Ángeles Caídos 4/10

—–AKB48

Me cuesta asimilar toda la información. ¿Cómo puede algo tan simple provocar un cambio tan grande? Lo peor de todo es que todos le juzgamos sin saber que solo dijo la verdad. Muchos le temían. Pero es que te hacen pensar lo peor, que fue algo mucho más fuerte e impactante.

-Yo…- me cuesta pensar en calma.

-Supongo que ahora mismo te sentirás como yo cuando me dijeron que teníamos que irnos.- me interrumpe- Confusa, ¿verdad? Tal vez, ¿difícil de creer?

-No es que no te crea, te creo, pero… ¿cómo pudieron hacernos eso?- empiezo a sentir algo que no había sentido antes.

-Tranquila.- se sienta más cerca de mí- Respira.- dice al notar mi cambio de humor- ¿Es la primera vez que te sientes así?

-¿Así? ¿Cómo?- pregunto confusa- Ni siquiera sé lo que siento.- empiezo a ponerme nerviosa.

-Respira, hazme caso.- me sujeta la cara con ambas manos.

-Pero, ¿qué está pasando?- siento que empiezo a perder el control de mi cuerpo.

-Toda esa confusión se está convirtiendo en ira. Te estás enfadando.- detrás de esa tranquilidad que muestra se pueden ver los nervios en su mirada.

-¿Enfadando?- empiezo a tranquilizarme al analizar la palabra- ¿Cómo puede ser?

-Es lo mismo que con los otros sentimientos pero este es más extremo. No lo podemos controlar bien.- sigue sujetándome la cara con ambas manos- ¿Cómo te sientes ahora? ¿Estás más relajada?

Respiro hondo y asiento. Tenerle tan cerca, notar su tacto, hace que me sienta relajada, tranquila. Ver que tiene toda su atención puesta en mí…

No puedo evitar fijarme en su mirada, su rostro, sus labios… Noto que me cuesta respirar y tiemblo por los nervios. Nervios que nunca he sentido así. Nervios provocados por un deseo todavía desconocido para mí. Deseo de apoderarme de su boca, de sentir más de ella.

Recorto la distancia entre las dos, lentamente, sin apartar la mirada de sus labios, hasta poder notar su aliento junto al mío.

-Rena…- apoya su frente en la mía- Todavía no.- respira hondo para intentar tranquilizarse.

Me aparto de ella perdiendo todo contacto, sin mirarle. Me avergüenza mirarle directamente.

-No has hecho nada malo.- vuelve a acercarse ella y me acaricia la mejilla para que le mire- Solo… Debemos ir más despacio. Vayamos con calma.- habla muy tranquila.

Asiento. Me siento relajada y nerviosa a la vez. No me ha rechazado, solo ha pedido tiempo.

-Tú…- recuerdo- ¿Te has enfadado antes?- pregunto con temor de volver a apartarle de mí.

-Me pasó una vez. Al poco de echarnos.- empieza a hablar un poco apagada- Fue a causa de un humano…- le tiembla un poco la voz- Sentí rabia por no poder hacer nada. Rabia de mí misma…- le cojo la mano que hace un momento tenía sobre mi mejilla- Nunca sentí tanto miedo como ese día… Nos lanzaron aquí sin advertirnos que nosotros también podríamos ser víctimas de los humanos… Pequé de ingenua y no volverá a pasar…- termina de sonar con un poco de rabia.

Respira hondo. Un par de veces. Tiene los ojos llorosos.

Le abrazo. Noto que se tensa pero no dura mucho. Se relaja y se deja cubrir por mis brazos. Le abrazo con más fuerza y empiza a llorar.

He visto a mucha gente llorar. Llorar por cosas diversas, desde caerse hasta perder a un ser querido, pero nunca he visto a nadie llorar con tanto dolor. No puedo saber exactamente por lo que habrá pasado pero me puedo hacer una idea de lo poco que he visto en el televisor.

Por eso ha pedido tiempo. ¿Cuánto habrá pasado de eso? ¿Lo habrá hablado con alguien más?

-Gracias…- dice entre sollozos.

-¿Por qué?- le acaricio la cabeza.

-Por estar aquí conmigo… Por haberme buscado…- rompe el abrazo- Por escucharme.- se seca las lágrimas- De verdad, gracias.

-Yo no he hecho nada.- niego un poco.

