Huída 4/8

—–E-Girls

Me despierto helada. Me he tenido que quitar el pantalón porque la humedad junto con el frío me estaban quemando la piel. Menos mal que cogí una chaqueta y he podido cubrirme aunque sea torpemente.

Toco el pantalón, todavía está húmedo. Suspiro pesadamente y me lo pongo.  Al levantarme para acomodarlo me siento un poco mareada por lo que me sostengo en la pared para evitar caer.

La última comida que hice fue el desayuno. Miro el móvil para mirar la hora pero no tengo batería. Maldigo en silencio y lo vuelvo a guardar. Ahora ya no sé el tiempo que llevo buscando a Karen.

¿Cómo estará? ¿Habrá comido? Espero que no haya pasado frío…

Saco fuerzas de donde sea y, apoyada en la pared para poder guiarme por la oscuridad, intento ir por donde se llevó a la otra chica. Al recordarle recuerdo lo que dijo: “ayúdanos”. En plural…

Noto el final de la pared dando a entender que he llegado a la intersección. Al girar puedo ver que al final del túnel hay luz, tenue. Fuerzo la vista para intentar detectar si se trata del secuestrador pero la luz se mantiene inmóvil.

“Debería haber esperado a la policía, puede que ya le hubiesen encontrado… ¿Quién sabe? Aunque puede que estén con menos pistas que yo. Como mínimo sé dónde se encuentra.”

Me acerco poco a poco, sin separarme de la pared, con temor, temor que no había sentido nunca, y con la esperanza de encontrarle o encontrar cualquier pista que me lleve hacia ella.

Cuando estoy suficientemente cerca detecto que la luz está emitida por una vela. Me pongo en alerta por si el secuestrador está cerca, analizando cada sonido y posibles movimientos. Parece que no está.

Me acerco hasta tener la vela a mis pies. Vuelvo a mirar si hay alguien cerca y analizo la vela. “¿Qué hace una vela aquí?” Dejo la vela donde está, no me atrevo ni a tocarla. Cuando menos sepa que hay alguien más aquí dentro mejor.

Paso de largo memorizando el recorrido visible y analizando las marcas del suelo.

El camino empieza a escurecerse por lo que vuelvo a acercarme a la pared. Una sensación extraña me envuelve. Siento que hay alguien conmigo. “¿Me ha descubierto?” Detengo el paso y agudizo los sentidos. Una segunda respiración se escucha, una respiración nerviosa y temerosa. Pero la respiración no está a mi altura. Doy un paso más y topo con algo. “¿Karen?” Me agacho y, con temor, acerco la mano hacia la respiración.

-No… Onegai…- suplica susurrando y con la voz llorosa.

Detecto que es otra chica, no es la misma que vi.

-No quiero hacerte daño.- intento tranquilizarle- He venido a ayudaros.- hablo con el tono de voz más bajo que puedo.

-Vete antes que te vea…- se abraza a sí misma- Huye mientras puedas…

“¿Qué hago? No puedo dejarle sola. Pero, si me la llevo, podría saber que estoy aquí…”

-Vete…- me empuja para apartarme de ella- Ya viene… Corre…

“No quiero hacerlo. No puedo… ¿Y si está herida? No quiero que siga pasando lo que esté pasando…”

-Si quieres ayudarnos… huye…- empieza a llorar.

Gomen’nasai…- tengo ganas de llorar.

Con todo mi pesar me alejo apresurada al ver una sombra acercase. “Gomen’nasaiGomen’nasai…” Es la tercera vez que dejo a alguien tirada… Sin poder hacer nada… Primero Karen… La otra chica y ahora… “Gomen’nasai…”

¿Por qué tiene que ser así? Para poder ayudarles tener que abandonarles… “Gomen’nasai…”

Maldito sea. ¿Por qué hace esto? ¿Qué gana con ello? Segura que hay un número considerable de chicas que está como ellas… ¿Por qué tantas? ¿Qué les hace? Por el estado de las chicas…

No quiero ni pensarlo… Deben de estar pasándolo muy mal… “Gomen’nasai…”

¿Por qué se la ha llevado a ella? Ella estaba en casa, era yo quien estaba en la calle. Yo era un objetivo más fácil que ella…

Empiezo a escuchar los pasos acercándose. “Tengo que encontrar donde esconderme.” Los nervios me invaden. Torpemente busco alguna oquedad en la pared. Encuentro una a la altura de mis hombros.

