Orden Caótico 10/10

—–AKB48/ Nogizaka46/ E-girls

Mina y Kumi van andando por las calles de vuelta a casa. Van animadas después de una noche de fiesta.

-¿No tendrás problemas por acostarte tan tarde?- le pregunta Mina un poco preocupada.

-¿Por qué debería tenerlos?- le pregunta algo confundida.

-¿No tienes que ir por la mañana a servirle a tu dueña?- ahora ella también está confusa.

-Quería decírtelo cuando llegásemos a casa pero, dado a que ha salido el tema…- habla un poco sonrojada- Ya no tengo dueña.- dice con media sonrisa.

-¿Y eso?- se sorprende.

-Ha empezado a salir con alguien y le puede ayudar con su problema.- le responde más sonrojada.

-Entonces, ¿eres libre?- sigue preguntando porque no se lo cree.

-Seguiré trabajado para ella hasta que encuentre otro empleo para poder cubrir los gastos del apartamento.- le explica con algo de temor.

-¿Los gastos?- pregunta pensativa- ¿Por qué no te vienes a vivir conmigo?- le pregunta esperanzada- Así no tendrás el gasto del alquiler.

-No quiero ser una carga.- le dice cogiéndole las manos para pararle- Quiero tener mi propia economía.

-Pues, cuando encuentres un trabajo mejor, me ayudarás con el alquiler.- le besa las manos- Quiero que empecemos a vivir juntas. Independientemente de los gasto, de quien trabaje o no, solo quiero estar contigo.

—–

Casa de Minami y Anna. La casa está silenciosa sobre no estar vacía. Anna y Rina descansan en la cama de la menor de las propietarias. Rina está completamente acostada mientras que Anna está un poco incorporada para poder verle mejor.

-Ya no tengo miedo de hacerte daño.- le dice Anna acariciándole la mejilla- Me alegra que me convencieras para volverlo a intentar. Yo tampoco sabría qué hacer sin ti.- le dice a sabiendas que está dormida- Te quiero.- le da un beso muy superficial en los labios.

Mira el cuerpo dormido de su pareja. Se centra en su cuello, sus hombros, libres de señales que le indiquen que se ha pasado, verificando que no le ha hecho daño, que se ha podido controlar.

-Yo también te quiero.- le responde Rina desperezándose con una sonrisa- Sabía que podrías.- se acerca más a ella para cubrirse con su cuerpo.

Anna le abraza y le da un beso en la cabeza antes de acomodarse a su lado.

—–

Ikoma y Nanase van andando por la calle de manera algo torpe por el estado de la vampiresa. Torpemente consiguen entrar en casa de la cazadora.

-No puedo más…- se queja Nanase arrinconando a Rina contra la pared. Al verle asustada se aparta de forma apresurada.

-Vamos a mi habitación, estaremos más cómodas.- le aconseja intentando aparentar estar tranquila. Es verdad que no va a ser la primera vez que beben de ella pero sí que será la primera vez de Nanase.

Mientras entra en la habitación, seguida de Nanase, se quita la camisa para que sea más cómodo para ambas.

-Gracias.- le agradece Nanase abrazándole por la espalda antes de morderle.

Rina se tensa por el dolor que poco a poco va disminuyendo. Se mantiene alerta porque sabe que Nanase está muy mal y podría descontrolarse. Nanase va llevándole poco a poco a la cama.

-Nanase.- le llama Rina preocupándose- Contrólate.- impide caer para dejarle el control a Nanase- Nanase.- le vuelve a llamar al ver que se ha detenido- ¿Estás mejor?- le pregunta girándose al ver que ha soltado el abrazo.

-Lo siento.- se disculpa cabizbaja- No sé qué me ha pasado.- habla nerviosa.

-Tranquila, te has sabido controlar.- le acaricia las mejillas con ambas manos.

—–

Karen y Yurino están fuera en el callejón. Yurino está apoyada en la pared al estar un poco mareada. Mio llega con una botella de agua.

-Ten,- se la ofrece a Yurino- bebe un poco.

Entre Karen y Mio sientan a Yurino apoyada en la pared.

-Ya me encuentro algo mejor.- dice Yurino sonriéndole- Puedes volver.- le dice a Mio.

-Ya ha venido Ruri.- le dice agachándose a su lado.

-Yo me encargo de ella, tranquila.- le dice Karen animándole para que se levante.

-Si necesitas ayuda o cualquier otra cosa,- dice Mio preocupada- sabes donde encontrarme.- sigue acariciándonle el brazo.

-Gracias.- le agradece con un gesto de cabeza.

-Creo que debería irme a casa.- aconseja Yurino- Creo que no es un mareo normal.

-Entonces…- repasa mentalmente toda la teoría que le ha dicho Minami unas horas antes y maldice no habérsela apuntado- ¿Qué hay que hacer en tu caso?- le pregunta al no encontrar nada sobre ella.

-Debería encerrarme.- le muestra media sonrisa- No sé cómo será.

-Voy a llamar a Takahashi-sensei.- le dice ayudándole a levantarse mientras saca el móvil- Vamos yendo.- le anima a andar- Soy Fujii Karen.- le dice a Minami desde el otro lado de la línea- Sí… Tengo un caso un tanto extraño delante de mí.- le explica mirando que no haya gente por la calle- Es una mujer lobo.- termina de decir controlando el estado de su amiga- ¿Eso cree?- le pregunta con duda- Sí, lo haré por si acaso.- sigue de forma decidida- Entendido.- cuelga el móvil.

-¿Va a venir?- le pregunta Yurino con dificultad.

-Esta va a ser mi primera práctica.- intenta sonar animada- Me ha dicho que, pase lo que pase, que le avise. Se va a mantener alerta.

——

Yuka y Tomu se han detenido en un parque. Están sentadas en los columpios. Se ha formado un silencio entre ambas pero no es incómodo.

Tomu detiene completamente su columpio y respira hondo antes de levantarse. Se pone delante de Yuka y detiene su columpio cuando se acerca. Al no ir muy rápido consigue frenarle bastante. Al no soltar las cadenas queda a una distancia bastante reducida de la menor. Ambas se miran fijamente a los ojos aunque la mirada de Yuka es algo preocupada.

-¿Qué…

Antes de que la menor terminara la pregunta, Tomu le da un beso en los labios. Es un beso casi superficial pero sin prisa.

-Llevo todo el día pensándolo…- empieza a hablar Tomu sin alejarse- Creo que ya estoy preparada.- termina de decir de forma decidida.

-¿Segura?- le pregunta seria.

-¿Parezco insegura?- le pregunta volviendo a romper la distancia entre ambas.

——

Bar de Reika. 03:20. Ya está cerrado. Solo quedan las empleadas para limpiar. Yumi está ayudando a Reika con la caja. Manatsu, Nanami y Kasumi se están encargando de las mesas y sillas mientras Sayuri y Mai se están encargando de la barra.

-Sé que está en buenas manos pero…- le dice Yumi a Reika un poco preocupada- Menos mal que Rina se ofreció a ser cazadora.- sigue después de suspirar. No puede evitar fijarse en Mai ya que es a quien más se le nota que está preocupada.

-Sabes que no tienes que preocuparte. Tú misma has dicho que está en buenas manos.- le dice casi en un susurro acariciándole la mano- Hoy parece que tardaremos en cerrar.- sigue hablando bajo mirando a sus empleadas.

Sayuri ya ha terminado de limpiar su parte y se acerca a hablar con Mai.

-Puedo hacer tu parte, si quieres.- le dice de forma comprensiva.

-Tranquila.- le sonríe y le da un beso en los labios.

-Te quedarás más tranquila si vas a verle.- le coge de la mano para que deje de limpiar.

-Tranquila.- se gira completamente quedando acorralada entre Sayuri y la barra- Puedo ir más tarde. Les dejaré tiempo.- vuelve a besarle antes de volver a darse la vuelta.

-¿Estás preocupada por eso?- le pregunta sorprendida.

-Puede.- responde después de respirar hondo.

-Ikoma-chan ha sido entrenada para eso.- le habla apoyando la cabeza en su hombro- Es lo que menos tiene que preocuparte.- le acaricia la oreja con la nariz- Si no te llaman es porque todo va bien.- le abraza por la cintura.

——-

Bar de Minami. 06:05. No hace mucho que ha cerrado. Las empleadas están limpiando para dejar el local listo para la mañana. Sumire y Yui se están encargando de las mesas mientras que Mayu se encarga de limpiar las copas y Rena la barra.

Yui le acerca a Mayu las últimas copas y vuelve a recoger las mesas. Rena termina con la barra y va a limpiar el suelo.

-Mayu-chan.- le llama Minami haciendo la revisión de la caja- Si ya has terminado,- sigue al ver que se está secando las manos- puedes irte.

-Pero…- mira confusa por el bar.

-Te está esperando Jurina-chan fuera, no le hagas esperar.- sigue Minami con una sonrisa.

Mayu se dirige al vestuario mientras sus compañeras siguen trabajando. Cuando Sumire termina con las mesas ayuda a Rena con el suelo.

-Si queréis,- dice Yui después de arreglar su parte de las mesas- puedo terminar de limpiar el suelo. No queda mucho.

-Podéis iros.- les dice Minami desde la caja sin dejar de hacer sus cuentas- No pasa nada.- les muestra una sonrisa.

En el momento que sale Mayu del vestuario entran Rena y Sumire.

-Me voy ya.- se despide Mayu saliendo por la puerta de atrás.

-Hasta mañana.- se despiden Minami y Yui.

En el callejón, apoyada en la pared, le está esperando Jurina. Al verle salir le sonríe.

-Yo…- rompe el silencio Jurina sin dejar de andar- Hay algo que quería decirte.- habla un poco nerviosa- O puede que quiera preguntarte…- duda por los nervios- Esque…- mira a Mayu a los ojos impidiendo que siga andando- No estoy segura de la relación que tenemos. Así que…- mira por la calle antes de volver a mirarle a los ojos- ¿quieres salir conmigo?- le pregunta con decisión.

-¿Salir?- le pregunta confusa- Pensaba que…- se sonroja y retira la mirada- Pensaba que ya estábamos saliendo…

-Pero no era oficial.- se acerca más a ella dejando una distancia de escasos centímetros- ¿Entonces?- le acaricia la mejilla.

Mayu asiente muy tímida levantando ligeramente la mirada. Jurina hace mención de besarle pero duda un momento. Mayu, al ver sus dudas, es quien rompe la escasa distancia que les separa entre sus labios.

—–

Yurino se ha conseguido calmar y ahora está dormida. Karen le mira sentada en una silla a su lado. Observa el pelo que envuelve todo su cuerpo y sus rasgos faciales cambiados, igual que sus manos y sus piernas.

-Es impresionante.- se dice bajo para no molestar a Yurino.

Yurino abre los ojos y le mira. Intenta decir algo pero la voz le sale muy bronca, como si gruñese.

-¿Estás bien?- le pregunta Karen al ver que quiere decir algo.

Yurino asiente y se incorpora un poco. Su ropa se ha rasgado al hacerse más ancha pero todavía le cubre algo de su cuerpo. Yurino se acerca Karen y le pone la mano sobre el bolsillo donde tiene el móvil.

-Tranquila, ya he avisado.- le responde con una sonrisa- Si quieres,- empieza a hablar al ver que está algo incómoda- puedo ayudarte con la ropa. Parece que te molesta.

Yurino se deja hacer. Se le ve realmente vulnerable al haber agotado toda su energía con la transformación. Karen le quita la ropa analizando todos los cambios que ha hecho el cuerpo de su amiga.

-Estás impresionante.- le halaga al verle avergonzada- ¿Quieres verte?- le pregunta ofreciéndole la mano.

Yurino le muestra una sonrisa y niega. Karen le acaricia la cara y le sonríe.

-Me quedaré aquí por si necesitas algo.- sigue acariciándole al ver a Yurino más tranquila- Te ayudaré en todo lo que haga falta.

—–

Rena se ha encontrado a Airi en la entrada del callejón. Se le ilumina la mirada el verle pero no dura mucho al ver el carácter de Airi.

-Rena, tenemos que hablar.

Estas palabras resuenan dentro de la mente de Rena. Le duele cuando el eco rebota en cada fibra del cerebro.

-Sé que últimamente he estado algo distante o, puede que, enfada.- sigue hablando Airi- Puede que te haya dado a entender que es por ti pero no tiene nada que ver con lo tuyo.- le explica poniéndose algo nerviosa- He tenido problemas con alguien del trabajo y no quería decírtelo para no preocuparte. Ahora ya está todo solucionado. Le han echado.- añade rápidamente al ver que va a decir algo- Siento haberte preocupado.- se acerca a ella para besarle.

Rena le esquiva para que no le bese.

-Deberías habérmelo dicho.- le riñe alejándose- Me has tenido preocupada.- le da la espalda empezando a andar.

-Lo siento.- le coge de la mano- No sabía cómo ibas a reaccionar y… Y…

-Si me pides ayuda, te ayudo.- le dice girándose- Si me dices que me mantenga al margen, lo haré. Pero, como mínimo, cuéntamelo. Así sé que es lo que te pasa.- le coge de las manos- Confía más en mí.

-Lo siento…- se vuelve a disculpar con los ojos llorosos.

-No estoy enfadada.- le de un beso en la cabeza- Tranquila.- le abraza.

—–

Bar de Minami. 6:20. Solo quedan Minami y Yui. Yui ya ha terminado de limpiar y contempla a Minami sacar las cuentas.

-He…- duda Yui en hablar- He dejado libre a Kumin.- sigue al ver que tenía la atención de Minami.

-¿Es por Oba-san?- le pregunta preocupada.

-Había pensado que…- empieza a hablar un poco sonrojada y en voz baja- como estoy contigo… podría no hacerme falta.- se sonroja más- Me ayudas mucho a calmar mi sed…- termina de decir casi en un murmuro.

