumbre. Con dificultad, consigo llegar a la barra, y me siento al final al no encontrarme con ninguna de las trabajadoras, y estar todos los taburetes ocupados.

-Washio-san. -me saluda Mio apoyándose en la barra, para poder quedar más cerca de mí -¿Le sirvo algo? -me pregunta sacando un vaso.

Asiento, pensando en que podría pedir.

-Algo dulce.-le respondo con una sonrisa.

Me sirve la bebida y se aleja para seguir sirviendo a las demás clientes. Observo a mi alrededor, al resultarme familiar el ambiente. Seguidamente centro mi mirada al escenario, donde se encuentra Erie, pinchando su música y animando a su público. De repente cambia el ritmo de la música y las luces empiezan a parpadear hasta que se vuelven tenues y la melodía se torna tranquila. Analizo la canción, sorprendida, e inconscientemente le busco con la mirada.

Al igual que la primera vez que entré en el local, Shuuka está en el escenario, vestida con un traje masculino. Interpreta el baile, pero lo hace de forma diferente, como con más sentimiento. Hipnotizada sigo sus pasos, hasta que en cierto momento del baile se quita el sombrero y su mirada se topa con la mía. El tiempo se detiene, presionando mi pecho. Una sonrisa aparece en su rostro, y sigue con su baile, con más energía que al inicio de este.

Una bocanada de aire llena de forma invasiva mis pulmones al terminar el espectáculo. Miro la bebida, todavía sin tocar. Le doy un trago largo, dispuesta a terminarla, pero me es imposible y la dejo nuevamente encima de la barra.

-¿Qué hago? -murmuro mirando el lirio de entre mis manos.

Lo acerco a mi pecho y me levanto del taburete. Miro la bebida, medio vacía. De otro trago me la termino y dejo el dinero en la barra. Me deslizo entre la gente, sin saber exactamente dónde ir. Busco con la mirada a alguien conocido o algún sitio donde poder parar, ya que me siento un poco mareada.

-Washio-san. -alguien me abraza por la espalda.

Me giro sorprendida, al no lograr reconocer la voz a causa del volumen de la música.

-Ami. -le sonrío al verle.

-Vamos a bailar. -me dice cogiendo mi mano libre, para que de una vuelta sobre mi misma -¿Has visto el espectáculo? -me pregunta en notable estado de embriaguez.

Asiento tímidamente.

-Shuuka es una excelente bailarina. -me dice sin respetar mi espacio personal, cerca de mi oído -¿Ya has hablado con ella? -me pregunta al ver el lirio entre mis manos.

-¿Eh? -acerco la flor a mi pecho –Iie.

-¿Y qué haces aquí? -pregunta divertida, mirando alrededor.

-E-estaba… buscándole. -bajo la cabeza al notar que me arden las mejillas.

-¡Aah, perfecto! -me rodea los hombros con su brazo -Deja que te invite a una copa para celebrarlo. -me lleva hasta la barra -¡Mio! -le llama al verle pasar por delante.

-Dime. -le responde con una sonrisa, acercándose a la barra.

-Ponnos dos chupitos de amazake. -pide bastante animada sin soltarme.

Mío nos sirve los chupitos. Ami coge ambos vasitos y me ofrece uno de ellos. Lo cojo con algo de duda pero con los ánimos de Ami pegados a mi cuerpo.

-¡Por la felicidad! -choca su licor con el mío antes de beberlo de un trago.

Al ver que ya se ha terminado la copa, me apresuro para hacer lo mismo.

Ganbare! -me dice sujetándome los hombros, mirándome a los ojos.

Hai. -digo con seguridad.

Miro la pista, confusa, pensando en dónde puede estar Shuuka. Vuelvo a centrar mi atención en Ami, pero me encuentro sola en la barra. Me desplazo entre la multitud de mujeres que bailan en la pista, mirando a mi alrededor, fijándome en las caras que se cruzan en mi camino.