-Has hecho más de lo que crees.- vuelve a acariciarme la mejilla.

-Pero…

-Nada de peros.- me interrumpe más tranquila y con una sonrisa- Con estar ahora, así como estamos, estoy bien. No me hace falta nada más y no me lo puede dar nadie más.- termina de decir un poco sonrojada.

Asiento. El silencio nos rodea. Un silencio agradable, que no molesta. La atmósfera se relaja. Seguimos en nuestras posiciones, mirándonos a los ojos.

-Tú…- me decido en romper el buen ambiente- ¿vas a volver al instituto?

-Aunque estemos bien entre nosotras, no es bueno que nos vean juntas.- responde un poco apagada.

-¿Por qué?- me siento pesada por su respuesta.

-Estoy vigilada.- responde mirando por la ventana- Ese día, el que te he contado, me enfadé conmigo misma. Cuando te he dicho que no nos podemos controlar cuando nos enfadamos, lo he dicho por experiencia. Es un sentimiento muy fuerte, intenso. Si para alguien que está acostumbrado a enfadarse le cuesta aguantarse, para alguien como nosotros que no se nos ha enseñado es casi imposible. Ese tipo de sentimientos nos recuerda que somos ángeles, que nuestra fuerza es superior. ¿Conoces los pecados capitales?- me pregunta extrañamente animada.

-Si no recuerdo mal: ira, gula, pereza…, lujuria…- hago memoria- soberbia…

-Avaricia y envidia.- termina de decir al ver que me cuesta recordar- Por lo que veo no eres nada avariciosa ni envidiosa.- hace broma.

-¿Por qué lo dices?- pregunto confusa al ver que ha acertado. Soy bastante conformista.

-Porque normalmente los primeros que recuerdas son los que uno posee o tiene más marcado en su carácter.- explica animada- Supongo que la ira es el primero que has dicho por el tema de conversación. La gula y la pereza son los más fáciles de recordar porque son graciosos, entre comillas.- sigue explicando- Si te digo esto es porque no pienso que los tengas.- espera a que responda.

-Me considero bastante activa pero sí que me gusta comer.- le explico un poco sonrojada.

-Eso está bien. Así compensas.- sigue haciendo broma- Bueno, a lo que iba.- se pone un poco seria- Lo que quiero decirte es, que de todos los pecados capitales, la ira es uno de los más difíciles de controlar. Es un sentimiento muy fuerte. Ese día… casi consigo quitarme la vida…- termina de decir con la voz atragantada- Si esa ira la hubiese sentido hacia el humano puede que… Hubiese podido ser él quien muriese… Deseé su muerte mientras deseaba la mía y… para evitar que eso pasase, atraje toda esa ira hacia mí…

Noto que se me hiela la sangre, que pierdo las fuerzas.

-Pero…- me cuesta hablar- no le hiciste nada, ¿verdad?

-Me lo planteé… y mucho… Yo fui la única que salió dañada esa noche…- explica fijando su mirada, segura, en la mía.

-¿Te vigilan por eso?- pregunto confusa por el tema de conversación- Si no hiciste nada…- rectifico al ver que no es la forma correcta de decirlo.

-Se supone que somos seres inmortales, ¿no?- muestra una sonrisa irónica- Pues es lo mismo que los sentimientos, solo son suposiciones. Yo encontré la forma de “hacerme” mortal. No lo hice queriendo, fue a causa de esa ira que sentí por primera vez. No me plantearía volverlo a hacer y no quiero que nadie lo haga. Si me vigilan es por eso, para que no le diga a nadie, de los nuestros, como ser mortal.

—–Fin del capítulo

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One Response to Ángeles Caídos 4/10

  1. mairemegami says:

    Aaaaaah )°0°( por queeeeeeeé lo has dejado en casi besoooo!!!??? 😒 El momento era perfectoooo!!! *.* Pero al menos si que habrá más salsa más adelanteeee!!! >.<

    Y lo del humano ese… 😒 Yo hubiese dejado que se lo cargase 😤 pero eso hubiera sido algo más típico de Black que de Yuki -_- pobreta, que crueles son los humanos T.T que mal trago…

    Humanaaas!!! Se pueden volver humanaaas!!!???? O.O con los sentimientooos???? O.O Next cap yaaaa!!!!! +.+ Porfiiiiii ^.^

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