-Me alegra escuchar eso.- le acaricia la mejilla para que le mire- Así sé que estamos bien.- dice besándole en los labios.

-No pareces muy contenta.- le dice al ver su estado de ánimo- ¿Ha pasado algo? ¿Es por la mujer lobo?

-Karen-chan me ha comentado que ya está estable… Me preocupa un poco Jurina-chan.- le responde dejando de hacer las cuentas- Ella es un descendiente de las antiguas brujas,- suspira- por eso tiene miedo de dañar a Mayu-chan…- deja una pausa- Si tiene tanto miedo de hacerle daño es por la infancia que ha tenido…- se mira las manos- No fue nada fácil.

-Creo que aquí casi nadie se salva de tener una infancia un tanto desastrosa.- le comenta cogiéndole las manos- Seguro que sabe llevarlo bien.

——

La discoteca ya ha cerrado. Reina espera en la puerta a que salga Shuuka. Sabe que tienen que hablar y no quiere perder la oportunidad.

-Ya estoy aquí.- le dice Shuuka saliendo por la puerta- ¿Vamos?- pregunta empezando a andar.

-¿Hablamos?- le pregunta Reina poniéndose a su lado- ¿Qué es lo que te pasa?- le pregunta algo preocupada.

-Es solo que…- habla cabizbaja- hay algo que no sabes de mí. Puede que… debería habértelo dicho antes pero… tampoco sabía cómo te lo vas a tomar.- sigue hablando sin frenar su marcha. Se ha hecho tarde y no puede perder mucho tiempo- Puede que pienses que te estoy tomando el pelo. También que puede ser un impedimento en nuestra relación.- habla cada vez más rápido- Pero hemos estado bien juntas hasta ahora, por lo que no es un impedimento…

-¿Qué pasa?- le interrumpe al verle tan nerviosa.

-Soy…- detiene la marcha para poder mirarle a los ojos- Soy una vampiresa. Por eso trabajo por las noches y no salgo de día.- mira el cielo- Mientras esté amaneciendo no pasa nada, pero mucha exposición al sol me quema la piel.- vuelve a hablar de forma apresurada al ver la falta de expresión de Reina- En ocasiones, como la de hoy, necesito beber algo de sangre, por eso he estado tratando de evitarte.

-¿Cómo?- consigue articular- Me estabas evitando… ¿por qué?- intenta entenderle.

-Hay ocasiones, no muchas, en las que necesitamos beber algo de sangre.- responde retomando la marcha al ver que el sol empieza a tener más fuerza- Y tiene que ser sangre humana.

Reina retoma la marcha en silencio. Se queda un poco más atrás analizando toda la información.

-Sé que es difícil de creer, pero es verdad.- sigue Shuuka al ver que no hay respuesta de parte de Reina.

-¿Y Karen-chan?- pregunta confusa analizando la situación.

-Ella es humana.- respira hondo- Si te lo preguntas, nunca he bebido de ella.- habla seria- Nunca lo haría.

-¿Y de mí?

Esta pregunta hace que Shuuka detenga la marcha. Se ha quedado sin expresión por su tono de voz. ¿Le tiene miedo?

-Nunca te forzaría a hacerlo.- responde, con la misma seriedad, sin darse la vuelta- Por eso no lo he hecho.- se gira al terminar de hablar- Necesito irme.- le dice casi como súplica al seguir todavía con impulsos.

-¿Me dejas ayudarte?- le pregunta al ver que se encuentra mal.

-¿Lo harías?- se sorprende.

-Si puedo hacerlo, ¿por qué no?- le acaricia la mejilla.

-Gracias.- le agradece dándole un beso.

—-FIN

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Deseo oculto

Capítulo 7

 

Entreabrió los ojos todavía somnolienta. Al notar que no se encontraba en su habitación miró a su alrededor aturdida por un ligero mareo y pequeños pinchazos en su cabeza. Lo primero que vió fué la enfermería, después, al notar peso a un lado de la cama, vio a Yumi completamente dormida. Tenía los brazos cruzados encima de la cama, su cabeza reposaba sobre éstos y el resto del cuerpo descansaba sobre una silla. No pudo evitar que una sonrisa tierna se dibujara en su rostro al ver a su amiga velando su sueño. Un ligero movimiento le indicó que no se encontraba sola. Sentada en una silla frente una de las mesas  de la enfermería se encontraba Yolanda, que había dejado de escribir en su cuaderno al notar la actividad de la chica.

—Hola Aelita. ¿Cómo te encuentras? —preguntó en voz baja dirigiéndose hacia donde se encontraba la joven.

-Un poco mareada, pero estoy bien -respondió Aelita con una sonrisa.

-Sí, parece que ya te ha bajado la fiebre -informó posando una mano sobre su frente. Aelita desvió la mirada hacia Yumi inconscientemente. -Se ha pasado aquí todo el día… debe de estar cansada.

—Umm… —asintió Aelita.

—¿Por qué no la despiertas?

De repente, las imágenes del sueño de la noche anterior llegaron a la mente de la joven. Cómo Yumi irrumpía en su cuarto y le pedía hablar con ella… y como se acercaba para besarla y ella seguía con los besos queriendo…

—¡N-no hace falta! —respondió con la cara completamente roja. —Si está cansada es mejor dejarla dormir. —Yolanda clavó en ella una mirada inquisitiva.

—¿Que ha ocurrido algo?

—N-no… —respondió con voz vacilante.

—Aelita, sabes que me lo puedes contar. Te ayudaré en todo lo que necesites.

En ese momento la noticia del periódico de Kadic sobre la señorita Perraudin y la señorita Meyers acudió a la mente de Aelita. “Pensándolo mejor… puede que ella sepa aconsejarme…”

—Pu-pues… es que yo… —Un ligero gemido proveniente de Yumi interrumpió a la muchacha.

—Tranquila, creo que ya se lo que te ocurre, y para solucionarlo… —Yolanda se acercó al oído de Aelita para decirle unas últimas palabras antes de que Yumi abriese los ojos.

—Buenos días, aunque creo que debería decir tardes —bromeó la enfermera.

La alegría iluminó el rostro de Yumi al ver a Aelita despierta. Hizo ademán de abrazarla, sin embargo, al ver su cara pensativa se detuvo. “¿Qué le ocurre?” pensó Yumi mientras la observaba.

*               *               *

Todavía faltaba una hora para que Rosa, la cocinera de Kadic, sirviera la cena. Así que, las  dos chicas, decidieron dar una vuelta por el patio del recinto antes de despedirse.

Yumi, no dejaba de observar a Aelita tratando de discernir por qué se comportaba de esa forma. Des de que se había despertado en la enfermería había estado actuando de forma extraña. La evitaba con la mirada, jugueteaba con los cordones de su vestido con nerviosismo, no conseguían entablar conversación alguna… además se encontraba distraída, como si su mente se encontrara en otro sitio.

En ese momento las palabras de la señorita Perraudin aparecieron en su mente. “Averiguar si ese problema es mútuo…” pensó en esas palabras como si tratase de descifrar una adivinanza. ¿Cómo podría lograrlo? Ella siempre había sido directa, pero… ¿Y si se adelanta? ¿Y si ése no era el momento? ¿Y si no era la forma? ¿Se alejaría de ella si lo hiciera?

Aelita, por su parte, estaba hecha un manojo de nervios debido a la red de pensamientos que había formado un nudo en su mente. Las palabras de la enfermera resonaban en su mente como si la golpeasen con la pura realidad. “Y para solucionarlo… ella ya tiene claro sus sentimientos, ¿y tu?”. No obstante, Jeremie aún estaba presente en su corazón, aún tenía la esperanza de que todo pudiera volver a ser como antes, pero… La imagen de la caverna llegó a la mente de Aelita. Yumi, completamente empapada debajo de ella, observando todos sus movimientos con detenimiento, mientras ella, se dejaba arrastrar por las profundidades de sus ojos negros… Muchas veces habían estado en esa posición, muchas veces había pasado lo mismo, sin embargo, algo había cambiado. ¿Por qué ahora la chica le producía esos sentimientos? ¿Por qué cuando estaba con ella se olvidaba de Jeremie? ¿Por qué cada vez que sus ojos la encontraban volvía a recrear su sueño deseando que se volviese real?

¿Qué era lo que quería? ¿A quién prefería? Su mente se detuvo en el chico, tímido, parado, inteligente… pero a la vez egoísta, egocéntrico, aburrido… ¿Qué sentía por él exactamente? ¿Era amor o tan sólo admiración por quién le había rescatado de XANA? Su mente la devolvió a la conversación que tuvo con Yumi el día anterior. “Tal vez sea yo la que tiene el problema…”. Los problemas con Jeremie empezaban a afectar a su amiga… le causaba daño, sin embargo, si rompía la relación con el chico arruinaría su vida. Se detuvo a pensar en su amiga, alta, atractiva, cariñosa, maternal, leal… siempre podía contar con ella cuando la necesitaba… no obstante, no era sincera con sus propios sentimientos y era muy orgullosa. “Pero núnca has tenido problemas por eso, en cambio con Jeremie, ya sabes que cada dos por tres tienes un problema” le dijo una voz en lo más profundo de su mente. Pero si dejaba a Jeremie, le rompería el corazón, además habían pasado tantas cosas juntos… no podía terminar así sin más, debía arreglar las cosas y seguir con el. Pero entonces, ¿qué pasaría con Yumi? ¿Cómo se sentiría ella?

—A-Aelita… yo —empezó a decir Yumi maldiciendo la vacilación en su voz.

—Yumi… Te haría daño, ¿verdad? —la cortó con expresión severa.

—¿Qué? —preguntó Yumi parándose en seco para mirarla.

—¿Yumi, qué puedo hacer? —Aelita se giró hacia su amiga con la mirada gacha. —No sé qué es lo que debo hacer, haga lo que haga os haré daño a alguno de los dos —dijo en tono desesperado.

—Aelita, ¿qué estás diciendo? —La muchacha la miraba sorprendida ante el cambio de actitud.

—No quiero haceros daño… ¿Qué debería hacer?

—¿Hacernos daño? ¿De qué hablas? Tienes que hacer lo que quieras hacer. Está bien eso de intentar no hacerle daño a la gente, pero no tienes que amargarte la vida por ello.

—Pero esque…

—¡¿Quieres dejar de pensar tanto en los demás y decidir de una vez lo que quieres hacer?! —exclamó la muchacha furiosa. —Si quieres irte con él hazlo de una vez. No te lo voy a impedir. Adelante, ve y sigue con tu vida de discusiones por tonterías —Yumi apartó la mirada de Aelita. —Y no sé por qué dices que me harías daño, si a mi…

—¡Por qué sé que sientes algo por mi! —Aelita centró su mirada en la muchacha que había detenido sus palabras y la miraba perpleja. —L-la enfermera… me lo dijo. Es cierto ¿Verdad?

Yumi cerró los ojos y suspiró lentamente tratando de calmarse. “Esa estúpida enfermera…” pensó con rabia.

—¿Y qué si lo és?

—Pu-pues qué…

—Aelita, el problema sigue siendo el mismo. Lo que yo sienta o deje de sentir no te incumbe —declaró apartando la mirada

—Sí que me incumbe. Yo… —Aelita detuvo sus palabras al darse cuenta de lo que iba a decir.

—¿Tú, qué? —la animó Yumi exasperándose.

—Dejalo. Me voy a la cafetería —anunció alejándose sin mirar a la chica.

Yumi tuvo el impulso de detenerla, no obstante la dejó alejarse ya que sabía que no era buena idea. Sentía que su amiga no era honesta con sus sentimientos, sin embargo, tampoco quería albergar en su corazón esperanzas de que “ése problema” fuése mútuo.

—Me das asco —la sorprendió una voz. Yumi se giró y vió a Ulrich saliendo de entre los árboles.

—¡¿Nos has estado espiando?! —preguntó incrédula.

—Sí

—¿Pero cómo puedes ser tan cínico e infantil? —los ojos de Yumi ardían de furia

—¿Y tú cómo puedes ser tan egoísta? A Jeremie le gusta Aelita, además, es una chica como tú.

—Y tú eres un imbécil y aún así salí contigo. Creo que con una chica estaría mucho mejor —escupió con ironía. Se cruzó de brazos y le miró con cara desafiante.

—¿Cómo puedes decir eso? Eres repugnante —comentó con rabia.

—¿Repugnante? Más lo sois tú y Jeremie. Me culpas por algo que yo no he buscado, ya que yo no soy la que se ha comportado como una estúpida alejando a las personas que quiero de mi lado. —Sus palabras poseían tal seguridad que la mente de Ulrich se bloqueó sin saber qué respuesta dar.

—Yo no soy el que va por ahí tonteando con las parejas de otros.

—No, tú eres el que tontea con Sissi mientras estabas conmigo para conseguir lo que querías.

—¡Yo no tonteaba con Sissi!

—¿Aaah, no…? ¿Y cuando le pediste que se hiciera pasar por mi en la foto de curso? ¿O cuando la utilizabas para darme celos?

—E-eso era…

—Ulrich, haz lo que quieras, pero procura no entrometerte donde no te llaman —advirtió con tono amenazante mientras daba unos pasos para alejarse.

—Por si no lo sabias, Jeremie es mi amigo y no puedo permitirte que le hagas eso. —La detuvo cogiéndola de la mano. —Además, eres tú la que se está entrometiendo en una relación.

—¡Ulrich, te lo advierto, dejame ir! —Notaba como la ira se apoderaba de sus mejillas enrojeciéndolas, sin embargo, no hizo ademán de soltarse.