Un grupo me llama la atención por el ruido que ocasionan. Son las trabajadoras del Dance Dance Dance, y parece que celebran algo. En el centro del grupo se encuentra ella, que mira hacia el suelo. Me acerco torpemente, a causa de los empujones y de los pequeños mareos que siento de vez en cuando.

-Washio-san! -escucho que me llaman -¿Qué haces en la pista sola?

Me giro para ver quien me habla.

-Anna. -le miro fijamente, ya que el movimiento me causa malestar.

-Baila con nosotras. -me coge del brazo y me lleva hacia donde se encuentra Shuuka.

Todas a mi alrededor bailan. Yo me quedo parada, analizando la situación. Alguien me coge de las manos y me hace bailar. Antes de dejarme llevar, me fijo en quien baila conmigo. Me quedo bloqueada al ver que es ella, que baila despreocupadamente con las demás, y que soy yo su pareja. Bajo tímidamente la mirada, para intentar ocultar el sonrojo.

-Veo que te ha gustado el lirio. -escucho, con dificultad, como me susurra en el oído.

Asiento ligeramente, llevando la flor a mi pecho.

-La carta también me ha gustado. -murmuro, mirandole a los ojos.

-¿Qué? -se acerca más para poder escucharme.

Niego con la cabeza. En ese momento la música se vuelve bastante más animada, por lo que todas se animan, saltan y gritan al ritmo de la música, incluida Shuuka.

Sujeto su camisa, para evitar que se aleje. Ella me muestra una sonrisa dulce y pone su mano sobre la mía. Siento un ligero mareo, por lo que me aferro más a su camisa para evitar caer.

-¿Te encuentras bien? -me dice al oído.

-Solo me he mareado un poco. -le respondo enderezándome.

-¿Quieres salir un poco? -me sujeta la mano entre las suyas -Te sentará bien el aire.

Me dejo llevar. Ella se desliza entre la multitud sin soltar mi mano. La gente y la música desaparecen de mi alrededor, dejándonos solas en el local.

-¿Te vas ya? -escucho una voz que interrumpe el momento.

Al centrarme en mi alrededor veo que nos encontramos ya en la puerta del local. Shuuka está hablando con Nozomi.

-Pues nos vemos mañana. -se despide de Shuuka antes de centrar su atención en mí -Espero verle pronto. -me dice con una sonrisa.

Asiento como respuesta y vuelvo a sentir como Shuuka me lleva por las calles transitadas por las personas que se mezclan con la noche. Nos detenemos antes de llegar a la zona más transitada de Shibuya.

-¿Te apetece que nos sentemos? -su voz llega pausadamente a mi mente.

-Shuuka, yo… -busco las palabras que llevo toda la noche preparando -Me ha encantado el detalle del lirio, y la carta… -siento que me arden la mejillas -Yo siento lo mismo… -se me traban las palabras.

Espero cabizbaja a su reacción, pero solo hay silencio. El silencio empieza a incomodarme, por lo que decido levantar la mirada, encontrándome con su rostro a escasos centímetros del mío.

-Me gustas, Washio-san. -dice antes de romper la distancia entre nuestros labios.

Sus labios arden sobre los míos, causandome una corriente eléctrica que recorre todo mi cuerpo, debilitándolo a cada segundo que sigue el beso. Me aferro a su camisa, para evitar caer. Al sentir el agarre, profundiza el beso. A causa de la sensaciones que me causa, junto con las emociones del momento y el alcohol, empiezo a marearme.

Abro los ojos, confusa. No reconozco donde me encuentro. Miro a mi alrededor, en busca de algo conocido. A mi lado, en la cama, se encuentra el lirio. En el otro lado de la habitación hay otra cama y hay alguien durmiendo en ella. Me incorporo con algo de dificultad, ya que me encuentro un poco mareada. Intento averiguar dónde estoy y cómo he llegado aquí, pero solo consigo recordar el momento en el local.

