Deseo oculto

Capítulo 5

 

—Aelita, despierta… Ya ha dejado de llover —escuchó la joven adormecida. La muchacha se removió abrazando la cálida figura que le servía como almohada y atrayéndola aún más hacia ella para protegerse del frío que la rodeaba. —Venga Aelita, tienes que volver a la residencia —siguió susurrando Yumi en el oído de la joven.

Aelita entreabrió los ojos con pesadez intentando escapar del sopor que la tenía cautiva. Lo primero que notó fue un agradable olor que la envolvía seguido de unos brazos que la rodeaban de forma protectora. Al abrir un poco más los ojos se topó con unos labios que le hablaban cerca de su rostro tratando de despertarla.

La joven se separó de Yumi bruscamente, produciendo un agudo pinchazo en su cabeza y la miró sobresaltada ¿Qué estaba ocurriendo? A su mente llegaron los acontecimientos de horas atrás: cuando se puso a llover, cómo habían llegado a la caverna, Yumi acostada debajo de ella… Aelita sacudió la cabeza tratando de eliminar esos recuerdos de su mente, ya tendría tiempo de analizarlos cuando estuviese sola.

—¿Cómo te encuentras? —preguntó Yumi, que ya se había puesto en pie y le ofrecía una mano para ayudarla a levantarse.

—Eehh… bien. —mintió, acompañando sus palabras un fuerte escozor en la garganta. Seguramente el dolor de cabeza y garganta se calmaría a la mañana siguiente, no hacía falta preocupar a Yumi. Aelita tomó la mano de su compañera con ojos confusos. —¿Cuánto tiempo he dormido?

—Poco más de una hora. Eres toda una dormilona —bromeó con una sonrisa.

“¿Y todo este tiempo has estado a mi lado?” le preguntó Aelita silenciosamente. Yumi se desperezó tratando de eliminar el malestar que se había instalado en su cuerpo. Luego se giró hacia su amiga con una media sonrisa.

—¿Vamos? No queremos que se nos ponga a llover otra vez.

Tras un leve asentimiento por parte de Aelita, las dos chicas emprendieron el viaje de regreso a la residencia. Caminaban a través de los árboles sin atreverse a romper el silencio que se había formado. El agua encharcada se había convertido en barro, que las incitaba a resbalar y ensuciarse. Yumi mantenía una corta distancia con Aelita para actuar en caso de ser necesario y evitar que la muchacha tropezase.

En poco tiempo llegaron a la residencia, en la que las dos chicas se separaron. La despedida se alargó más que de costumbre, ya que al despedirse, las dos mantuvieron durante unos segundos el contacto visual. Tras asegurarse de que Aelita desaparecía tras la puerta de la residencia, Yumi se dirigió hacía su casa con paso rápido y enérgico.

El cuerpo de la joven tiritaba, no por el frío, si no por las imágenes que transcurrían en su mente y los pensamientos que éstas conllevaban.  Cerró los ojos recordando a Aelita encima de ella, la sensación que le producía su mirada, el querer estar más cerca de la chica, los deseos de… Yumi sacudió la cabeza tratando de detener el río de emociones que empezaban a torturar su cuerpo. La pequeña de ojos verdes y la chica española conseguían despertar una parte de ella que nunca antes había conocido, siquiera cuando estaba junto con Ulrich.

Al llegar ese nombre a su cabeza sus pensamientos se detuvieron un instante. El chico y ella habían vivido la misma escena (él encima de ella mientras se miraban fijamente a los ojos), sin embargo, los sentimientos eran distintos. Ulrich era la persona con la que más se identificaba, por eso había conseguido establecer con él una fuerte conexión. Además, era la persona por la que más cariño había sentido en su vida, por eso le quería. Por otro lado, las dos chicas avivaban un lado desconocido dentro de ella, un lado que le hacía querer ir más allá. Asimismo, el chaval conseguía molestarla rápidamente con sus niñeces y sus estupideces, mientras que Aelita lo único que conseguía era enternecerla y tranquilizarla cuando las cosas iban mal. Por ello el cariño que sentía hacia la chica no hacía más que aumentar, mientras que Ulrich siempre terminaba estropeandolo todo y hacer que quiera alejarse de él. “¿Por qué he querido estar con una persona así? —se preguntó Yumi molesta consigo misma— Bueno, de todas formas ya le dije en su momento que era mejor seguir como amigos” concluyó la muchacha antes de entrar en su casa.