—¡No! No se lo que te está pasando, pero deja ya esta tontería. Estás yendo demasiado lejos. Primero te alejas de mí, luego veo el libro lésbico que escondías… y ahora lo de Aelita. ¿Por qué…

—¿Has estado rebuscando entre mis cosas? —cortó sin poder salir de su asombro. Ulrich soltó a Yumi ante la expresión en su rostro —Vete de aquí —siseó llena de rabia.

Ulrich dió unos pasos hacia atrás intimidado por la chica. En sus ojos relucía una furia jamás vista por el chico. ¿Por qué se enfurecía tanto cuando era ella la que lo estaba haciendo mal?

—Esto no quedará así…

Tras esas palabras Ulrich se alejó enfurecido. Yumi no podía dar crédito al comportamiento de su “amigo”. ¿Cómo podía ser tan inmaduro? Le dió un puñetazo a un árbol, respiró hondo varias veces tratando de calmarse y se fué a su casa a paso rápido tratando de no sucumbir ante la tentación de ir tras el chico para darle una paliza.

*               *               *

Unos suaves golpes en la puerta hicieron que entreabriese los ojos sorprendido. Se levantó de la cama y dejó entrar a la persona que le llamaba.

—¿Ulrich, qué haces aquí?

—Jeremie, tengo que hablar contigo.

—¿Qué? ¿Sobre qué? —preguntó poniéndose las gafas y sentándose en la cama. —¿No puede esperar a mañana?

—No…  es sobre Aelita y Yumi —anunció con gravedad tras unos segundos.

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Forbiden Love [Kaede x Harumi]

Buenaas querid@s lectorees!!! =3 Aquí os dejo un Oneshot de las llamadas “twin towers”, una pareja de E-girls

Espero que os guste la trama que he escogido para esta pareja ^.^

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Siento el roce de sus labios sobre los míos, su aliento, el calor de su cuerpo. Dejo de sentir su aliento en los labios para sentirlo, en dirección descendente, sobre mi cuello. Abro los ojos, encontrándome con su mirada, sintiendo, nuevamente, el roce de sus labios sobre los míos. Cierro los ojos al ver que vuelve a descender por mi cuello. Su aliento en mis labios, en el cuello. Dirijo las manos a su cintura, pero siento su cuerpo desvanecerse entre mis dedos.

Despierto molesta por el sonido del despertador. Rápidamente dirijo la mano hacia él y detengo la alarma.

-¿Qué me está pasando? -murmuro analizando el sueño.

Sigo un rato más acostada en la cama, repasando las imágenes del sueño, un sueño que he tenido repetidas veces en lo que va de curso. Me levanto, lentamente, sin prestar atención a lo que hago. Siguiendo la rutina llego al instituto. Ando cabizbaja, sin atreverme a levantar la mirada por si me encuentro con ella.

-Kaede.-escucho que me llama de lejos.

Detengo la marcha, pero no me giro a verle. Veo sus pies dentro de mi campo de visión, lo que quiere decir que se ha detenido delante de mí.

Ohayou! -me dice bastante animada.

Ohayou, Harumi. -intento sonreírle con normalidad.

Las imágenes del sueño, junto con las sensaciones que me causa, vuelven a mi mente, y siento que me estremezco con solo verle sonreír delante de mí.

Bajo, nuevamente, la mirada e inicio la marcha hacia el edificio. Ella, extrañamente, me sigue en silencio, sin comentar nada sobre la corbata de mi uniforme o contarme alguna anécdota de las clases de baile. Nos adentramos a la zona de casilleros y nos cambiamos los zapatos en silencio.

-Kaede. -rompe el silencio que ya empezaba a serme cómodo.

Me giro como respuesta, esperando a que siga hablando, encontrándome con su rostro bastante cerca del mío, pero no me mira mí.

-¿Hoy no tienes cartas de fans? -me pregunta picarona, buscando en el interior de mi casillero -Se les habrá hecho tarde. -sigue al comprobar que no hay notas ni cartas.

-Bueno, da igual. -respondo con indiferencia dejando los zapatos en su lugar -No me hacen falta para vivir. -le miro con una sonrisa, “prefiero tu compañía”.

Cierro el armarito y nos dirigimos a clase. Al entrar en el aula nos separamos, ya que ella se sienta cerca de la puerta y mi pupitre está cerca de la ventana. Dejo la cartera en el suelo y me siento, apoyando los codos en la mesa para que hagan de soporte de mi cabeza mientras miro por la ventana hacia el exterior, donde todavía se pueden ver a alumnas entrar en el centro.

Cierro los ojos, intentando evadirme del ruido que llena el lugar, causado por las risas y las voces de mis compañeras. Una vez aislada de todo, centrada únicamente en mi mundo, siento una suave brisa sobre mis labios, acompañada de una caricia, casi imperceptible, en mi mejilla. Abro los ojos al sentir las aceleradas pulsaciones de mi corazón, y dirijo la mirada hacia ella, obviando la presencia del resto de alumnas y del profesor.

Se le ve tranquila, tomando apuntes de lo que dicta el profesor, cosa que me resulta extraño. Desvío la trayectoria de mi mirada para dirigirla a la pizarra, donde se encuentran anotadas las fechas de los exámenes.

-Oh, no… -me sorprendo al darme cuenta de que me he perdido las explicaciones de los parciales.

Vuelvo a dirigir la mirada a Harumi, quien ahora me mira preocupada, señalando su libreta. Suspiro de alivio y vuelvo a centrar la mirada en mi pupitre, el cual todavía sigue vacío. Dirijo las manos al cajón, donde suelo dejar una libreta y un boli, por si algún día me dejo algo en casa, y lo saco, evitando llamar la atención del profesor. Una vez está el material sobre la mesa vuelvo a suspirar, de alivio, y apunto los horarios de los exámenes antes de que suene el timbre anunciando el final de la clase.

Una silueta se sitúa entre la pizarra y mi visión. Levanto la mirada algo molesta, al estar todavía tomando apuntes.

-Tranquila. -me dice Harumi, apartándose un poco para que compruebe que ya están borrando la pizarra -Toma. -me enseña sus anotaciones.

Arigatou. -le agradezco, tímidamente, cogiendo la libreta.

Ano… -interrumpe el corto silencio que se ha formado cuando he empezado a escribir. Me detengo y le miro, animándole a seguir hablando -Estaba pensando que podríamos quedar para estudiar.

-¿Hoy? -pregunto confusa, mirando de reojo el horario.

Iie. -niega con una sonrisa -Para los exámenes. -responde sin quitar su hermosa sonrisa de su rostro -Pero si quieres, podemos empezar hoy. -añade desviando la mirada.

Me quedo paralizada, confusa por las emociones que siento al verle hablarme de esa manera, y asiento, aunque no sé si he llegado a hacerlo.

-¿Cómo llevas el nudo de la corbata? -vuelve a su forma de ser habitual, agachándose un poco para poder arreglarla.

-Lo hago aposta para que me hagas tú el nudo. -bromeo mostrándole mi sonrisa ikemen para picarle, “aunque en verdad me gusta que lo hagas”.

-Conmigo esa sonrisa no funciona. -aprieta de más el nudo al terminar la frase.

Mou, no era preciso que lo hicieses tan fuerte. -me quejo aflojando la corbata para poder respirar con naturalidad.

-Así te durará todo el día. -se aleja para volver a su asiento, al ver a la profesora entrar.

Le sigo con la mirada hasta su mesa, sin saber que hacer exactamente. Desde que he empezado a tener ese sueño, que no logro seguir con las bromas o, al menos, comportarme con naturalidad.  

Suena el timbre, anunciando el fin de las clases. Hoy ha sido uno de eso días que se me han pasado rápido, al pasar las horas mirando por la ventana o, de vez en cuando, tomando apuntes, ya que me cuesta mantener mi mirada apartada de ella. Suspiro, otra vez, no sé cuántas veces lo he hecho ya en lo que va día, y empiezo a recoger.

-Kaede. -escucho que me llama acercándose.

Me giro hacia ella, para verle mejor y hablar más cómodamente.

-¿Quieres venir directamente a mi casa? -pregunta mientras parece que planea que hacer por la tarde -¿O tienes que pasar por casa?

Pienso en lo que tengo que hacer hoy, que a parte de los deberes no tengo nada que hacer y, seguidamente, miro en mi cartera para ver si tengo todos los libros necesarios para poder estudiar.

-Lo tengo todo aquí, no me hace falta pasar por casa. -le sonrío terminando de guardar los libros.

-Puedo vamos. -dice saliendo del aula bastante animada.

Voy tras ella, apresurando el paso para no perderle de vista.

Llegamos a su casa que, como la mayoría de veces, se encuentra vacía porque sus padres trabajan fuera. Miro a mi alrededor, corroborando que nos encontramos solas, mientras las imágenes del sueño bombardean mi mente. Sacudo la cabeza, intentando alejarlas de mi mente.

-¿Qué pasa? -me pregunta divertida -Parece que no has estado nunca en mi casa. Vamos, entra. -me coge de la mano y tira de mí para que entre.

Nos detenemos delante de la escalera y me suelta de la mano.

-Ves subiendo, voy a por algo de merendar. -desaparece al final del pasillo, dirección a la cocina.

Subo las escaleras, lentamente, hasta llegar al primer piso. Entro en su habitación. Tantas veces la he visto, y esta vez me siento como intrusa por culpa de mis sueños. Miro la cama, escenario que aparece por mi mente todas las noches, inculcándome pensamientos prohibidos con mi mejor amiga.

-Kaede. -escucho que me llama desde la puerta -¿Va todo bien? -se acerca y deja la bandeja con la merienda sobre la mesa -Hace días que te veo distraída.

-Si supieses… -murmuro inconscientemente.

-¿El qué? -pregunta confusa, acercándose hasta quedar frente a mí, a una distancia que provoca que se me aceleren las pulsaciones tan rápido que me produce dolor en el pecho -Ven. -me coge de la mano y me guía hasta la cama -Siéntate, y cuéntame que te preocupa. -me mira fijamente a los ojos -Confía en mí.

-Y-yo… -se me hace un nudo en la garganta con las palabras y mis sentimientos -Y-yo… -trago con fuerza, intentando en vano deshacer el nudo.

-Sh… -me acaricia la mejilla, girándome la cara, lentamente, para que pueda verle de frente.

Respira, lentamente. Inhala y exhala un par de veces, con los ojos cerrados. Yo me limito a observarle, contemplando su rostro a escasos centímetros del mío, bocabadada.

-Harumi, yo… -empiezo a hablar, más calmada a causa de la tranquilidad que me produce el verle así.

En ese momento, lleva sus manos a mis hombros y me empuja, acostándome en la cama.  Ella me observa, atentamente, como si fuese la primera vez que me ve. Puedo apreciar que, lentamente, se acerca a mi rostro, hasta que nuestros labios están a punto de rozarse. Cierro los ojos, esperando a sentirlos, pero la caricia no llega.

-No puede ser. -me quejo abriendo los ojos, al pensar que se trata, nuevamente, de un sueño.

Pero al abrirlos, me encuentro con la mirada sorprendida de Harumi. Parece confusa. Analizo la situación. Yo acostada en la cama, y ella recostada sobre mí, en su habitación.

-Harumi. -me incorporo, despacio, para no asustarle -Me gustas. -le digo cuando ya estoy a su altura.

-Yo pensaba que no… -sigue confusa por mi reacción.

Sin pensarlo, harta de esperar a que nuestros labios se junten por fin, le sujeto por los hombro y le beso, superficialmente, como en mis sueños, pero trasmitiéndole todos mis sentimientos con él.

-Te quiero. -le confieso, separandome, apenas, de sus labios, para no volverlos a perder en la distancia de mis sueños.

-Pensaba que no aceptarías mis sentimientos. -murmura, bajando la mirada hacia sus manos -Creía que pensabas que estaba prohibido o que daba asco. -me mira nuevamente a los ojos.

-Me da igual si está prohibido o no. -le vuelvo a besar, sellando mis palabras con ese beso.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~FIN~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

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Como no, comentad lo que os ha gustado o lo que no =) Así podré mejorar los próximos Fics ^.^

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Saludoos a tod@s nuestr@s lectorees!!!

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Seifuku Dance: Fase 4

Competición

-Password is 0-

El día de la competición ha llegado. El grupo anfitrión prepara el local para la llegada de sus rivales y de los espectadores.

Sillas, luces, bebidas y, lo más importante, el escenario, están preparados. Las propietarias del lugar se encuentran repasando que todo esté en orden para que todo sea perfecto.

=====

-Calles de Akihabara-

Dos chicas del grupo rival han llegado antes que el resto de sus compañeras al lugar acordado para ir juntas al local, por lo que les esperan sentadas en un banco. Fuera de lo que suele ser normal, es Haruna quien está dando arrumacos a Yuko.

-Oh, Yuuchan, ¿por qué estás tan distraída? -le pregunta alejándose un poco, molesta por la falta de atención de su compañera.

-Ah, lo siento. -le sonríe y le coge ambas manos, mirándole fijamente a los ojos -Solo repasaba el baile mentalmente. -se acerca para besarle.

Un carraspeo les interrumpe el momento. Ambas se giran asustadas.

-¿Ya no os preocupa que os vea Minami? -les pregunta la recién llegada, mirando fijamente a Haruna.

-Acchan, yo… -se levanta del banco, nerviosa, Yuko, intentando calmar el aura de su amiga.

-Vamos, todas están en la entrada del parque. -les dice con tono seco, alejándose del lugar.

Ambas se miran, con sentimiento de culpa, antes de seguirle.

=====

-Password is 0-

Antes de la obertura, las integrantes del grupo están en el vestuario, preparando el vestuario.

-¡Chicas! -dice animada Mizuki, llamando la atención de todas sus compañeras -Quería deciros que, pase lo que pase sobre el escenario, lo importante es disfrutar del baile y hacer un espectáculo inolvidable para todos nuestros espectadores. -dice animada, recibiendo el apoyo de las chicas.