Desde mi posición intento averiguar quién duerme en la otra cama. Siento que me quedo paralizada al ver a Shuuka dormir plácidamente, con el cabello algo revuelto y las sábanas dejando entrever algo de su cuerpo, cubierto por un pijama de manga corta. Contemplo su rostro, sus ojos, su nariz, sus labios… Sus labios. Ella me besó. El recuerdo del beso aparece en mi mente, causándome nuevamente mareo. Siento que me arde el cuerpo.

Me cubro, instintivamente, el rostro con las manos, al sentir que me arden la mejillas, al recordar su declaración, pero no recuerdo si le correspondí a los sentimientos o no. Vuelvo a intentar recordar algo, al menos si llegué a decirle algo, pero los recuerdos se detienen en el momento del beso.

Me quejo en silencio al ver que todos los intentos han sido en vano. Vuelvo a mirar a Shuuka. Shok.

-¿Ya estás despierta? -me pregunta con una sonrisa preocupada, levantándose -¿Cómo te encuentras?

-Yo… -noto que balbuceo la palabra, por lo que decido quedarme en silencio.

Lleva una mano a mi frente, y seguidamente a mi mejilla, mirándome fijamente a los ojos.

-Siento haberte causado problemas. -murmuro al darme cuenta de su preocupación.

-No me has causado ningún problema. -mueve mi barbilla para que le mire -Solo te ha sentado un poco mal el alcohol.

-Es que… -empiezo a hablar, tímidamente, a causa de su proximidad y la situación -No recuerdo qué ha pasado. -me sonrojo al recordar el beso -Y-yo… -me pogo nerviosa -¿Te… te… qué…?

-Sh, tranquila.- me aparta un mechón de pelo, con una caricia -Solo te desmayaste. -me explica tranquila -No vomitaste ni hiciste nada que pueda avergonzarte. -ahora muestra una sonrisa pícara.

-Ah… -desvío la mirada, buscando valor para preguntarle si le respondí -Shuuka. -impido que se levante, al notar que se apartaba un poco de mí, sujetando su camiseta -Me gustas… -consigo decirle en un murmuro, mirando las sábanas de la cama.

Siento que me acaricia la mejilla. De esta manera me levanta la cara. Levanto la mirada, topando con la suya, que me mira fijamente.

-Tu también me gustas, Reina. -susurra cerca de mis labios.

Se me aceleran las pulsaciones, al recordar el beso de esa noche, y me armo de valor para romper la corta distancia que nos separa.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~The End~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

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Orden Caótico 1/?

Después de unos cuantos capítulos de “Casi Humanas” he decidido hacer una tercera temporada de “Del Cielo al Infierno”, con una nueva trama y nuevos personajes.

—–AKB48/ E-Girls/ Nogizaka46

Después del atentado contra la humanidad por dos grupos extranjeros y uno de la zona, el ambiente está tenso en las diferentes zonas organizadas. Se han reforzado las vigilancias y los sistemas de seguridad.

Para evitar futuros conflictos, Minami intenta reunirse con otras cazadoras.

-Ahora que hemos mejorado las relaciones con las surkoreanas, ahora nos aparecen conflictos internos.- se queja Yui sin apartar la mirada de los apuntes de Minami.

-Lo peor de todo ha sido ver a Rina-chan entre los dos bandos.- dice Minami de forma pesada- Para ellas somos culpables por hacerle cazadora.

-¿Qué tiene eso de malo?- se extraña Yui.

-No lo sé. Cada zona funciona de forma distinta. Me explicó algo pero no profundizó. Lo único que sé es, que antes de entrenarle a ella, yo era la única cazadora.

-Supongo que no pretenderán que te hagas cargo de todas las zonas.- se molesta un poco.

-Pensaba que habrían más cazadoras…- suspira- Tendré que hablar con los altos rangos directamente.

