Ángeles Caídos 9/10

—–AKB48

Escuchamos sonidos en el exterior. Ambas permanecemos alerta a la espera de la señal de Yokoyama-san.

-¿Crees…

-Shh.- me interrumpe poniéndose el dedo índice en los labios.

Seguimos en silencio. A cada segundo que pasa me siento cada vez más nerviosa y se hacen más lentos.

Silencio. Ahora nos rodea el silencio. Seguimos en la espera. Noto que el corazón se me quiere escapar del pecho y que Maeda-san puede escucharlo.

¿Han sido ellas? ¿Estarán bien? ¿Y si le han hecho algo a Yokoyama-san y no puede avisarnos? ¿Y si estamos perdiendo el tiempo ahora mismo? Temo preguntar y que descubran nuestra posición. Maeda-san también parece nerviosa. Ambas estamos en tensión. Maeda-san con la mirada fija en la trapa y centrada en ella a la espera de su señal.

Demasiado silencio. Demasiado. Tenemos que hacer algo. ¿Por qué no dice nada? ¿Por qué sigue a la espera de una señal que puede que no llegue?

Maeda-san me mira con algo de temor en su mirada. Se encoge de hombro y señala la trapa. Yo también me encojo de hombros. Si ella no sabe si salir, yo menos. Mira la trapa y hace mención de salir pero se detiene en seco y indicándome que no me mueva. Me vuelve a mirar pero esta vez con una sonrisa y me hace el gesto de “OK” con la mano. Parece ser que todo ha ido bien. Vuelve a su posición inicial.

-Están dentro.- susurra animada.

-¿No vamos?- pregunto susurrando un poco extrañada.

-De momento está todo bien. No sospechan nada. No nos han detectado.- sigue con el mismo tono.

Seguimos en silencio, manteniendo la misma posición. Ese momento en que se ha animado Maeda-san ha sido casi como un flash. Se ha vuelto a poner seria mientras sigue en alerta. Supongo que no querrá cometer ningún error por el bien de Takahashi-san.

-Están dentro.- dice con un tono de voz más alto del que me esperaba- Nuestro turno.- sigue mientras se posiciona para levantar la trapa. Yo hago lo mismo y espero su seña- Se no.- ambas empezamos a hacer fuerza a la vez.

El aire fresco refresca mi rostro. Respiro hondo inundado lo pulmones de él. Posicionamos la trapa como podemos. Ambas nos miramos. Seguro que muestro la misma seguridad que me está mostrando Maeda-san. Asiente y empieza a correr. Yo le sigo.

Entramos por lo que parece la salida de emergencia de un edificio abandonado. Maeda-san me hace una señal con la mano y ambas pegamos el cuerpo contra la pared. Se ven sombras acercándose a nosotras. Miro a Maeda-san, que sigue sin retirar la mirada de las sombras, a la espera de alguna otra señal.

Con un gesto de cabeza me indica que retroceda. Miro donde piso para evitar cualquier sonido que delate que estamos dentro. Me detengo en la esquina al no poder retroceder. Como Maeda-san sigue pendiente de las sombras choca conmigo. Mantiene la posición y noto que retiene la respiración. Supongo que al estar tan cerca de mí habrá notado mis nervios e intentará tranquilizarse.

Las sombras desaparecen a lo largo del pasillo. Mantenemos la misma posición hasta asegurarnos que no viene nadie más. Maeda-san respira hondo y empieza a andar indicándome con la mano que no me mueva. Espero a su señal que no tarda en llegar.

Seguimos la dirección de las sombras hasta llegar a unas escaleras. Nos fijamos para ver si hay algo que nos indique si han subido o bajado al subterráneo. No es muy difícil de saber que han bajado por lo que hacemos lo mismo.

A medida que bajamos podemos escuchar voces. Voces que parecen fijas en un lugar.

-¿No me lo vas a decir?- se escucha más claro al estar más cerca- Si ya lo saben todas, ¿qué más da que lo sepa yo?

-Ellas no saben nada.- distingo la voz de Yuki- No se lo he dicho a nadie.

-¿Y por qué quieres saberlo?- ahora es Takahashi-san- ¿Acaso quieres deshacerte de alguien?

-De ella.

Nos mantenemos escondidas en lo que parece una salita de espera, agachadas a la altura de las sillas.