Hai! -dicen todas al mismo tiempo, con el mismo ánimo de su líder.

Seguidamente todas vuelven a terminar de vestirse, o a ayudar al resto de compañeras con sus atuendos.

-Lo has hecho muy bien, Fukuchan. -le dice Erina, abrazándole por la espalda.

Mizuki se gira hacia su compañera y le da un beso en los labios.

Arigatou. -se reconforta entre sus brazos.

=====

En la puerta de local, junto con la cola que producen las espectadoras, se encuentra el segundo grupo protagonista de la noche.

-Creo que no es por aquí. -dice Minami, mirando a su alrededor en busca de alguien que les diga por donde han de entrar.

-A lo mejor es por la puerta de atrás. -le dice Yui, buscando otra puerta con la mirada.

-Takamina. -le llama Sayaka, acercándose a ella -Estaba pensando que, puede, está bien tomar algo para calmar el ambiente. -le explica, señalando con la mirada a sus compañeras más jóvenes.

Minami le sonríe y se aparta de la cola para acercarse a sus compañeras.

-Chicas. -les dice cuando ya se encuentra a su altura -No os preocupéis. -empieza a hablar cuando tiene la atención de todas -Esto solo es una competición amistosa, lo que importa es pasarlo bien sobre el escenario, y disfrutar del público.

Hai. -dice Mayu, seria pero llena de energía.

=====

Al otro lado de la puerta, Hacchin y Miki se preparan para abrir las puertas del local.

-Realmente me hace ilusión esta competición. -comenta Hacchin abrazando a Miki.

-Sí, estaba pensando lo mismo. -le muestra una sonrisa ilusionada.

-No te perderé de vista en el escenario. -junta su frente con la de Miki.

Miki le da un beso en la frente y le vuelve a abrazar antes de abrir la puerta. Tras esta, una cola larguísima de gente, espera paciente para entrar al local.

-Algo me dice que esta noche llegaremos tarde a casa. -le susurra, apenada, Miki, al oído al analizar la cola.

-Demos lo mejor. -le sujeta la mano, acariciándola de forma discreta, dando paso a los clientes.

=====

En la calle, en la puerta principal, empieza a avanzar la cola.

-Pues yo no veo otra puerta.- comenta Yui.

-La cola ya está avanzando.- interrumpe Amina señalándola.

-Empiezo a ponerme nerviosa.- dice Rie al ver toda la gente.

-Y yo.- se une a ella Chiyuu.

-Imaginaros que están todos desnudos.- les recomienda Mariko divertida.

-Eso no mejora mucho la situación.- le riñe Tomochin.

La cola sigue avanzando y el grupo cada vez está más cerca de la puerta.

-¿Por qué estáis en la cola?- les pregunta Cheru interrumpiendo la conversación.

-Esque no encontrábamos otra puerta.- le resonde Takamina con risa nerviosa.

-Os acompaño a los vestuarios.- se ofrece Hacchin.

=====

En los vestuarios quedan componentes del grupo anfitrión.

-Todavía no entiendo por qué tenemos que presentar nosotras.- habla nerviosa Gakichin.

-Pero ellas son las primeras, ¿no?- habla del mismo modo Aichan.

-¿Y cómo nos presentamos a nosotras mismas?- pregunta Maachan andando de un lado a otro con el panfleto del evento en la mano.

-¿Y si nos presentan ellas?- propone Reina.

-¡Buenas!- saluda Yuko entrando en el vestuario de forma muy enérgica.

Yoroshikuonegaishimasu.

Konbanwa.

Yoroshiku.

Empiezan a entrar las chicas del grupo rival.

=====

Sentadas en la barra hay un grupo de clientes nuevas.

-Este sitio está muy bien, ¿verdad?- comenta Suda Anna muy animada.

-Y la música es buena.- sigue Erie a pesar de ser un Karaoke.

-¡Bienvenidos al Password is 0 una noche más!- se escucha desde el escenario- Como ya sabéis, esta noche hay una pequeña competición de canto y baile.- sigue presentando Maachan.

-¿Competición?- pregunta Shizuka animándose.

=====

Detrás del escenario está reunido el grupo de Akihabara.

-¿Por qué tenemos que empezar nosotras?- pregunta Miichan nerviosa.

-Supongo que será por la atención a los clientes.- le responde Minami calmando el ambiente.

-A mí me han pedido que presente después.- sigue Acchan señalando el escenario con la mirada.

-Esque debe ser muy extraño presentarse a una misma.- comenta Masuda divertida.

-Con todos ustedes…- sigue presentando Maachan- ¡AKB48!

El público aplaude con energía y anima al grupo mientras suben al escenario. Suben corriendo al escenario y se sitúan en su posiciones.

-¡AKB!- grita Minami para empezar la canción, con bastante energía y seguridad.

-¡48!- siguen todas juntas.

En ese momento empieza el baile haciendo el ritmo de la música con palmas y pasos fuertes sobre el suelo del escenario. Se puede apreciar la perfeción de los pasos.

-Eso en la otra canción no lo hacían.- comenta Akanechin.

-Los pasos están muy bien.- sigue Sakura.

La canción termina y sobre el escenario se queda Acchan entre los ánimos del público.

-Y ahora, con todos ustedes,- empieza a hablar Acchan, todavía agitada por el esfuerzo del baile- ¡Morning Musume!

El público anima con más energía al grupo anfitrión.

El grupo sube y se pone en posición. Empieza a sonar la música y con ella el baile.

=====

En la barra sigue el grupo de antes. Está muy animado mirando el espectáculo.

-¿Por qué no hacemos nosotras también una competición?- pregunta Yurino contagiada por el ambiente.

-¿Y por qué deberíamos competir?- le pregunta Aya.

-Estaría bien competir contra el grupo ganador.- se une a la conversación Anna.

-Ya veremos.- cierra el tema Aya.

La canción termina y se queda Sayumin en el centro del escenario.

-Buenas noches.- empieza a hablar muy animada intentando recuperar el aliento- Como podéis ver, a todo aquel que ha pedido en la barra, os hemos dado un pulsador. Con él podéis votar al grupo que más os ha gustado. Vosotros seréis los encargados de elegir al grupo ganador. El número 1 es para el grupo de Akihabara y el dos es el nuestro.- termina de decir más animada por los ánimos del público- ¿Tenéis todos el pulsador en la mano?- pregunta haciendo que el público se anime más- Pues la votación empieza… ¡Ya!

En dos pantallas empieza la cuenta de los votos.

=====

Detrás del escenario están ambos grupos.

-Lo habéis hecho muy bien.- se felicitan Takamina y Fukuchan a la vez.

Ambas se ríen por coincidir.

-Mucha suerte.- les anima Takamina.

-Suerte.- hace lo mismo Fukuchan.

-Y parece que ya no hay más votos.- sigue Sayumin desde el escenario al ver que se han parado las pantallas- Y este es el resultado.

-¿Qué número éramos nosotras?- pregunta Yukirin poniéndose nerviosa.

-Y las ganadoras son…

-Somos el 1.- le responde Mayuyu.

-El grupo…- se encienden las pantallas mostrando el resultado final- ¡1! ¡Las chicas de Akihabara! -le presenta animada, acompañada de la ovación del público.

-¡Somos nosotras! -dice Aki tras escuchar el resultado, al ver que ninguna ha mostrado ningún tipo de emoción.

Al escuchar esta frase, las componentes de AKB48 empiezan a saltar y gritar emocionadas por el resultado.

-Vamos, os toca volver a subir. -les dice Fukuchan -¡Enhorabuena! -les felicita mientras pasan por delante suyo para subir al escenario.

Arigatou. -le dice Minami, haciendo una ligera reverencia, antes de subir con todas sus compañeras para recibir el premio.

 

*THE END*

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Orden Caótico 9/10

—–AKB48/ E-Girls/ Nogizaka

Casa de Minami y Anna. Rina y Anna están en la habitación de la menor de las hermanas, sentadas frente el escritorio, mirando videos por internet.

Anna no deja de mirar de reojo a Rina. Analiza cada gesto, su cuerpo, sus labios. Respira hondo y se levanta.

-Voy a por algo de beber.- dice saliendo de la habitación- ¿Qué pretendes?- se riñe a sí misma- ¿Quieres hacerlo o no?- se pregunta ya en la cocina- Es la única forma.- se dice mirándose en el reflejo de la venta.

Vuelve a la habitación y deja la bandeja, con los vasos y el agua, haciendo contacto con el cuerpo de Rina. Aprovecha para retirarle el cabello sobre uno de los hombro para poder besarlo.

-Annin.- se le traba la voz a Rina- No-no…- se detiene al solo notar besos.

Anna gira la silla para quedar ambas una frente la otra y así poder besarle en los labios.

-¿Estás segura?- le pregunta Rina rompiendo el beso.

-Sé que no volverá a pasar y quiero demostrártelo.- responde antes de volver a besarle.

——

Discoteca de Aya. 00:20. Hace poco que ha abierto sus puertas. Reina está en la barra al haber acompañado a Shuuka. Junto a ella está Karen.

En los vestuarios, las bailarinas que protagonizarán el espectáculo central de la noche.

-¿Estáis preparadas?- pregunta Manami desde el marco de la puerta.

Todas asienten animadas excepto Shuuka.

-Hoy es vuestra noche,- les anima Manami- a lucirse.

El vestuario se anima. Shuuka se une a los ánimos aunque le queda un poco forzado.

-Todavía tenéis tiempo, así que, relajaros.- les aconseja Manami- Shuuka, ¿podemos hablar?- le pregunta indicando que salga con un gesto de cabeza- ¿Estás bien?- le pregunta cuando llegan a un lugar más tranquilo.

-Sí, no es nada.- responde intentando forzar una sonrisa.

-¿Ha pasado algo con Reina-san?- le pregunta intentando saber qué le pasa- Veo que es así.- afirma al ver su reacción- ¿Tienes miedo? No tienes que preocuparte.- sigue al ver que agacha la cabeza- Todo saldrá bien. Hace tiempo que completaste la tercera fase y eres grado dos, no tiene el porqué pasar nada.- le explica para intentar animarle.

-Eso lo sé…

-Pero todavía no lo sabe.- termina de decir al ver que no sigue- No serías la primera que está con una humana, y lo sabes. No creo que reaccione mal cuando lo sepa. Parece bastante comprensiva.- termina de decir para seguir animándole.

——

Bar de Minami. 00:45. En la barra sigue sentada Jurina sin apartar la mirada de Mayu. Ésta, al sentir su mirada, se gira y le sonríe acercándose.

-¿Quieres otra copa?- le pregunta al ver que tiene el vaso vacío.

-De momento, no, gracias.- le responde con una sonrisa sincera- Estoy bien con verte.- le confiesa de forma sincera- ¿Podemos volver juntas a casa cuando termines?- le pregunta un poco nerviosa- Hace tiempo que solo nos vemos en el bar por las noches.

-Claro…- mira por el bar- ¿Por qué no?- sigue un poco más animada.

-Entonces me esperaré.- le muestra una amplia sonrisa que le hace ver más joven de lo que es.

En una de las mesas están sentadas Yuki y Haruna. Haruna está muy animada mientras Yuki se muestra algo seria.

-¿Qué te pasa?- le pregunta Haruna al ver que no se anima.

-Es solo que…- retira la mirada de ella- puede que necesite volver a casa.- responde terminándose su copa.

-¿Te encuentras bien?- se preocupa un poco.

-Es solo que… he notado unos impulsos un poco incontrolados y…- se sonroja un poco.

-Entonces, iré a pagar y nos vamos.- le sonríe levantándose- Ahora vengo.

Cerca de la mesa de Yuki siguen Ikoma y Nanase. La situación es parecida a la mesa de Yuki.

-¿Quieres que volvamos?- le pregunta Rina al notarle el estado.

-Necesito quedarme aquí.- le responde con media sonrisa.

-Voy a pedir algo más fuerte, ahora vuelvo.- le dice levantándose sin esperar una respuesta.

Al seguirle con la mirada ve a Yuki apoyada en la mesa mirando en dirección a la barra. Al sentirse observada mira a Nanase. Ésta se intimida un poco por su mirada y aparta la suya.

-Así que eres tú.- le dice Yuki apoyada en una de las sillas dándole un toque interesante.

-¿Cómo?- se sorprende al verle tan cerca.

-La de los impulsos.- responde centrándose en ella.

-Yo también los he notado.- le responde mirando por el bar- Creo que es la hermana de la aprendiz de Shibuya.- termina de decir evitando mirarle.

-Entiendo.- le sonríe- Pásalo bien.- le guiña antes de volver con Haruna al ver que ya ha terminado de pagar.

——

Discoteca de Aya. 01:20. Al estar próxima la hora del espectáculo la pista está llenísima. Reina sigue en la barra, hablando de vez en cuando con las camareras y mirando la pista de baile donde están Karen y Yurino.

-Ha venido mucha gente.- le saca de sus pensamientos la voz de Ami.

-Es un evento muy interesante.- le confiesa animándose.

-Es un poco arriesgado pero “quien no arriesga no gana”.- dice animada- Manami ha tenido muy buena idea.

La música cambia a una más lenta. El escenario empieza a llenarse de humo y las luces se vuelven tenues. Empieza a sonar “Sayonara”. A medida que desaparece el humo se pueden ver las bailarinas sobre el escenario interpretando la canción. Están Shuuka, Mio, Harumi y Nozomi. En el momento en el que solo hay melodía, dos de las bailarinas se apartan para bailar en las barras que han salido después mientras las otras siguen bailando por detrás.