*               *               *

Aelita se despertó al escuchar la puerta abrirse. Al incorporarse pudo ver una figura esbelta que cerraba la puerta y se acercaba hacia ella.

—Aelita, tenemos que hablar —anunció Yumi con voz seria mientras se acercaba a la cama.

—¡Yu-Yumi! ¿Qué haces aquí…? —La muchacha no salía de su asombro.

—Sshht o Jim nos oirá —ordenó Yumi colocando un dedo enfrente de sus labios.

—Es de noche, ¿cómo has entrado? —preguntó modulando la voz.

—Por el alcantarillado.

Aelita notó que su amiga se encontraba un tanto extraña. Su actitud era más seria que de costumbre, lo que le recordaba al comportamiento que tenía durante los ataques de XANA, sin embargo, el tono que empleaba era cálido y tranquilizador. Yumi se sentó en la cama cerca de ella y la miró a los ojos.

—¿Q-qué ocurre? —preguntó la joven nerviosa sentándose también.

—Lo siento, pero no podía esperar a mañana. Desde que he llegado a casa he estado dándole vueltas a lo que ha ocurrido esta tarde y… tengo que hablar contigo. —Aelita no pudo evitar que sus mejillas se tiñeran de rojo al recordar la escena de la cueva.

—A-aahh… Yo…

—Déjame hablar a mí —la hizo callar posando un dedo sobre sus labios. —Sabes que tú eres la única persona con la que puedo hablar de mis problemas, la única persona a la que puedo acudir si me sucede algo. Sin embargo, hay un tema del que no te he conseguido hablar y con el que llevo pensando desde hace algún tiempo. Como ya sabes, durante estas últimas semanas he estado dándole vueltas a lo que me gusta: si me gustan los hombres o las mujeres, si me gusta Ulrich, la chica que me besó en España… si me gustas tú… —Yumi suspiró para sus adentros dejando pasar una pequeña pausa.

—Y-Yu-Yumi… —Consiguió articular Aelita entre tartamudeos. El asombro de la joven no hacía más que aumentar. Una parte de ella sentía miedo de las palabras que su amiga le decía, mientras que otra parte deseaba que prosiguiera y terminara de hablar.

Yumi hizo ademán de seguir hablando, sin embargo, se detuvo al no saber cómo proseguir. Observó a la muchacha enfrente de ella, que se encontraba cohibida y sorprendida, y le acarició la mejilla con ternura. Aelita cerró los ojos disfrutando de la caricia, consiguiendo, poco a poco, sosegar los latidos de su corazón.

Tras unos segundos, Yumi se acercó a la chica lentamente dejando su cuerpo actuar. Separó la mano de su mejilla y la apoyó sobre la cama para inclinarse sobre ella, teniendo así, un brazo a cada lado de la joven. El cuerpo de Aelita empezó a temblar al sentir la proximidad de su amiga, volvía a sentir como se hacía pequeña ante su atenta mirada. Trató de romper el contacto visual, no obstante, aquellos ojos negros la tenían completamente cautiva, haciendo que no pudiese mover ni una sola fibra de su cuerpo.

Al sentir el suave roce de sus labios, Aelita pudo salir del embrujo para cerrar los ojos y degustar mejor el sabor de aquel beso. La piel de su espalda se erizó al paso de una pequeña descarga eléctrica que recorrió todo su ser. Su corazón volvía a latir de forma desbocada dentro de su pecho, mientras su respiración se aceleraba a medida que las chicas profundizaban aquel beso. En ese momento fue consciente de hasta qué punto había deseado catar los labios de su amiga.

Yumi se separó pausadamente de la muchacha evitandola con la mirada. Sin embargo, Aelita, anhelante de volver a sentir las sensaciones que ese pequeño acto le había ofrecido, agarró el jersei de la joven y tiró de él hasta que sus caras se quedaron a pocos milímetros. Sin ningún tipo de serenidad, Aelita buscó los labios de su amiga casi desesperadamente. Yumi, sorprendida por los actos de la joven ansiosa, cayó sobre ella haciendo que las dos quedaran tumbadas en la cama, una encima de la otra. Correspondía a sus apasionados besos como podía mientras trataba de incorporarse un poco, para no hacerle daño a la muchacha, y no ceder ante los deseos que esa situación le producía.

