Huída 6/8

——E-Girls

Desde que somos tres todo se ha vuelto mucho más complicado. Ahora no soy yo sola quien pasa hambre, también están Kaede-san y Sato-san.

Me han dicho que encerradas no pasaban hambre pero que prefieren pasar hambre a volver a pasar por lo que estaban pasando. En ningún momento se han atrevido a contarme qué les hacía y yo tampoco me atrevo a preguntárselo. Cuando sale de tema de conversación sus miradas se vuelven oscuras y tristes, como la de Reina.

Reina… ¿Dónde estará? ¿Volveré a verle? Su mirada cambió durante un breve instante, se volvió a iluminar. Pero, mientras cerraba la puerta, su mirada se volvía más triste. “Acuérdate de volver.” ¿Cómo podría olvidarme? Si me hubiese vuelto a encontrar con ella, le hubiese liberado como he hecho con Kaede-san y Sato-san.

Pero primero tengo que encontrar a Karen. Entre las dos me han ido guiando por los pasillos para evitar encontrarnos con el secuestrador por sorpresa.

-Creo que será mejor buscar dónde escondernos. No tardará en venir por aquí.- nos advierte Kaede-san.

Parece que ella es quien más tiempo lleva aquí y, además, tiene un gran sentido del paso del tiempo sobre estar todo oscuro y no llevar reloj.

Encontramos una oquedad alta, que parece de los conductos de ventilación. Al ser tres nos ayudamos a impulsarnos y subir más rápido. Entre ambas me ayudan primero a mí. Como no es muy alta no puedo girarme para ayudarles. Lo único que puedo hacer es entrar lo suficiente para que lo hagan ellas sin dificultad. Detrás de mí va Sato-san y, por último, Kaede-san.

El conducto está muy frío y húmedo. En la primera intersección se hace de hierro, dando más sensación de frío. Escucho el castañeteo de sus dientes y el respirar entrecortado. ¿Cuántas noches habré pasado así para que ahora no se me note tanto? Ahora puedo controlar mi respiración y parte del tiritar de mi cuerpo, aunque sigue tiritando, no se puede evitar.

Analizo la próxima intersección. Hay rastro de que alguien ha pasado por él. Me detengo y analizo la iluminación. Es igual al segundo conducto en el que encontré a Reina y el rastro me dice que es el mismo. Sigue frío pero sin estar mojado, por suerte para las tres. No creo que pudiese aguantar otra noche como esa. Lo analizo bien para no ir hacia atrás, para ir hacia Reina.

Giro a la derecha, cien por cien segura que es la dirección correcta. Reconozco cada túnel y oquedad por la que he pasado y me he escondido.

-¿Estás segura por dónde vas?- escucho que pregunta Sato-san.

-Por aquí hay otra chica.- le respondo sin poder girarme por la estrechez del conducto.

Escucho que se dicen algo entre ellas pero no logro descifrarlo. Sigo el camino hasta llegar a la rendija de las habitaciones. Sigue sin estar completamente atornillada, como la dejé, lo que indica que no se dio cuenta de mi presencia. Me centro bien en si escucho cualquier sonido fuera del largo pasillo.

Retiro la rendija con cuidado, como la primera vez, y me asomo con cuidado para ver si hay alguien en el pasillo. Como no hay nadie voy a dejarme caer.

-Cuidado.- me dice Sato-san un poco preocupada.

-Tranquila, no es la primera vez que me dejo caer por aquí.- le digo mostrándole media sonrisa.

Repito el mismo procedimiento que la vez anterior, quedando colgada por los brazos. Respiro hondo y me dejo caer.

-¿Estás bien?- me pregunta Sato-san al verme caer.

Le miro y asiento para no hacer ningún sonido. Me aparto un poco para dejar que baje Sato-san.

Poco a poco se va descolgando. Yo me preparo para pararle la caída. Cuando veo que termina de descolgarse le cojo para evitar que caiga completamente, abrazándole por la espalda.

-La rendija.- le digo a Kaede-san antes de que se descuelgue.

Entre Sato-san y yo le sujetamos para que le sea más cómodo poner la rendija en su sitio y después le ayudamos a bajar.

Sin pensármelo dos veces me dirijo a la puerta donde estaba Reina. Mantengo la esperanza de que siga en el mismo sitio, que no le haya pasado a una celda como la de ellas.

Abro con mucho cuidado dejando ver esa habitación similar a muchas de las que he visto. Sobre la cama, sentada, está Reina, mirándome entre confusa y emocionada.