Reina mira como Shuuka y Mio hacen figuras en las barras como si fuesen un espejo mientras Harumi y Nozomi bailan en pareja produciendo el mismo efecto sobre el suelo.

-Es impresionante.- consigue articular Reina sin apartar la mirada del escenario.

Ami sonríe satisfecha al escucharle. Se levanta y va detrás del escenario donde está Manami.

-Es todo un éxito.- le felicita apoyándose a su lado.

-Gracias.- agradece el cumplido un poco sonrojada.

——

Bar de Reika. 1:50. El bar está en su máxima capacidad y el ambiente está muy motivado. En la barra siguen Yumi y Mai aunque se ha unido Hashimoto Nanami. Sirviendo mesas junto con Sayuri están Manatsu y Kasumi.

-¿Cómo ha ido?- pregunta Sayuri a las recién llegadas Nanase y Rina.

-Parece que irá todo bien.- responde Rina

-¿Te encuentras bien?- le pregunta a Nanase al notar su estado.

-Solo me han afectado un poco los impulsos de alguien.- responde con media sonrisa para restarle importancia.

-¿Has bebido algo?- le pregunta un poco preocupada.

-Ella se ha encargado de todo.- responde mirando a Rina.

-Ahora te traigo algo más.- le dice antes de alejarse. Se acerca a la barra y le hace un gesto a Mai para que se acerque- Prepara algo bien cargadito para Nanase, está un poco alterada.- le comenta bajo.

-¿Está bien?- le pregunta preocupada.

-Ikoma-chan se está haciendo cargo de ella.- le responde para intentar calmarle.

——

02:10. Bar de Minami. La propietaria está en el almacén para sacar más bebidas. Hace mención de coger la caja que ha preparado pero siente un pequeño mareo y se apoya en esta para evitar caer.

Un bombardeo de recuerdos aparecen en su mente de forma intermitente, indefinida.

(“Eres una niña rara.” Escucha y ve a las niñas que se están riendo mientras le señalan con el dedo.)

Son recuerdos que ha visto pero que no son propios.

(“¿Qué clase de hija le hace eso a sus padres?” Ahora escucha una voz de hombre decepcionada.

“¿No te he dicho que no lo hagas?” Riñe una mujer algo borrosa. “No deben saber lo que puedes hacer.”

“No te atrevas a volverlo a hacer” Ve los golpes, en tercera persona, que iban dirigidos a su madre. “Esto es tu culpa.”

“¡No te atrevas a tocarle!” Escucha la voz de Jurina.)

-Maldito tormento.- se riñe Minami, agotada, al volverlo a recordar- Es más fuerte de lo que cree.- intenta recuperarse.

—–Fin del capítulo

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Deseo oculto

Capítulo 6

 

Yumi interrumpió su lectura para abrir la puerta de su casa al ver que alguien llamaba al timbre. Antes de salir de su habitación, cogió el libro que estaba leyendo y lo depositó en la parte superior de su armario.

—¡Yo abro! —informó mientras bajaba las escaleras apresuradamente. La joven abrió la puerta y, al ver quien se encontraba detrás de ésta, la sorpresa invadió su mente. —U-Ulrich… ¿Qué haces aquí? ¿No se suponía que estabas de vacaciones?

—¡Vaya, un poco más y apostaría a que no quieres verme! —le espetó molesto por el comportamiento de la chica.

—N-no… es solo que me sorprende. Vamos pasa —le invitó un poco más relajada con una sonrisa encantadora.

Ulrich frunció el ceño, pero no rechazó la propuesta de su amiga. Subieron las escaleras hasta la habitación de Yumi para tener más tranquilidad y poder hablar sin molestar a Akiko, que se encontraba en el salón planchando ropa.

—¿Y bien? ¿Qué tal las vacaciones? —preguntó Yumi sentándose en la cama.

—Con ganas de perder a Odd de vista. —bromeó sentándose junto a la chica.— Fuí a su casa la última semana antes de volver a la academia… fue una muy mala idea.

—Ya sabes cómo es él ¿Cómo se te ocurrió ir a su casa una semana?

—Lo prefiero antes que tener que estar con mi familia —respondió algo apenado.

Tras unos segundos de silencio, Ulrich hizo ademán de cogerle la mano a Yumi, sin embargo, esta se levantó al escuchar que su madre le pedía ayuda desde la planta baja.

—Lo siento, ahora subo —se disculpó la muchacha saliendo con alivio de la habitación. Le resultaba incómodo y muy molesto que el chico quisiera cogerle de la mano, ya le había dicho que quería tenerle tan sólo como amigo y nada más. No obstante, parecía que Ulrich aún tenía esperanzas.

El muchacho se tumbó sobre la cama y dejó salir un suspiro tratando de calmar los nervios. Odd le había asegurado reiteradas veces que todavía quedaba alguna posibilidad de que lo suyo con Yumi saliera bien. Sin embargo, en ese momento el chico empezaba a dudar de las palabras de su amigo. Ulrich observó la habitación recordando momentos pasados, como cuando iba a la casa de la chica para animarla cuando algo la atormentaba, cuando le regaló el peluche que ahora se encontraba al lado de la cama… alegrandose de los buenos momentos que había vivido con Yumi. No obstante, dejó todo eso de lado al ver un libro que sobresalía de la parte superior del armario.

Sin pensarlo dos veces, el chico cogió el libro de un salto y se dispuso observar de qué trataba. Era normal que su amiga leyera, pero si el libro se encontraba en ese sitio quería decir que era un libro que la muchacha quería esconder. “La mentira de Aeryn” leyó para sí. Le dió la vuelta al libro para leer la sinópsis, sin embargo, antes de poder ver de qué trataba escuchó los pasos de alguien subiendo por la escalera. Volvió a dejar el libro donde estaba y se sentó en el mismo momento en el que Yumi abría la puerta de la habitación.

—¿Qué hacías? —preguntó la joven advirtiendo cómo el muchacho se sentaba bruscamente.

—¡E-emm, nada! Y-yo… e-esq-esque quiero… hablar contigo de una cosa —informó el chico bajando la voz y acercándose a la muchacha.

—¡Y yo también quiero hablar contigo! —se apresuró a decir ella con una sonrisa forzada mientras su mente pensaba en alguna forma de escapar de la situación.

—¿Co-conmigo? ¿De qué?

—E-esto… ¡¿Y Odd?! ¿Cómo se encuentra? No ha venido contigo, ¿habéis discutido? —preguntó Yumi intentando ganar algo de tiempo.

—Pe-pero yo qui-quiero hablarte de…

—Tal vez deba ir a la academia a saludarlo y ya si quieres hablamos después. Hace mucho que no le veo…

—¿Qué te ocurre? —inquirió Ulrich, que empezaba a enfadarse. —No creo que puedas ver ahora a Odd.

—¿Qué? ¿Porqué? —preguntó Yumi con curiosidad.

—Está en la enfermería, ha ido a llevar a Aelita.

—¡¿Qué, Aelita?! ¡¿Qué le ocurre?! —demandó con la voz plagada de preocupación.

—Cuando hemos ido a nuestra habitación nos hemos encontrado a Aelita en el suelo, entonces Odd se la ha llevado a la enfermería mientras yo…

—¿Qué? ¿Y en lugar de quedarte para ayudarle has venido a mi  casa para “hablar conmigo”? ¿Y no se te ha ocurrido decirmelo? —le espetó Yumi enfurecida. Inmediatamente, Yumi cogió su móvil y se dispuso a salir de la habitación.

—!Eeeh! ¿A dónde vas? !No hemos terminado de…!

—¿De hablar? Pero si ya sabes lo que te voy a decir, ¡solo como amigos! ¿Contento? —La chica miró durante un instante a Ulrich con ojos furiosos. —Me voy a la enfermería.

Tras esas palabras, Yumi salió de la habitación apresuradamente sin preocuparse de dejar a Ulrich solo en su casa. Necesitaba perder al chico de vista, nunca se había sentido tan enojada con él. Al mismo tiempo, la situación de Aelita le alarmaba de manera excesiva: no era normal encontrarse a una persona tirada en el suelo. Además, no quería ni pensar en qué haría ella si algo le ocurriese a la dulce y tierna chica que la había cautivado de esa manera.

Yumi llegó corriendo a la enfermería, llamó a la puerta y, sin esperar respuesta, entró dentro de la sala. Odd se encontraba sentado en una silla al lado de Aelita, sin embargo, su mirada se dirigió directamente a la chica convaleciente que dormía profundamente en una de las camillas.

—¿Cómo se encuentra? —preguntó al chico sin siquiera mirarle mientras se situaba a su lado.

—La enfermera dice que se pondrá bien, pero que tiene la fiebre muy alta —explicó él con gravedad. Los dos chicos se quedaron unos minutos mirando a su amiga.

—¿Yumi, qué haces aquí? No puedes estar aquí durante las vacaciones de verano, no eres interna —inquirió Yolanda mientras salía del almacén.

—Aelita es mi mejor amiga —explicó con voz suplicante.

—Está bien, pero no podéis estar aquí los dos. Aelita necesita descansar.

—Está bien, iré a avisar a Jeremie de lo que ha ocurrido. Además, ya casi es hora de comer, y hoy toca albóndigas con salsa —cedió Odd aparentando despreocupación. —Te encargo a Aelita. —El muchacho le guiñó un ojo antes de salir de la enfermería.

Yumi se sentó en la silla en la que el chico se encontraba momentos antes y observó a la convaleciente chica. El sudor perlaba su frente y su expresión cambiaba continuamente mientras pequeños murmullos salían de sus labios. Yumi acercó la mano al rostro de la chica y apartó un mechón de su frente con delicadeza.

“No debí haberla llevado al bosque —pensó la joven—. Sabía que podía llover en cualquier momento.” La culpabilidad atormentaba a la muchacha. Una parte de ella estaba segura de que tendría que haberse colado en la residencia, ya que lo había hecho muchas veces y nunca la habían pillado. Por otro lado, pensaba que tendría que haberla invitado a su casa, su hermano no llegaba a causar tantos problemas como el frío y el chubasco del día anterior. Yumi quería proteger a Aelita, y en lugar de eso, tan sólo conseguía causarle más problemas.

—Yumi, ¿te encuentras bien? —La chica levantó la vista bruscamente al escuchar la voz de Yolanda. Se había centrado tanto en sus pensamientos que había olvidado que la mujer se encontraba en la habitación.

—¿Yo? Emm… sí. Estoy bien.

—¿Segura? ¿Estás durmiendo lo suficiente? Pareces cansada.

—¿Eeeh? S-sí… —mintió la chica sorprendida por la pregunta. La verdad era que desde que volvió de España había tenido problemas para conciliar el sueño.

—¿Entonces no tienes ningún problema rondando por tu cabeza? —Yolanda había apoyado la espalda contra la pared y la miraba con un destello de seguridad en sus ojos.

—Bu-bueno, como todo el mundo. —Yumi le mostró una sonrisa forzada. No tenía ni idea de adónde quería llegar la enfermera con sus preguntas.

—¿Y ya has averiguado si el problema es mútuo?

—¿Qué?

—Creo que antes que nada tendrías que averiguar si “ese problema” es solamente tuyo o es mútuo de las dos— explicó señalando a Aelita con la mirada.

Yumi la miró completamente sorprendida y sin saber qué decir. “¿Cómo demonios…?” ¿Cómo había averiguado la enfermera todo eso? Una parte de ella se aterró ante la idea de que lo que le ocurría con Aelita fuera tan visible. Tendría que tener más cuidado de ahora en adelante si no quería que todos se dieran cuenta. Sobretodo Jeremie y Ulrich. Mientras tanto, otra parte de ella empezó a pensar en la duda que le había impuesto la enfermera ¿Lo que sentía al estar con Aelita era mútuo o era la única que lo sentía? Nunca se había parado a pensar en eso. Pero Yolanda tenía razón, debía averiguarlo antes de que las cosas se complicaran aún más.

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Orden Caótico 8/10

——AKB48/ E-Girls/ Nogizaka46

Bar de Minami. 20:20. No hace mucho que ha abierto por lo que no hay mucha gente. Sentada en la barra está Shuuka. Parece nerviosa.

-Buenas noches.- le atiende Yui con una sonrisa- ¿Algo cargadito?- le pregunta después de analizar su estado.

-Por favor.- responde sin mirarle.

Yui le prepara una bebida bastante fuerte y se la deja delante.

-¿Le dejo la botella?- le pregunta mostrándosela.

-No creo que haga falta.- intenta sonreírle.

-Si quiere más, no dude en decírmelo.- le dice antes de seguir sirviendo.

-Creo que ella es de Shibuya.- le dice Mayu al cruzarse con ella.

-Habrá venido a acompañar a alguien al entrenamiento.- analiza Yui mirándole- Y lo más seguro es que sea así por su estado… ¿Hay alguien con Minami-san?- le pregunta a Mayu haciendo memoria.

-Creo que solo están las cazadoras.- responde encogiéndose de hombros.

-¿Por qué siempre es tan imprudente?- se queja para sí misma.

——

Sala de entrenamientos. El reloj de la pared marca las 20:45. Todavía están las cazadoras y Karen.

-¿Lo has entendido todo?- le pregunta Minami a Karen después de mirar la hora.

-Creo que sí.- responde un poco animada.

-Que tu hermana estuviese aquí nos ha venido bien para poner un ejemplo.- le comenta.

-Ha sido un buen ejemplo.- sigue Tomu.

-¿Normalmente está así?- le pregunta Minami analizando su estado.

-No, hace mucho tiempo que no le pasa, la verdad.- responde después de hacer memoria.

-Estaría bien que intentases hablar con ella sobre el tema. Te vendrá bien para practicar y podrás ayudarle.- sigue Minami.

-Pero yo…- duda.

-Puedes comentármelo a mí y ayudarle juntas.- le dice Minami al ver que duda- Será más probable que hable contigo que conmigo.