-Si es por saberlo, entonces tú también deberías morir.- sigue Takahashi-san.

-¿De qué va todo esto?- se pregunta Maeda-san con un susurro enfadado.

-Te convertirás en objetivo, como ella.- reconozco la voz de Yokoyama-san.

-Nadie de aquí lo haría y vosotras no me asustáis.- se ríe- A parte, ¿quién más, a parte de vosotras, está a su favor? Estáis solas.- se mofa.

-¿Qué hacemos?- le pregunto a Maeda-san. Nada de esto estaba planeado. No podríamos imaginarnos que iban a hacer esto. Pero… si no, ¿para qué querrían a Yuki?

-¿Tienes alguna habilidad?- me pregunto levantándose.

-Era un ángel corriente.- respondo levantándome con duda.

-Ten,- me entrega una arma- apunta al cuerpo. Es más difícil fallar.- habla analizando el interior- A la de tres entras disparando.- respira hondo y apoya ambas manos en el suelo.

-No-no creo que…

-Uno…- me corta- Dos…- empiezo a notar vibraciones en el suelo. No puede ser, ¿un terremoto ahora? Espera, ¿habilidad?- Tres.

Empiezo a correr al interior de la sala mientras un fuerte temblor sacude el edificio. Silencio. Un único sonido. Un disparo. Un disparo que casi me hace caer por el retroceso. Un disparo que, no sé como, resulta efectivo.

Todo pasa a cámara lenta ante mis ojos. La primera chica que se ha cruzado en mi camino cae, temporalmente muerta, delante de la sorpresa de las otras tres chicas que hacen todo lo posible por no caer por el temblor.

¿Temblor? No siento ningún temblor. ¿Será de los nervios?

Segundo disparo seguido de un tercero. Ambos dan a su objetivo produciendo el mismo efecto que el primero. La chica que queda grita algo pero no logro escucharle.

-Suéltalas.- le ordeno a la chica, apuntándole con el arma en la cabeza cuando estoy a su lado- ¡Ahora!

-Sabes que eso no nos mata, ¿verdad?- me reta.

-Pero el dolor no te lo quita nadie.- le susurro casi al oído mientras le disparo en el hombro.

La chica cae al suelo por el dolor mientras maldice.

-¿Les sueltas?- le reto.

-Ella…- habla entre sollozos- ti-tiene la llave.- señala a la primera chica que he disparado. Está temblando.

¿Qué estoy haciendo? Esto no es propio de mí. Nunca antes había actuado así. Me he sentido bien hasta ver el dolor que he provocado.

-No hagas ningún movimiento.- le ordena Maeda-san entrando a buscar la llave.

-¿Qué haces con ellas?- se sorprende la chica al reconocerle.

-Sabes que esto no está bien, ¿verdad, Yuko?- sigue Maeda-san soltando a Takahashi-san.

-¿Pu-puedo ver cómo está?- pregunta Yuko-san con temor.

Takahashi-san asiente mientras se acaricia las muñecas.

-¡Haruna!- se acerca corriendo a una de las dos chica que está más cerca de nosotras- No tardarás en despertar, tranquila.- le acaricia la mejilla al, temporal, cuerpo de su compañera- ¿Por qué habéis hecho esto?- pregunta con rabia.

-Si no hubiésemos escuchado lo que queríais hacer no hubiésemos actuado así.- responde Maeda-san.

-Yo…- desiste al no saber responder.

-Rena,- me llama Yuki- ¿estás bien?- escucho su voz pero no logro ver con claridad- Rena.

Quiero responder. Decirle como me siento pero mi cuerpo no reacciona. Sigo de pie con el arma en la mano apuntando el suelo. Quiero moverme, soltar el arma y dejarla caer. No hay ninguna reacción de mi cuerpo ante la información emitida por los impulsos nerviosos que trato de mandarle.

——Fin del capítulo

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One Response to Ángeles Caídos 9/10

  1. mairemegami says:

    Queeeeeeeé???? Yuko y Haruna son de las malaaaaa????? )°0°( Y Rena se ha vuelto Gekikara por un momentoooo!!! *.*

    Qué tensión el momento de salir de la alcantarilla -.-” menos mal que ha salido bieen!!! =D Ahora a ver cómo sigue la historia =3

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