-¿No pensarás ir sola?- le mira esperando a que lo niegue- Deja que te acompañe.- desiste.

-Alguien tiene que encargarse del bar.- le mira esperanzada.

-¿En serio?- vuelve a sentarse en frente de su jefa.

-Te compensaré. Sabes que lo hago.

-Eso es cierto. Los grupos extranjeros se fueron muy contentas.- recuerda- Fue divertido para todas y muy buena idea. ¿Te has planteado volverlo a hacer?

-¿Crees que funcionará?- duda.

-Podemos comentarlo con las otras a ver qué piensan.- le aconseja.

-Lo haré.- asiente tomando nota- Cuando tenga que irme ya te diré algo.- le recuerda.

-Que remedio.- termina de desistir- Pero que sepas que no estoy de acuerdo que vayas sola.- insiste.

-Intentaré que me acompañe alguien. Pero tú,- le corta al ver que va a decir algo- te quedarás a cargo del bar.

-Infórmame cuando encuentres a alguien y dime quien es, ¿vale?- termina de decir un poco infantil.

-Lo haré.- se levanta de la silla y le da un beso en la frente antes de salir de su despacho.

—–

Shibuya. Es de noche y la calle está muy transitada. Un grupo de chicas entra en uno de los callejones. En él un letrero de un bar. Entran y se preparan para abrir.

——

Akihabara. El bar de Minami ya hace horas que está abierto. Están todas las camareras menos la propietaria.

-Entonces ha ido con Annin.- se relaja Rena.

-Y ella quería ir sola.- se queja Yui mientras prepara las copas.

-Tampoco creo que le hagan nada.- intenta tranquilizarle- Vino de Ginza y no le pasó nada.

-Rina-chan estaba con ella.- le recuerda entregándole el pedido.

-Aun así no creo que le hubiesen hecho nada.- le repite mientras se aleja.

——

Bar de Shibuya. 00:15. El bar está lleno de mujeres. Minami entra, acompañada de Anna, analizando el ambiente.

-No hay ni un chico.- afirma Anna sorprendida.

-Ni uno.- confirma Minami buscando por la barra.

-¿Sabes con quién hablar?- le pregunta Anna buscando también.

-Se llama Takamoto Aya-san.- responde tirando de Anna para llevarle a la barra.

-Buenas noches.- les saluda una de las camareras- ¿Qué queréis para beber?

-Un resfresco de cola.- responde primero Anna.

-Ponme otro.- sigue Minami.

-Muy bien.- se extraña un poco.

-También me gustaría,- llama su atención antes de que se aleje- si puede ser, poder hablar con Takamoto-san.

-De parte de…- le mira interrogativa.

-Takahashi Minami.- responde con seguridad.

-Muy bien. Veré que puedo hacer.

——-

Akihabara. El bar está muy lleno y las camareras no tienen tiempo de descansar. Un grupito de nuevas clientes llama la atención de Rena quien está más cerca de la puerta.

-Disculpa.- le llama una de ella.

-Buenas noches.- les saluda con una sonrisa- ¿qué os pongo?

-Ponme algo cargadito.- responde la que tiene porte ikemen.

-No hemos venido para eso, Sayuri.- le llama la atención otra de las chicas, Mai.

-Podéis beber lo que queráis.- les dice la primera chica, Sakurai Reika- ¿Tú quieres algo, Yumi?

-Lo que tomes tú estará bien.- le sonríe de forma ikemen.

-Un refresco.- responde Reika.

-Igual.- sigue Yumi.

-Yo igual que ella.- termina de pedir Mai señalando a Sayuri.

-Muy bien.- toma nota- ¿Dónde estarán?- pregunta para servirles.

-Me gustaría un lugar donde poder hablar con Takahashi-san.- responde Reika.

-Ahora mismo se encuentra ausente, no sé cuándo volverá.- sigue Rena muy tranquila.

-Nos esperaremos…- mira por el bar- en la mesa.- la señala.