Intento tranquilizarme para evitar emitir algún sonido mientras me impulso y hacerlo de la forma más ágil posible.

Respiro hondo y me impulso de un salto. El hueco no es muy alto lo que complica mi entrada en él. Me impulso con los codos para entrar todo lo posible para evitar ser vista ya que lleva una vela.

Cuando noto que tengo todo el cuerpo dentro sigo avanzando, no quiero que detecte que hay algo en el hueco.

El espacio es tan estrecho que no puedo siquiera girarme para ver si ya ha pasado. Entre esto y los nervios me siento agobiada, muy agobiada. “Necesito salir de aquí.” Noto que empiezo a ahogarme. Acelero todo lo que el espacio me deja.

Intento calamar las pulsaciones, no puedo dejar que esto me venza. No puedo… Si me dejase vencer por esto demostraría que no soy una buena neechan para Karen, y no puedo permitir que eso pase. Ya le he fallado una vez y no volverá a repetirse… No me lo perdonaría… “Gomen’nasai…”

El túnel se divide por otro camino perpendicular por lo que noto al tacto. Ninguno de los otros caminos se ensancha por lo que sigo recto, no creo que el pequeño espacio me deje girar bien.

Al pasar la intersección el túnel se cubre de metal, recordándome que sigo teniendo el pantalón húmedo. Por suerte, este túnel no está mojado y está más iluminado dando a entender que hay una salida.

La luz empieza a hacerse más intensa provocándome molestias en la vista. Poco a poco voy haciendo que se acostumbre. Por la intensidad parece luz natural pero sé que no lo es porque la luz procede de abajo.

Me detengo al lado de la rendija y miro la altura del suelo a la que me encuentro, más de dos metros seguro… El conducto de ventilación da a un pasillo que podría decirse que es de una casa normal. Intento mirar si hay algo más en ese pasillo pero es muy complicado.

Esta rendija está sujeta por tornillos pero estos están sueltos y falta uno. Aunque los tornillos están del revés puedo desenroscarlos desde dentro porque traviesan la rendija.

Consigo quitar dos de los tornillos, el tercero está más fijo. Aun así consigo apartar la rendija sin problemas. La aparto con cuidado por si hay alguien. Me recojo el cabello hacia un lado y lo sostengo para asomarme.

El pasillo está completamente desierto. Es largo y tiene dos puertas a cada lado. Después de estar cien por cien segura que no hay nadie me voy dejando caer poco a poco para evitar hacerme daño con la caída, quedando colgada por los brazos.

Antes de dejarme caer intento dejar la rendija de forma más discreta posible pero no tengo la suficiente fuerza para sostener mi peso con una mano provocando mi caída.

Al caer me dejo caer un poco de lado para evitar hacerme mucho daño en las piernas.

“Y ahora, ¿por dónde?” Miro las cuatro puertas. Me acerco a una de ellas y pego la oreja para escuchar si hay alguien dentro. Nadie. Suspiro y repito el mismo procedimiento con las otras tres. Nadie.

Me relajo y me dirijo a la primera puerta que he comprobado y ahora compruebo que esté abierta. Abierta.

Abro con mucho cuidado y miro el interior. Al otro lado hay una habitación similar a la primera que encontré pero esta no tiene otra puerta de salida. Cierro la puerta y hago lo mismo con la segunda. En esta parece que hay alguien dentro. Dudo en si seguir abriendo la puerta o cerrarla sin mirar qué hay pero la respiración que se escucha da a entender que, sea quien sea, está dormido. Abro más la puerta dejando ver una habitación como la primera con la diferencia que hay alguien acostado en la cama. “¿Será él?” De ser así me planteo dejarle inconsciente y atarle para buscar y liberar a Karen.

Entro poco a poco, dejando la puerta sin cerrar del todo, y me acerco a la cama agachada. En la cama está la chica que me pidió que les ayudara. “¿Qué es esto?” Dudo en si seguir y despertarle o dejarle tranquila…

Escucho un sonido procedente de fuera. Miro a la chica que sigue dormida y busco donde esconderme. Al no haber casi nada me escondo bajo la cama, acercándome todo lo posible a la pared.