-Lo intentaré.- dice después de pensarlo muy poco convencida.

——-

Bar de Minami. 20:40. El ambiente es más o menos el mismo. En la barra está Jurina. Delante de ella tiene una bebida pero su atención está en una de las camareras, Mayu.

“Solo tienes que decírselo” recuerda las palabras de Anna.

-¿Cómo si eso fuera fácil?- se pregunta a sí misma después de suspirar- Encima está lo otro…- vuelve a suspirar

-¿Y ese suspiro?- le pregunta Sayaka sentándose a su lado, acompañada de Miyuki.

-Nada.- responde retirando la mirada de Mayu.

-¿Le ha pasado algo a Mayu?- le pregunta Miyuki al darse cuenta de su centro de atención.

-No creo que le haya pasado nada.- responde Sayaka mirando a Jurina- ¿Ha pasado algo entre vosotras?- le pregunta a Jurina.

-No estoy segura…- responde mirando la barra- Esta mañana he estado hablando con Annin… No estoy segura de qué clase de relación tengo con Mayu. Me ha animado para que me confiese…

-¿Tienes dudas?- le pregunta Miyuki.

-Sé que me gusta, de eso estoy segura.- levanta la mirada de la barra para centrarla en Miyuki- Tengo miedo de hacerle daño.

-No creo que le hagas daño.- sigue Miyuki- Ella es muy fuerte.

——-

Casa de Minami y Anna. La casa está vacía salvo por Anna que se encuentra tumbada en su cama todavía con la ropa de calle. Tiene la mirada perdida en el techo.

(-Pero yo quiero estar a tu lado.- le dice con la voz elevada y los ojos llorosos- No me apartes de tu lado.- baja la voz casi llorando- No tengo a nadie más…- empieza a llorar.)

“Sé que se lo prometí pero, ¿y si no sale bien? ¿Y si vuelvo a hacerle daño?” Esos pensamiento no paran de rondar por su mente. “Siento que le he mentido… Nee-san, ¿qué debo hacer? ¿Por qué tiene que ser tan difícil?”

——-

Bar de Minami. 21:00. Empieza a llenarse de gente. En la barra, junto con Shuuka, están Karen y Reina. Shuuka está un poco más nerviosa que antes y Karen lo ha notado.

Yui se acerca con una botella de la misma clase que la primera que le ha dado a Shuuka.

-¿Te lo lleno?- le pregunta al ver su copa vacía.

Shuuka no responde, simplemente acerca el vaso. Reina le mira sorprendida.

-¿Vosotras?- sigue preguntando Yui.

-Un refresco.- responde Karen.

-Yo,- mira el vaso de Shuuka que ya está casi vacío- lo mismo que ella.

Yui llena ambos vasos y le sirve el refresco a Karen.

-¿Ha pasado algo?- le pregunta Reina a Shuuka al ver su actitud.

-No es nada.- niega Shuuka.

-Voy al baño.- se excusa Karen para dejarles solas- Habla con ella.- le dice a Shuuka antes de alejarse.

-¿Va todo bien?- insiste Reina cuando se quedan solas.

-Yo…- duda- No creo que ahora sea el momento.

-¿Cuando termines de trabajar?- le pregunta un poco preocupada.

-Sabes que termino tarde de trabajar.- responde seria.

-Sabes que no estaré sola.- insiste- Te esperaré hasta que termines tu turno.

——

Casa de Minami y Anna. Anna ha decidido levantarse de la cama aunque no sabe muy bien qué hacer. Anda nerviosa por la habitación mirando la pantalla del móvil donde aparece el número de teléfono de Rina. Respira hondo y pasa el dedo por encima del número haciéndose verde. Cierra los ojos y posa el móvil en su oreja.

Moshi, moshi.- responde Rina.

-Hola, Ricchan, soy Anna.- responde de forma pesada.

¿Pasa algo?– se escucha que se preocupa un poco.

-Solo estaba pensando que…- duda- ¿Tienes algo que hacer ahora?- rectifica sus palabras.

No estoy haciendo nada ahora mismo. ¿Por?– pregunta más tranquila.

-¿Te…- respira hondo- ¿Te apetece venir? No…- mira por la habitación al no encontrar las palabras- Yo tampoco tengo nada que hacer y… he pensado que podríamos quedar y… no sé… hablar o ver una peli.

Claro, ¿por qué no?– suena animada- ¿Cómo quedamos?

-Si… Si no te importa, ¿podrías venir? Puedo ir a por ti para que no vengas sola.- habla nerviosa.

Bien. Pues… Te espero en la puerta.– suena menos animada- Ahora nos vemos.

——

Karen sale del baño. Se fija en la barra y ve a su hermana hablando con Reina. “¿Se lo estará diciendo?” se pregunta. Echa un vistazo por el bar y ve a la cazadora de Ginza con otra chica. “¿Molestaré si me acerco?” se pregunta analizando la actitud entre ambas. Vuelve a mirar la barra donde está su hermana y decide ir donde Ikoma.

-Hola.- saluda un poco tímida.

-Hola, Karen-san.- le devuelve el saludo Rina- Ella es la posible cazadora de Shibuya.- le presenta a Nanase- Fujii Karen. Karen-san, ella Nishino Nanase.- termina de presentarles.

-Mucho gusto.- dicen ambas al mismo tiempo.

-¿Vienes sola?- le pregunta Rina.

-He venido con neechan pero le he dejado sola para que hable con Reina-san.- señala con el dedo pulgar la barra.

-¿Quieres sentarte con nosotras?- le pregunta Nanase.

-No quisiera molestar.- niega con las manos.

-Si quieres que hablen, molestarás si vas con ellas.- le dice Rina- Aquí no molestas.- le sonríe.

—–

Puerta de atrás del bar de Minami. Minami y Tomu hablan en voz baja aunque se ve que la discusión es algo tensa.

-Ni siquiera sabemos si es cierto o no.- le dice Tomu un poco enfadada.

-Tenemos que confiar en ella. No creo que haya mentido.- intenta calmarle- Yui ha estado así alguna vez, es algo normal aunque sea grado dos.

-¿Y está bien que se haga cargo su hermana?- señala la puerta con la mano- Se nota que no tiene mucha idea del tema.

-Tú tampoco la tenías.- le recuerda más seria.

-No le veo capaz de enfrentarse a todo lo que se le puede venir encima.- le dice más calmada.

-Eso solo lo podemos saber en los entrenamientos.- respira hondo- Aunque el primer caso sea su hermana.

-¿Crees que eso está bien?- le pregunta ya tranquila aunque algo preocupada.

-Se tiene que empezar por algo.- deja una pausa- Aunque sea grado dos. Toda experiencia es buena y creo que vendrá bien para unirles.

——-

Airi está en la puerta del bar. Mira el interior sin hacer mención de entrar.

-Tengo que hablar con ella antes de que todo se complique.- se dice a sí misma- Parece que está malinterpretando las cosas.- suspira.

——Fin del capítulo

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Deseo oculto

Capítulo 5

 

—Aelita, despierta… Ya ha dejado de llover —escuchó la joven adormecida. La muchacha se removió abrazando la cálida figura que le servía como almohada y atrayéndola aún más hacia ella para protegerse del frío que la rodeaba. —Venga Aelita, tienes que volver a la residencia —siguió susurrando Yumi en el oído de la joven.

Aelita entreabrió los ojos con pesadez intentando escapar del sopor que la tenía cautiva. Lo primero que notó fue un agradable olor que la envolvía seguido de unos brazos que la rodeaban de forma protectora. Al abrir un poco más los ojos se topó con unos labios que le hablaban cerca de su rostro tratando de despertarla.

La joven se separó de Yumi bruscamente, produciendo un agudo pinchazo en su cabeza y la miró sobresaltada ¿Qué estaba ocurriendo? A su mente llegaron los acontecimientos de horas atrás: cuando se puso a llover, cómo habían llegado a la caverna, Yumi acostada debajo de ella… Aelita sacudió la cabeza tratando de eliminar esos recuerdos de su mente, ya tendría tiempo de analizarlos cuando estuviese sola.

—¿Cómo te encuentras? —preguntó Yumi, que ya se había puesto en pie y le ofrecía una mano para ayudarla a levantarse.

—Eehh… bien. —mintió, acompañando sus palabras un fuerte escozor en la garganta. Seguramente el dolor de cabeza y garganta se calmaría a la mañana siguiente, no hacía falta preocupar a Yumi. Aelita tomó la mano de su compañera con ojos confusos. —¿Cuánto tiempo he dormido?

—Poco más de una hora. Eres toda una dormilona —bromeó con una sonrisa.

“¿Y todo este tiempo has estado a mi lado?” le preguntó Aelita silenciosamente. Yumi se desperezó tratando de eliminar el malestar que se había instalado en su cuerpo. Luego se giró hacia su amiga con una media sonrisa.

—¿Vamos? No queremos que se nos ponga a llover otra vez.

Tras un leve asentimiento por parte de Aelita, las dos chicas emprendieron el viaje de regreso a la residencia. Caminaban a través de los árboles sin atreverse a romper el silencio que se había formado. El agua encharcada se había convertido en barro, que las incitaba a resbalar y ensuciarse. Yumi mantenía una corta distancia con Aelita para actuar en caso de ser necesario y evitar que la muchacha tropezase.

En poco tiempo llegaron a la residencia, en la que las dos chicas se separaron. La despedida se alargó más que de costumbre, ya que al despedirse, las dos mantuvieron durante unos segundos el contacto visual. Tras asegurarse de que Aelita desaparecía tras la puerta de la residencia, Yumi se dirigió hacía su casa con paso rápido y enérgico.

El cuerpo de la joven tiritaba, no por el frío, si no por las imágenes que transcurrían en su mente y los pensamientos que éstas conllevaban.  Cerró los ojos recordando a Aelita encima de ella, la sensación que le producía su mirada, el querer estar más cerca de la chica, los deseos de… Yumi sacudió la cabeza tratando de detener el río de emociones que empezaban a torturar su cuerpo. La pequeña de ojos verdes y la chica española conseguían despertar una parte de ella que nunca antes había conocido, siquiera cuando estaba junto con Ulrich.

Al llegar ese nombre a su cabeza sus pensamientos se detuvieron un instante. El chico y ella habían vivido la misma escena (él encima de ella mientras se miraban fijamente a los ojos), sin embargo, los sentimientos eran distintos. Ulrich era la persona con la que más se identificaba, por eso había conseguido establecer con él una fuerte conexión. Además, era la persona por la que más cariño había sentido en su vida, por eso le quería. Por otro lado, las dos chicas avivaban un lado desconocido dentro de ella, un lado que le hacía querer ir más allá. Asimismo, el chaval conseguía molestarla rápidamente con sus niñeces y sus estupideces, mientras que Aelita lo único que conseguía era enternecerla y tranquilizarla cuando las cosas iban mal. Por ello el cariño que sentía hacia la chica no hacía más que aumentar, mientras que Ulrich siempre terminaba estropeandolo todo y hacer que quiera alejarse de él. “¿Por qué he querido estar con una persona así? —se preguntó Yumi molesta consigo misma— Bueno, de todas formas ya le dije en su momento que era mejor seguir como amigos” concluyó la muchacha antes de entrar en su casa.

*               *               *

Aelita se despertó al escuchar la puerta abrirse. Al incorporarse pudo ver una figura esbelta que cerraba la puerta y se acercaba hacia ella.

—Aelita, tenemos que hablar —anunció Yumi con voz seria mientras se acercaba a la cama.

—¡Yu-Yumi! ¿Qué haces aquí…? —La muchacha no salía de su asombro.

—Sshht o Jim nos oirá —ordenó Yumi colocando un dedo enfrente de sus labios.

—Es de noche, ¿cómo has entrado? —preguntó modulando la voz.

—Por el alcantarillado.

Aelita notó que su amiga se encontraba un tanto extraña. Su actitud era más seria que de costumbre, lo que le recordaba al comportamiento que tenía durante los ataques de XANA, sin embargo, el tono que empleaba era cálido y tranquilizador. Yumi se sentó en la cama cerca de ella y la miró a los ojos.

—¿Q-qué ocurre? —preguntó la joven nerviosa sentándose también.

—Lo siento, pero no podía esperar a mañana. Desde que he llegado a casa he estado dándole vueltas a lo que ha ocurrido esta tarde y… tengo que hablar contigo. —Aelita no pudo evitar que sus mejillas se tiñeran de rojo al recordar la escena de la cueva.

—A-aahh… Yo…

—Déjame hablar a mí —la hizo callar posando un dedo sobre sus labios. —Sabes que tú eres la única persona con la que puedo hablar de mis problemas, la única persona a la que puedo acudir si me sucede algo. Sin embargo, hay un tema del que no te he conseguido hablar y con el que llevo pensando desde hace algún tiempo. Como ya sabes, durante estas últimas semanas he estado dándole vueltas a lo que me gusta: si me gustan los hombres o las mujeres, si me gusta Ulrich, la chica que me besó en España… si me gustas tú… —Yumi suspiró para sus adentros dejando pasar una pequeña pausa.

—Y-Yu-Yumi… —Consiguió articular Aelita entre tartamudeos. El asombro de la joven no hacía más que aumentar. Una parte de ella sentía miedo de las palabras que su amiga le decía, mientras que otra parte deseaba que prosiguiera y terminara de hablar.

Yumi hizo ademán de seguir hablando, sin embargo, se detuvo al no saber cómo proseguir. Observó a la muchacha enfrente de ella, que se encontraba cohibida y sorprendida, y le acarició la mejilla con ternura. Aelita cerró los ojos disfrutando de la caricia, consiguiendo, poco a poco, sosegar los latidos de su corazón.

