Ángeles Caídos Epílogo

—–AKB48

Ha pasado un mes desde ese día, el día que lo cambiamos todo. Desde el día que luché por la persona que hoy duerme junto a mí.

Los ángeles que iban en contra de Yuki han sido exiliados y se les retiraron sus habilidades, los que las tenían, ya que querían librarse de todos los inmortales para ser los únicos y así conseguir más poder. Los mestizos, algunos han jurado seguir una vida normal como cualquier mortal, los que querían seguir a los otros también han sido exiliados.

Para evitar posibles conflictos futuros, algunos ángeles han vuelto al “Paraíso”, entre ellos Yokoyama-san. Estos se harán cargo del bienestar de los que en su día fuimos como ellos. A Minami-san también le ofrecieron volver pero eligió estar con Atsuko-san alegando que sentía demasiado para volver.

Yuki y yo empezamos a vivir juntas. Nos hemos habituado a la rutina de la otra. Tenemos días de descanso y citas donde recorremos la ciudad y los lugares más inaccesibles.

Desde ese día siento que he cambiado. Me siento diferente. Han empezado a molestarme cosas que antes no lo hacían y a veces me siento simplemente irritable. Pero no solo es eso. Hay otra sensación que antes no había experimentado.

Cada vez tengo más necesidad de estar junto a Yuki, de tenerla a mi lado, de querer su contacto. Deseo besarle a cada momento y necesito su contacto por las noches aunque eso es lo que me provoca sentirme extraña.

Últimamente me cuesta dormir y me despierto temprano. Me paso las noches observando la silueta de Yuki y el día contemplando su cuerpo. Muchas veces me encuentro perdida en su cuerpo y, en ocasiones, ella lo descubre. Pero su reacción es extraña, sonríe. Sonríe por encontrarme embobada en su cuerpo. Me da la impresión que se burla de mí.

Contemplo su espalda. Esa espalda que me pide a gritos que bese. Mis mañanas son una lucha interna en si hacerlo o no. ¿Qué pasa si lo hago? ¿Molestaré a Yuki? No quiero que piense nada raro de mí. Pero… ¿no es eso lo que hacen las parejas? Alguna vez lo he visto en la televisión… en algún dorama… Puede que no esté mal del todo.

Me acerco a ella y le abrazo por la espalda. Yuki, al sentir el abrazo me abraza los brazos.

Vale, está despierta. ¿Qué hago?

Me dejo llevar por lo que mi cuerpo me pide y lo dejo actuar solo. Empiezo dándole besos en el cuello y en la oreja, bajando poco a poco hasta la espalda. Yuki me aparta un poco y hace que me tumbe quedando ella encima.

-Debemos ir con cuidado.- me dice antes de besarme en los labios- No debemos perder el control.- sigue ejerciendo un poco de fuerza sobre mí- No sé qué puede pasar si eso pasa.- me sostiene por las muñecas.

El tono de su voz hace que mi cuerpo quiera liberarse. Tengo la necesidad de besarle con fuerza, de tomar el control. Pero Yuki está evitando que me mueva. Ahora ella tiene el control.

-Relájate.- me susurra al oído entre besos- No dejaré que te pase nada.

Su aliento sobre mi oído hace que suspire. Necesito más de ella, más calor, más contacto.

Yuki sigue sobre mí, analizando cada detalle de mi rostro, de mi cuerpo. Cuando nuestras miradas se cruzan me besa. Un beso rudo pero sin fuerza. Me cuesta un poco pero me adapto a su ritmo. Detiene el beso para coger aire y pasa a besarme el cuello hasta llegar a la clavícula. Poco a poco levanta mi camisa hasta que me la quita. Al ser el pijama no llevo nada más debajo por lo que me avergüenzo un poco y me cubro. No es la primera vez que me cambio delante de ella pero así…

-No tienes porque avergonzarte.- vuelve a besarme la clavícula bajando hasta el pecho.

Esto es demasiado. Estoy perdiendo el control de mi cuerpo y me preocupa. No quiero que pase nada extraño.

-Tranquila.- me mira a los ojos- No va a pasar nada. No dejaré que eso pase.- habla con seguridad.

Si pierdo el control en este momento, me gustaría recordarlo. Odiaría olvidarlo. Tengo miedo de saber qué pasará si pierdo el control pero al mismo tiempo deseo saberlo. Mi mente está hecha un lío y no logro pensar con claridad.

(-El momento es el momento. Déjate llevar.) Esas palabras me las dijo Minami-san cuando me vio embobada con Yuki. (-No pasa nada malo.- mira a Atsuko-san.) Sus palabras consiguen que me tranquilice un poco. (Déjate llevar. Déjate llevar.) Me mentalizo en esa frase. (-No es nada malo sentirte como te sientes.- me dice desviando la mirada al entrar Atsuko-san.) Esa frase que me dijo otra ex-ángel. (-Para alguien como nosotras es diferente.) Si me lo dijo es por experiencia. (Déjate llevar.)

Desde que estoy con Yuki he conocido lo que es la ira y otro sentimiento todavía desconocido para mí, la lujuria. La ira es difícil de controlar porque es muy impulsiva y violenta. Una vez pasas por ella te cuesta menos controlarla, es más difícil enfadarte. En cambio, cuando conoces la lujuria, este sentimiento es lo contrario. El complacerlo una vez hace que lo necesites una segunda. El ver a la persona que te hace sentir así hace que ese sentimiento se despierte. Intentas controlarlo, y puedes llegar a conseguirlo, pero no puedes controlar el aumento de temperatura y perder los sentidos por ese cuerpo que tanto deseas.

—–FIN—–

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One Response to Ángeles Caídos Epílogo

  1. mairemegami says:

    AtsuMinaaaaa y YukiRenaaaa!!!!! >.<
    Bieen, momento Romansuuuuu!!! OwO olvidar, no creo que lo olvide jeje 😉 y si lo hace, una escusa para recordar =P
    Me mola eso de los sentimientos y pecados 0.0 puede que escriba algo sobre ese tema ^.^

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