Las manos de Aelita agarraron firmemente la cintura de Yumi atrayéndola aún más a ella, mientras que la otra, había conseguido apoyar su peso en uno de los brazos y con la otra mano acariciaba su mejilla y algunos cortos mechones de su pelo. Interrumpieron el beso un breve instante para recuperar el aliento. Yumi utilizó esos segundos para respirar hondo e intentar recuperar algo de su cordura, no obstante, Aelita volvió a embestirla con besos más lujuriosos y juguetones. Yumi bajó la mano de su mejilla hasta su cuerpo deleitándose con traviesas caricias, ocasionando que sonoros suspiros salieran de los labios de su amiga entre beso y beso.

Aelita abrió los ojos de golpe al escuchar la puerta abrirse mientras alguien vociferaba palabras incomprensibles. Miró a su alrededor en busca de su amiga, percatandose de que había estado completamente sola durante toda la noche y que todo había sido una jugarreta causada por su mente. También se dió cuenta de que se encontraba extremadamente cansada, y que aquella molesta voz lo único que le producía era un mayor dolor de cabeza del que ya tenía.

—¡Oooh, por fin despiertas! ¡He estado una hora esperándote en el laboratorio de la señora Hertz mientras tú dormías! —Aelita se incorporó un poco mareada para poder ver mejor a Jeremie, que se encontraba más enfadado que nunca.— Tenía la esperanza de que pudieras cambiar un poco tu actitud después de la conversación de ayer y que consiguieras entenderme mejor… ¡Pero en lugar de eso te vas con Yumi! ¡Y luego hoy me dejas tirado en el laboratorio! —La muchacha empezó a recordar el día anterior: la discusión con Jeremie, la conversación con Yumi, el chubasco repentino…— ¡¿Acaso puedes entender mínimamente cómo me siento?!

—E-emm… yo… —La mente de Aelita empezó a recobrar su lucidez.— Pe-pero te dije ayer que no quería ir al laboratorio… —explicó la chica con un murmullo, ya que al intentar hablar se dió cuenta de que también le dolía la garganta.

—¿Y aún sabiendo cómo me sentí al decirme eso no eres capaz siquiera de hacer un pequeño esfuerzo por mí para venir conmigo?

—Es que después de lo que me dijiste no quería estar contigo, y menos para no hacer nada en especial… —Su voz era tímida con un toque de molestia.

—¿Estar conmigo no és hacer nada en especial? Aelita, no sé qué te ocurre… ¡Pero desde que apagamos el superordenador cada vez estás más separada de mí! Y sinceramente… si sigues así no se como terminará nuestra relación —anunció el chico con tono frío y distante antes de salir de la habitación.

Aelita dejó salir un largo y pesado suspiro al recordar las palabras de Yumi. Las lágrimas empezaron a acudir a sus ojos y sin poderlo evitar, un fuerte sollozo salió de la garganta de la chica. Se volvió a acostar en la cama mientras abrazaba a su muñeco, Mister Puck, y lloraba intentando desahogar todo lo que la había atormentado durante los últimos días. Nunca en su vida había estado tan confundida, y el sueño de esa noche no ayudaba a mejorar la situación. Ya no sabía ni cómo enfrentaría la mirada imponente de su mejor amiga. Además se encontraba extremadamente exhausta y mareada, mientras fuertes pinchazos torturaban su cabeza.

Tras un buen rato en esa situación, Aelita consiguió apaciguar su llanto y tranquilizarse. Se levantó lentamente y se vistió con lo primero que sus manos encontraron en el armario. Seguidamente, salió de la habitación en dirección a la enfermería para que la señorita Perraudin le tratase el resfriado que seguramente pescó el día anterior. Sin embargo, antes de llegar a la escalera la visión de la chica empezó a volverse turbia haciendo que sus torpes pasos se detuvieran. Finalmente, todo su alrededor se volvió oscuro provocando que la  muchacha se desplomase sobre el suelo perdiendo el conocimiento.

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2 Responses to Deseo oculto

  1. Tina says:

    ¿¡Todo era un sueño!? 😲 Que intenso 🤔😎 Ahí están bien reflejados los sentimientos de ambas 😊
    Aj, y va Jeremie que, a parte de despertala, le habla de esa manera 😒 Ts
    Ahora está Aelita desmayada en mitad del pasillo 😣

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  2. mairemegami says:

    Aaaaaah 😱 porque tenía que ser un sueñooo??? -_- aunque todo quedaba precipitado 😧 pero el momento era dioooos!!! *.*

    Le estoy cogiendo manía a Jeremie 😒 y encima se notaba que Aelita estaba enferma 😤 pero esta así por estar con Yumi XD

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