-Muy bien.- les muestra media sonrisa antes de dirigirse a la barra.

—–

Bar de Aya. 00:43. Minami y Anna siguen esperando en la barra.

-Siento la espera.- les dice una chica desde sus espaldas- ¿Takahashi-san?- mira a Minami para confirmar.

Hai.- se gira completamente para no darle la espalda- Ella es mi imoto Anna.

-Mucho gusto.- dicen las dos al mismo tiempo.

-¿Y bien?- pregunta Aya para que vaya al grano.

-He venido por las nuevas restricciones de la zona.- responde seria.

-Eso es asunto nuestro, cazadora.- habla de forma imponente.

-Pero afecta a todas.- sigue Minami para que entre en razón.- Es un poco injusto.

-A parte de las de tu zona, ¿se ha quejado alguien más?- se cruza de brazos.

-Sí.- responde con seguridad.

-¿A ti personalmente?- le pregunta un poco sorprendida.

-Estuvimos hablando del tema. Tengo bastantes contactos.- sigue de forma segura- Podríamos reunirnos los tres grupos y pactar las condiciones.

-Me parece bien.- asiente- ¿Cuándo y dónde?

——-

Akihabara. Bar de Minami. 00:56. Yui está hablando con el grupo de Ginza.

-Entonces está en Shibuya.- sigue Reika un poco extrañada.

-Ha ido por lo que comentasteis de las restricciones.- sigue Yui muy tranquila.

-Pero nosotras no le pedimos nada.- se queja Mai.

-Tampoco os afecta solo a vosotras.- se impone Yui- No es normal que no podamos ir por donde queramos.

-Tampoco podemos arriesgarnos a que vuelva a pasar.- interviene Reika- También tuvimos problemas en nuestra zona. No fue seguro para nosotras.

-Entiendo vuestra posición. Fue una situación muy peligrosa. Pero conseguimos solucionarlo.- explica Yui tranquila- Si hablamos entre todas podremos poner soluciones menos drásticas para evitar que vuelva a suceder.

-¿Y los grupos que no están organizados?- pregunta Reika tranquila.

-Takahashi-san ya se ha puesto en contacto con alguno de ellos.

——

Calles de la zona Akihabara. Minami y Anna andan en silencio, pensativas.

-Parece que irá bien.- rompe el silencio Anna.

-Eso parece.- habla de forma pesada- Ahora queda hablar con el grupo de Ginza. Volveré a ir mañana a ver si consigo hacer que se reúnan los tres grupos.

-Supongo que si les comentas que este grupo también va a reunirse no se negarán por no ser las únicas.- le intenta animar Anna.

-Eso espero.- le dedica media sonrisa- Te acompaño a casa. Así no vas sola.

-Tenía pensado estar un ratito en el bar.- le dice un poco tímida.

-Pero mañana tienes que madrugar y ya es muy tarde.- se extraña.

-Tampoco podría dormir aunque quisiese.- le explica un poco apagada.

-¿Y eso?- se preocupa- ¿Hay algo que te preocupe?

-Hace un tiempo que me está cambiando el horario. No entiendo por qué ahora.- suspira.

-¿Has hablado con alguien a ver si es normal?- le aconseja.

-Todavía no.- fija su mirada en el suelo.

-No deberías avergonzarte por no saberlo. Yo no puedo explicártelo todo. Si quieres se lo puedo preguntar a Yui.- habla de forma comprensiva.

-Si no te importa…- sigue mirando el suelo.

—–

Bar de Minami. 01:06. Las camareras sirven con normalidad. El grupo de Ginza está animado.

-¿Crees que lo han entendido?- le pregunta Sumire a Rena.

-Por la reacción de Yui-san parece que ha ido bien.- responde Rena.

-¿Y Takahashi-san?- pregunta poco convencida.

-Supongo que lo sabremos cuando lleguen.

—–Fin del capítulo

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