-Has vuelto.- se levanta de la cama e intenta acercase a la puerta pero la cadena se lo impide. Se fija en Sato-san y Kaede-san- ¿Has encontrado a tu hermana?- pregunta conteniendo la alegría.

-Todavía no.- me deprimo al recordarlo.

-Entonces, ¿por qué has vuelto?- nos indica que entremos- ¿Y ellas?

-Les he liberado.

-Pero…- nos mira nerviosa. Su mirada muestra miedo, mucho más que la primera vez que le vi- ahora sabrá que alguien nos está ayudando.

-Puede pensar que hemos sido nosotras.- interrumpe Kaede-san.

-¿Cómo?- mira su cadena.

-Ahora te lo muestro.- se pone de espaldas para sacarse el aro del sostén.

Se escuchan sonidos fuera.

-Viene.- advierte Sato-san nerviosa.

Miro bajo la cama. Muy apretadas cabríamos dos. Kaede-san se esconde al lado de un mueble detrás de la puerta. Yo tiro de Sato-san para que se esconda conmigo bajo la cama. Mientras nos escondemos Reina se tumba en la cama.

La puerta se abre de golpe y los pasos se acercan muy apresurados a la cama. Abrazo a Sato-san al ver que está temblando.

-No, por favor…- escucho a Reina con la voz muy temblorosa.

Se escucha el sonido de la cadena y a Reina quejarse.

-Buena chica.- reconozco la voz del captor de Karen que escuché por la llamada.

Un impulso me pide que salga y le golpee para que me diga dónde está Karen pero la sensatez me dice que es mejor esperar, que cada vez me queda menos para encontrar a Karen y poder salir de aquí.

La puerta vuelve a cerrarse de un portazo y se escucha la puerta del lado. Nos esperamos a dejar de escuchar sonidos fuera. Noto que tanto como Sato-san y yo hemos dejado de respirar al soltar el aire casi al mismo tiempo.

-¿Estás bien?- escucho que pregunta Kaede-san.

Salimos de bajo de la cama. Reina está acurrucada en la cama, cubriéndose la cabeza con los brazos.

-Tranquila, ya se ha ido.- le digo para intentar calmarle.

Acerco mi mano a las suyas. Se tensa un poco al sentir el contacto pero se relaja al sentir que se las estoy acariciando. Poco a poco va relajando su cuerpo hasta descubrir un poco su cara. Tiene un poco de sangre en el labio y está un poco hinchado.

-Vamos a sacarte de aquí.- le acaricio la herida.

Kaede está encargándose con la ayuda de Harumi mientras tranquilizo a Reina.

Reina sigue temblando y tiene la mirada perdida. No quiero que siga sufriendo. Si sigue así terminará con ella.

¿Y Karen? ¿Le hará lo mismo a ella? ¿Estará como ella? Y yo sin poder estar a su lado, sin poder encontrarle. He sido capaz de encontrarme dos veces con dos chicas diferentes y todavía no he podido saber dónde se encuentra.

Vuelvo a acariciarle la mejilla. Ella evita que aparte la mano posando la suya sobre la mía. Respira hondo, más calmada. Me mira. Su mirada está llena de miedo, mucho más que antes, y es muy oscura. Se está apagando a cada segundo que sigue atada a esa cadena.

-Esto ya está.- dice Kaede enseñándome la cadena- Hay que irse.

-Vamos.- le digo a Reina levantándome un poco- Ya podemos irnos, eres libre.

-No-no…- niega nerviosa- No sé si podré…

-Nosotras te ayudaremos.- le dice Harumi- No dejaremos que te pase nada.- le muestra una sonrisa.

-¿Vamos? No pienso volver a dejarte atrás, no ahora.- le insisto.

-Voy a ver si hay alguien más en las otras habitaciones.- dice Kaede saliendo. Harumi le sigue.

-Venga Reina, no quiero volver a dejarte y no lo voy a hacer.- insisto- Reina.

Reina se incorpora un poco, sin mirarme, con la cara cubierta por el cabello.

-¿Vamos?- le ofrezco la mano mientras le retiro un poco el cabello.

Me ofrece la mano. Yo tiro un poco de ella para ayudarle a levantarse.

Ambas salimos de la habitación y nos dirigimos a la siguiente todavía cogidas de la mano.

Neechan.

——Fin del capítulo

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One Response to Huída 6/8

  1. mairemegami says:

    Ya le ha encontradooooo!!!!! *.* Bieeeen *aplausos* Y encima ha vuelto a por Reina!!! 0w0 Y la otra chica?? 0_0′ Bueno, ahora son cinco, puedo ir en plan avalancha a por las que puedan quedar y patearle el culo a ese #*@%¢£× 💪 o no??? =3

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