Tras unos segundos, Yumi se acercó a la chica lentamente dejando su cuerpo actuar. Separó la mano de su mejilla y la apoyó sobre la cama para inclinarse sobre ella, teniendo así, un brazo a cada lado de la joven. El cuerpo de Aelita empezó a temblar al sentir la proximidad de su amiga, volvía a sentir como se hacía pequeña ante su atenta mirada. Trató de romper el contacto visual, no obstante, aquellos ojos negros la tenían completamente cautiva, haciendo que no pudiese mover ni una sola fibra de su cuerpo.

Al sentir el suave roce de sus labios, Aelita pudo salir del embrujo para cerrar los ojos y degustar mejor el sabor de aquel beso. La piel de su espalda se erizó al paso de una pequeña descarga eléctrica que recorrió todo su ser. Su corazón volvía a latir de forma desbocada dentro de su pecho, mientras su respiración se aceleraba a medida que las chicas profundizaban aquel beso. En ese momento fue consciente de hasta qué punto había deseado catar los labios de su amiga.

Yumi se separó pausadamente de la muchacha evitandola con la mirada. Sin embargo, Aelita, anhelante de volver a sentir las sensaciones que ese pequeño acto le había ofrecido, agarró el jersei de la joven y tiró de él hasta que sus caras se quedaron a pocos milímetros. Sin ningún tipo de serenidad, Aelita buscó los labios de su amiga casi desesperadamente. Yumi, sorprendida por los actos de la joven ansiosa, cayó sobre ella haciendo que las dos quedaran tumbadas en la cama, una encima de la otra. Correspondía a sus apasionados besos como podía mientras trataba de incorporarse un poco, para no hacerle daño a la muchacha, y no ceder ante los deseos que esa situación le producía.

Las manos de Aelita agarraron firmemente la cintura de Yumi atrayéndola aún más a ella, mientras que la otra, había conseguido apoyar su peso en uno de los brazos y con la otra mano acariciaba su mejilla y algunos cortos mechones de su pelo. Interrumpieron el beso un breve instante para recuperar el aliento. Yumi utilizó esos segundos para respirar hondo e intentar recuperar algo de su cordura, no obstante, Aelita volvió a embestirla con besos más lujuriosos y juguetones. Yumi bajó la mano de su mejilla hasta su cuerpo deleitándose con traviesas caricias, ocasionando que sonoros suspiros salieran de los labios de su amiga entre beso y beso.

Aelita abrió los ojos de golpe al escuchar la puerta abrirse mientras alguien vociferaba palabras incomprensibles. Miró a su alrededor en busca de su amiga, percatandose de que había estado completamente sola durante toda la noche y que todo había sido una jugarreta causada por su mente. También se dió cuenta de que se encontraba extremadamente cansada, y que aquella molesta voz lo único que le producía era un mayor dolor de cabeza del que ya tenía.

—¡Oooh, por fin despiertas! ¡He estado una hora esperándote en el laboratorio de la señora Hertz mientras tú dormías! —Aelita se incorporó un poco mareada para poder ver mejor a Jeremie, que se encontraba más enfadado que nunca.— Tenía la esperanza de que pudieras cambiar un poco tu actitud después de la conversación de ayer y que consiguieras entenderme mejor… ¡Pero en lugar de eso te vas con Yumi! ¡Y luego hoy me dejas tirado en el laboratorio! —La muchacha empezó a recordar el día anterior: la discusión con Jeremie, la conversación con Yumi, el chubasco repentino…— ¡¿Acaso puedes entender mínimamente cómo me siento?!

—E-emm… yo… —La mente de Aelita empezó a recobrar su lucidez.— Pe-pero te dije ayer que no quería ir al laboratorio… —explicó la chica con un murmullo, ya que al intentar hablar se dió cuenta de que también le dolía la garganta.

—¿Y aún sabiendo cómo me sentí al decirme eso no eres capaz siquiera de hacer un pequeño esfuerzo por mí para venir conmigo?

—Es que después de lo que me dijiste no quería estar contigo, y menos para no hacer nada en especial… —Su voz era tímida con un toque de molestia.

—¿Estar conmigo no és hacer nada en especial? Aelita, no sé qué te ocurre… ¡Pero desde que apagamos el superordenador cada vez estás más separada de mí! Y sinceramente… si sigues así no se como terminará nuestra relación —anunció el chico con tono frío y distante antes de salir de la habitación.

Aelita dejó salir un largo y pesado suspiro al recordar las palabras de Yumi. Las lágrimas empezaron a acudir a sus ojos y sin poderlo evitar, un fuerte sollozo salió de la garganta de la chica. Se volvió a acostar en la cama mientras abrazaba a su muñeco, Mister Puck, y lloraba intentando desahogar todo lo que la había atormentado durante los últimos días. Nunca en su vida había estado tan confundida, y el sueño de esa noche no ayudaba a mejorar la situación. Ya no sabía ni cómo enfrentaría la mirada imponente de su mejor amiga. Además se encontraba extremadamente exhausta y mareada, mientras fuertes pinchazos torturaban su cabeza.

Tras un buen rato en esa situación, Aelita consiguió apaciguar su llanto y tranquilizarse. Se levantó lentamente y se vistió con lo primero que sus manos encontraron en el armario. Seguidamente, salió de la habitación en dirección a la enfermería para que la señorita Perraudin le tratase el resfriado que seguramente pescó el día anterior. Sin embargo, antes de llegar a la escalera la visión de la chica empezó a volverse turbia haciendo que sus torpes pasos se detuvieran. Finalmente, todo su alrededor se volvió oscuro provocando que la  muchacha se desplomase sobre el suelo perdiendo el conocimiento.

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Orden Caótico 7/10

—–E-girls/ AKB48/ Nogizaka46

Casa de las hermanas Fujii. Después de cerrar la cafetería Karen a ido a ducharse para salir un rato por la noche. Al tomarse mucha calma, al salir del baño ya está atardeciendo. Mira el reloj de la pared. Las 18:15. Mira la puerta de la habitación donde duerme su hermana.

-¿Qué preparo hoy para cenar?- se pregunta yendo a la cocina. Antes de llegar llaman a la puerta. Mira la hora extrañada antes de ir a abrir- ¿Sí?- pregunta abriendo un poco la puerta.

-Karen-chan, soy Aya.- le responde dejándose ver por la poca obertura que ha dejado.

-¿Ha pasado algo?- le pregunta dejándole pasar.

Al abrir del todo puede ver que no va sola. La chica que ha conocido esa mañana va con ella, Minami.

-Solo queremos hablar con vosotras.- sigue Aya- ¿Sabes cuándo tardará en despertarse Shuuka?- le pregunta sentándose en la mesa.

-Supongo que no tardará mucho.- se queda de pie- ¿Quiere que vaya a despertarle?

-Estaría bien.- responde Minami.

Karen se detiene delante de la puerta y respira hondo antes de abrir.

Neechan.- le llama con suavidad entrando y cerrando un poco la puerta- Neechan.- vuelve a llamarle al ver que no obtiene respuesta- Tenemos visita.- le dice al ver que se mueve.

-¿Quién es?- pregunta acomodándose.

-Aya-san y otra chica.- responde animada al verle tan perezosa.

-Dame un momento y salgo.- sigue desperezándose. Le mira de reojo al ver que no se ha movido de su lado- Mira,- se sienta en la cama con pesadez- ya estoy levantada.- se arregla un poco el cabello.

-Te espero fuera.- le sonríe antes de volver a cerrar la puerta.

——

En el tren, dirección Akihabara, está Ikoma Rina acompañada de Nanase.

-No hacía falta que me acompañases.- le dice Rina al verle cansada.

-Así no haces el viaje sola.- le sonríe- Puedo esperarte en el bar de la cazadora. Siempre me has dicho que está bien.

-Si es así sabré que estás en buenas manos.- le dice más tranquila- Aunque vas a estar sola.

-Si el ambiente está bien, no me importa.- sigue con su sonrisa para tranquilizarle- Tú has estado sola unas cuantas veces.- le recuerda.

-Tienes razón.- hace memoria- Tampoco es para tanto estar sola.

—–

Bar de Minami. Son las 19:00. Todavía está cerrado. Yui está preparando para abrir con Rena.

-Hoy se espera gente.- comenta Rena apartando las mesas- ¿Estaremos bien sin Minami-san?- le pregunta un poco preocupada.

-En un principio debería ser así.- responde pensativa organizando las bebidas- Debería estar de vuelta en hora punta.- sigue mirando la hora.

-Si es así…- deja una pequeña pausa- debería estar bien.

-Pareces un poco ausente.- le dice Yui al ver su estado de ánimo.

-Es que…- duda un poco- He notado a Airin un poco extraña.- sigue hablando mirando la mesa- Parece que se siente incómoda conmigo. No sé qué pensar…

-Ya hace tiempo que lo recordó.- le dice pensativa- Puede que no tenga nada que ver con eso.- intenta hacer que no piense en eso- ¿Has probado en preguntarle?- le aconseja.

-Supongo que debería…- responde poco convencida.

——

Casa de las hermanas Fujii. Shuuka está un poco enfada mientras Karen se mantiene al margen de la conversación.

-Sigo sin entender por qué ella.- sigue Shuuka- ¿No hay más gente?

-¿Quién mejor que ella que se ha criado en este ambiente?- le pregunta Minami- Ella os entenderá mejor que cualquier otra chica de calle.

-Aun así…

-En Ginza es una vampiresa que no ha completado las fases.- le explica Aya.

-Y es difícil que lo haga ahora.- sigue Minami- Ella sabrá mejor cómo os sentís con los impulsos. Sabrá cómo reaccionar porque lo ha tenido en casa.

-A no ser que Reina-chan lo sepa…- sigue Aya.

-Ella no sabe nada.- le interrumpe Shuuka- No quiero decírselo.

-¿Qué tiene eso de malo?- le pregunta Minami.

-Si te quiere,- sigue Aya- lo va a entender.

-Ahora no estamos hablando de eso.- corta Shuuka un poco nerviosa- ¿No correrá peligro?

-Yo le entrenaré para que sepa enfrentarse a cualquier situación posible. Que sepa defenderse de los hambrientos. Como debe ayudar a alguien que ha sido mordido.- le explica Minami- Puedes venir al entrenamiento si te sientes más segura.

-No le hemos pedido opinión a ella.- interrumpe Aya mirando a Karen- ¿Lo harías?

-Si así puedo ayudar en algo, ¿por qué no?- responde mirando a Shuuka con un poco de temor.

-Bien.- desiste Shuuka- Dejémosle probar.

——

Bar de Reika. 19:30. No hace mucho que ha abierto. Sirviendo en la barra están Yumi y Mai. Sayuri está encargándose de las mesas.

-He escuchado que Nanase ha ido con Ikoma-chan.- le dice Yumi a Mai.

-¿Nanase?- se extraña- ¿Para qué?

-No lo sé.- se encoge de hombros- Sé que se ha ido con ella.

-Pero, ¿estará con ella en el entrenamiento?- le pregunta preocupada.

-No creo que sea porque necesite entrenamiento.- intenta que no se preocupe.

-Entiendo…- suena poco convencida.

—–

Sala de entrenamientos. El reloj de la pared del fondo marca las 19:45. En ella están Minami, Karen, Shuuka, Ikoma y Tomu.

-Ellas,- dice Minami señalando a Rina y Tomu- son cazadoras.- les presenta- Ella es Muto Tomu y es mi ayudante. Ella,- mira a Rina- es Ikoma Rina, la cazadora de Ginza. Chicas, ella es Fujii Karen, posible cazadora de Shibuya, y su hermana Fujii Shuuka.- hace las presentaciones.

-Mucho gusto.- dicen todas casi al mismo tiempo.

-Tomu-chan se encargará de darte las clases cuando yo no esté.- recuerda- Ahora…- mira por la sala- Vamos a empezar por la teoría.

Ikoma y Tomu se sientan en el suelo. Minami hace lo mismo mientras repasa la clase mentalmente. Karen y Shuuka se miran extrañadas antes de sentarse.

-No traigo nada para tomar apuntes.- dice Karen.

-Tranquila, no es necesario tomar apuntes.- le dice Minami con una sonrisa- La teoría la verás todos los días con las prácticas.- le explica- Al final será todo muy automático.

-¿Qué clase de práctica será?- pregunta Shuuka un poco preocupada.

-Pues…- hace memoria- desde la detección de los grados, pasando por algún descontrol, hasta el enfrentamiento con los hambrientos.

-¿Hambrientos? ¿Vais a traer hambrientos?- se preocupa más.

-Que va.- niega con las manos- No vamos a transformar a nadie.- sigue negando- Pero debe saber hacerlo por si pasase.

-De acuerdo…- dice poco convencida mirando a Karen.

-Empecemos con los grados.- empieza con la clase- ¿Conoces los grados?- le pregunta a Karen.

Neechan es grado dos.- responde haciendo memoria.

-¿Cómo lo sabes? ¿Te lo ha dicho ella?- le pregunta como si fuese una profesora.

-Mh.- asiente.

-Vale… Pues… ¿Qué necesita ella como sustituto?- sigue preguntando.

-Si no me equivoco, el alcohol.- responde poco decidida.

-¿Podrías decirme los otros sustitutos?

-El otro que conozco es la fiesta.- responde pensativa- No conozco el otro.

Minami mira a Shuuka. Shuuka al sentirse observada retira la mirada al suelo.

-Te falta el sustituto del grado más difícil de controlar.- le explica Minami- El del grado tres.- mira a Shuuka antes de volver a centrarse en Karen- El sexo.

Shuuka se mantiene igual de neutra que Minami y Tomu. Ikoma está un poco incómoda y Karen bastante sonrojada.

-Este grado será el que más te costará saciar.- sigue Minami- No vas a hacerlo tú, obviamente, pero siempre puede haber alguien dispuesto. Cada caso tiene sus pegas, como la edad. Si es alguien que no hace mucho que ha completado las fases y no se puede controlar, lo mejor es que alguien le ayude metiéndose en su mente y absorbiendo parte de esos impulsos.

-¿Eso no sería peligroso?- pregunta Shuuka.

-Normalmente se llama a alguien que tenga bastante experiencia y que no sea de grado tres. Es aconsejable, en este grado, tener a alguien de confianza en que puedan saciar un poco su sed para poder calmar esos impulsos.- responde Minami igual de seria- Pero no siempre te da tiempo a hacer nada y, para evitar hacerlo con su mejor amiga, le muerde hasta el punto de beber demasiado.- explica un poco apenada- Siempre se te puede escapar algo.- le muestra media sonrisa- En ese caso solo les puedes apoyar y aconsejar.

El silencio envuelve el lugar. Ninguna de las presentes se atreve a decir nada.

-Yo te enseñaré a que esos errores que se puedan tener sean mínimos. A saber tratar a cada grado y a entenderles mejor. Y por último,- deja una pequeña pausa- a cazar hambrientos.

—-Fin del capítulo

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Deseo oculto

Capítulo 4

 

Yolanda Perraudin recorría los pasillos de la academia Kadic en dirección al despacho de Jean-Pierre Delmas. La llamada del señor Delmas a su despacho no había sido ninguna sorpresa para la enfermera, ya que esa misma mañana había leído las noticias del periódico de Kadic. Pese la trascendencia de la situación, los pasos de la mujer eran sosegados y su expresión, serena; cosa que distaba de lo que sentía realmente. Durante siete años había mantenido una relación con Dana Meyers en total discreción dentro del ámbito laboral, es más, llevaban casadas un año y ninguno de sus compañeros se había dado cuenta, siquiera, de una posible atracción entre ellas.

Esa actitud no se debía a algún problema de aceptación de sí misma o de los demás, sino que, según su opinión, se debía separar el ámbito laboral con el emocional. Decisión que le había llegado a ocasionar más de una discusión con su cónyuge. Sin embargo, siempre había logrado su propósito. Hasta que dos… “granujas” las habían descubierto en medio de un arrebato pasional por parte de su compañera y no tuvieron mejor idea que esparcir la noticia por toda la academia. “Esta Dana…” suspiró para sí misma presionando levemente el puente de su nariz con los dedos. No obstante, tenía la certeza de que la culpa no fue de su acompañante, desde un principio conocía la ardiente actitud de su esposa e intuía que no siempre esquivarían a sus alumnos. Tendría que haberla detenido hasta después de cerciorarse que no habían ojos que no debían verlas observando.

Llegó hasta la puerta del despacho de Jean-Pierre, saludó a Nicole Weber, la secretaría de la escuela, y tras un gesto de permiso por parte de ella, abrió la puerta del despacho para dirigirse hacia su sentencia con paso firme.

Sus ojos se dirigieron directamente al hombre que se encontraba de espaldas mirando a través de la ventana, evitando así, la mirada apenada que le ofrecía Dana desde su asiento. El periódico de la escuela se encontraba encima del escritorio que la separaba del director, abierto por la página que protagonizaban. Yolanda se quedó de pie, a un par de pasos de la mesa, con expresión impenetrable.

—¿Saben señoritas? Me siento decepcionado —empezó a hablar el hombre dándose la vuelta para mirarlas. —Esta actitud discierne muchísimo de los valores que intentamos inculcar en este colegio ¿Podríais darme alguna explicación convincente? —demandó con expresión severa.

—F-fue un desliz… no sabíamos… —empezó a explicar Dana con voz vacilante.

—¡¿Un desliz?! ¿Sabéis acaso el alboroto que está montando esta noticia entre los alumnos del campus? —recriminó dejando caer las manos sobre la mesa e inclinándose sobre ésta. —Si esta noticia se filtra a otros colegios o incluso al ministerio de educación no tendré más remedio que suspenderlas de empleo y sueldo —concluyó subiéndose las gafas mientras las miraba fijamente.

—Lo entendemos señor Delmas. Sentimos las molestias que hayamos podido causarle y aceptaremos la sanción que se decida sea cual sea —anunció Yolanda con tono profesional. El director asintió con un leve movimiento de cabeza.

—Me congratula escuchar sus palabras señorita Perraudin. A decir verdad, no me encuentro en disconformidad ante el tipo de relación que ustedes dos poseen. Yo como hombre comprensivo, tolero el amor entre mujeres al igual que otro tipo de… amores. No obstante, no podrán negar que ese tipo de relación…

—Disculpe que le interrumpa señor Delmas, sin embargo, me veo en la obligación de informarle que lo que usted acaba de decir es ofensivo para nosotras —empezó a decir la enfermera con tono neutro. —Sus palabras me hacen entender que usted insinúa que el amor entre dos mujeres es distinto al de un hombre y una mujer.

—B-bueno… yo no quería… —intentó defenderse el sorprendido director.

—Con todo el respeto que me veo capaz de ofrecerle he de manifestar que su visión de “otros tipos de amores” es incorrecta, y agradecería que no volviese a utilizar palabras tales como “tolerar un amor” o “ese tipo de relación” refiriéndose a otras sexualidades que no se refieran a la atracción entre un hombre y una mujer. Ya que, al ser términos despectivos, se convierten en una ofensa para nosotras y podríamos llegar a denunciar a las autoridades sobre su opinión ante este tema dejando que ellas mismas decidan cual es la mejor solución para resolver este altercado. —Con toda la humildad con la que fue capaz, Yolanda deseó haber hecho una foto de la cara de Dana y Jean-Pierre al escuchar sus palabras. La sorpresa era notable en ambos.

—S-se… ¡Será posible esta actitud! —Tras unos segundos el asombro del director Delmas desapareció dando paso a la ira. —¡Fuera de mi vista! ¡Las dos! —Las últimas palabras fueron escupidas de sus labios con el veneno más mortífero que pudo.

Las dos mujeres salieron del despacho y empezaron a andar por los pasillos de la academia. Al torcer una esquina, Dana detuvo a Yolanda cogiéndola del brazo.

—¿Q-qué ha sido eso? —inquirió todavía sorprendida. En sus ojos relucía un brillo de preocupación mezclado con admiración.

—Sabía que si yo no interrumpía a Jean-Pierre soltarias alguna de tus imprecaciones y le ofenderias aún más de lo que yo lo he hecho —la reprendió con mirada seria.

—Lo siento… —se disculpó la profesora en voz baja agachando la mirada. Yolanda se acercó a Dana con paso seguro, mirando a su alrededor para asegurarse de que no hubiesen ojos curiosos acechando.

—No te preocupes —aseguró la enfermera levantándole la cara para hacer que la mirara a los ojos. —Me encanta esa parte de ti —declaró antes de darle un electrizante beso en los labios y desaparecer por los pasillos del edificio como si nada hubiese pasado.

*               *               *

Tamiya levantó la mirada al escuchar el ruido del picaporte. Milly entró en la habitación, evitando a Tamiya con la mirada, y se dirigió hacia el armario dónde se encontraban sus pertenencias. “Aún està enfadada…” se dijo Tamiya al observar el comportamiento de su compañera.

La chica empezó a rebuscar en uno de los cajones de la parte baja del armario, sin saber que coger exactamente. La presencia de su amiga le había pillado por sorpresa haciendo que su corazón diese un vuelco nada más verla. Mientras seguía con la farsa se tomó unos segundos para calmarse. Necesitaba salir de ahí con alguna excusa, encontrar “eso que estaba buscando” y huir de la habitación antes de que Tamiya se diese cuenta de la verdadera razón por la que la evitaba.

Tamiya dejó la revista a un lado y se incorporó hasta quedar sentada en la cama. Su mirada observaba sin perder detalle a su amiga mientras su mente trabajaba lo más rápido que podía para encontrar el modo de conseguir el indulto por parte de su compañera. No podía permitirse seguir en esa situación, ver cómo la muchacha mostraba tal indiferencia por ella le desgarraba el alma. No obstante, cualquier idea que nacía en su mente era desechada rápidamente por miedo a delatar sus sentimientos.

Milly respiró profundamente un par de veces antes de coger un objeto al azar, meterlo en su pequeño bolso y dirigirse hacia la puerta. Al darse la vuelta hacia la salida miró por el rabillo del ojo a su amiga, que la observaba casi sin parpadear. “¿Qué le ocurre?” se preguntó. Saboreó la idea de dejarlo todo a un lado e ir junto a Tamiya, abrazarla, disculparse y pedirle que no se volviesen a separar nunca más. No obstante, sus mejillas ardieron ante tal pensamiento haciendo que sus pies se detuviesen unos segundos. “P-pe-pero e-en qué clase… en que e-estoy pensando”. Como si nada hubiese aparecido por su mente siguió andando hacia la puerta.

“Vamos Tamiya, actúa de una vez” se decía a sí misma la joven sentada en su cama. Observó con desesperación cómo su amiga sujetaba el pomo de la puerta y la abría para desaparecer tras ella. Las palabras sucumbian antes al llegar a sus labios y su cuerpo se encontraba estancado en la cama… Milly cerró la puerta alejándose de la habitación.

Los pensamientos de Tamiya se acumulaban dentro de su mente. “Tarde.” “Ya no puedes hacer nada.” “La estas perdiendo.” “¿Segura?”. Ese último pensamiento dejó eco en su cabeza haciendo que levantase la mirada con renovada determinación. Impulsada por una nueva fuente de energía, la muchacha salió de la habitación en busca de su amiga.

Milly avanzaba con pasos cortos y pesados hundida en las profundidades de su mundo. “Es mejor así” se repetía una y otra vez. No obstante, esos pensamientos no pudieron detener el río de lágrimas, confusas y tristes, que impregnaban su rostro. La joven llegó hasta las escaleras y apoyó una mano lenta y pesada en la barandilla mientras con su otra mano se secaba las lágrimas.

—¡Espera Milly! —escuchó des del fondo del pasillo que acababa de abandonar.

“Oh no, es Tamiya…” pensó mientras su cuerpo se precipitaba atolondradamente por las escaleras. Milly empezó a bajar los escalones de dos en dos y de tres en tres, para que su amiga no la alcanzase. No tenía muy claro porque estaba huyendo de ella, sin embargo, tenía la sensación de que si volvía a mirarla a los ojos para ver aquella decepción… su cuerpo no podría responder ante la llamada de la razón y la cordura. Cuando el suelo se separaba de ella por dos escalones, Milly se tropezó dándose de bruces contra el.

Tamiya llegó justo a tiempo para ver a su amiga derrumbarse al final de las escaleras.

—¡¿Milly, estas bien?! —Preguntó preocupada, llegando junto a ella. Su compañera se levantó con algo de dificultad e intentó escapar de la situación, no obstante, Tamiya, que ya se lo esperaba, le cerró el paso con su brazo. —Espera, no te vayas. —Empezó a decir acercándose cada vez más a ella. —¡Siento muchisimo lo del otro día! Es verdad que no se que piensas, ni qué opinión tienes para cada tema… Pero es que en ningún momento me imaginé que tú podrías llegar a pensar de esa forma en las relaciones entre mujeres…

Llegó un momento en el que Milly dejó de centrarse en las palabras de su amiga para prestarle más atención a su cuerpo y poder evitar cualquier acto indebido. Tamiya la había acorralado contra la pared y sin darse cuenta estaba robándole todo su espacio personal. Su corazón latía más rápido de lo que creía capaz, había agachado la mirada para dejar de ver los ojos llenos de desesperación de su compañera, su cuerpo empezaba a temblar cada vez que inhalaba el olor de su amiga y notaba más cerca su cuerpo. La muchacha dio un respingo al notar las manos de su amiga a cada lado de su rostro, sin embargo pudo contener el levantar la mirada. Tras otro paso de Tamiya hacia ella, dió un paso hacia atrás chocando contra la pared. “¿Qué puedo hacer para salir de aquí?”.

—…¿Qué dices Milly, podrías llegar a perdonarme? —preguntó finalmente su amiga.

—E-eeh… ¿Qué…? —balbuceó Milly volviendo de golpe a la realidad.

—Por favor, Milly, perdóname… —repitió colocándole una mano en la barbilla y obligándola a mirarla a los ojos. Esos ojos marrones que la absorbían de tal manera.

El rostro de Tamiya se encontraba a escasos centímetros del suyo, erizandole la piel al compás de su respiración. Su corazón había perdido el control ante esa escena, y su razón, ante aquella mirada… Sin ser del todo consciente, Milly rodeó la cintura de su amiga acercandola más a ella, para notar aún más el cuerpo de Tamiya. Se acercó a su rostro poniéndose de puntillas.

—Estabas perdonada des del momento en el que me miraste a los ojos… —Susurró acercándose aún más a ella. Tamiya, completamente sorprendida, había dejado caer una mano y la otra la había posado sobre el hombro de su amiga para evitar caerse.

—¡¿Qué está pasando aquí?! —dijo una voz grave y autoritaria. Milly, sorprendida por lo que ella misma estaba haciendo liberó un poco a Tamiya de su agarre y dejo caer la vista al suelo.

—A-aah… Ho-hola Jim —empezó a decir Tamiya. —Pues, esque Milly se encontraba un poco mal… ¿pero sabes qué? ¡Tienes toda la razón! Un paseo no es el mejor remedio para un dolor de cabeza, así que me la llevo de vuelta a la habitación. Muchisimas gracias Jim ¡Eres el mejor! —inventó la muchacha, rezando para que el truco funcionara mientras arrastraba a Milly hasta la habitación.

—¿Eehh? ¡Aah, sí, por supuesto!¡De nada! —dijo Jim alabando internamente su actitud como educador.

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