Se escuchan los pasos entrar en la habitación y veo que se acerca a la cama. Mantengo la respiración sin apartar la mirada de sus zapatos. Después de estar un tiempo parado al lado de la cama vuelve a salir y se escucha que cierra la puerta. “¿Qué acaba de pasar?”

Fuera de la habitación siguen escuchándose sonidos por lo que espero bajo la cama. Poco a poco dejo escapar el oxígeno que todavía mantenía guardado, relajando un poco el cuerpo.

Espero a dejar de escuchar cualquier sonido para salir de mi escondite. Primero observo si hay movimiento por bajo de la puerta y, a lo ver nada, termino de salir de bajo la cama. Me quedo sentada al lado de ésta analizando la habitación. “¿Por qué está en un lugar como este? ¿Por qué les esconde? ¿Por qué les retiene aquí?” Parece que cada una tiene su propia habitación.

Me giro para mirar a la chica presa en esta habitación. Todavía duerme. Sobre estar dormida no muestra tranquilidad en su rostro, se le ve tensa.

No sé si decirle algo o irme sin decirle nada, porque puede que se haga ilusiones muy pronto y no quisiera que pasase. Ni yo misma estoy segura si saldré de aquí. Entre el frío y la falta de alimento…

Evado esos pensamientos para evitar sentirme más débil de lo que ya me siento.

Me levanto con un poco de dificultad por estar mal sentada y la debilidad de mi cuerpo. En la mesita que hay delante de la cama hay un poco de comida que parece que le ha puesto su captor cuando ha entrado en la habitación.

No sé exactamente cuánto tiempo hace que no como nada. Mi cuerpo ha tomado el control de mí y ha hecho que me quede hipnotizada en la comida. Siento que la boca se me hace agua y que podría ahogarme por la cantidad de saliva segregada. Trago con esfuerzo y me obligo a apartar la mirada de la comida. “Ya tiene bastante la chica para que vaya yo y le quite la comida.”

Respiro hondo y me dirijo a la puerta. Me acuesto en el suelo para ver si todavía está por el pasillo. Como no veo nada extraño me levanto y pongo la mano sobre el pomo.

-¿Te vas?- me pregunta la chica.

Al no esperarme ningún sonido me asusto y me arrincono sobre la pared.

-Tranquila, no voy a hacerte nada.- me muestra una sonrisa triste- Pensaba que habías venido a ayudarnos…

-Quiero hacerlo… Pero a cada minuto que pasa se me hace más difícil creerlo… No sé dónde estoy… No sé qué haré cuando encuentre a mi imotou, por dónde saldremos…- respiro hondo para tranquilizarme.

-¿Tiene a tu imotou?- se sienta en la cama y me hace señas para que me siente a su lado.

Dudo y miro la puerta. El hecho de que pueda volver el secuestrador no me da confianzas para relajarme.

-Hasta más tarde no volverá. Tienes tiempo para relajarte.- vuelve a mostrar su triste sonrisa- Relájate ahora que puedes.

Le hago caso y me siento a su lado evitando el mínimo contacto. No es por ella… Simplemente no me gusta el contacto con alguien a quien no le tengo mucha confianza.

-Se la llevó y no pude hacer nada…- empiezo a hablar mirando el suelo- Tenía el presentimiento de que podría pasar y dejé que pasara…- se me llenan los ojos de lágrimas.

-No fue tu culpa…- se acerca un poco- Por como actuó conmigo, parece que te observa durante mucho tiempo para evitar cualquier error.

-¿Cuánto tiempo llevas aquí?- le pregunto sin pensar.

-¿Y tú?- vuelve a intentar sonreír- Es difícil saberlo con certeza. Yo me guío por las comidas, dos al día… Supongo…- se encoje de hombros- Supongo que llevaré un par de semanas…- se deprime.

-Intentaré sacaros a todas de aquí, yakusoku.- le digo segura.

-Me gustaría que fuese así. Eso significaría que has encontrado a tu imotou.- vuelve a intentar sonreír- ¿Cómo se llama?

-Karen…- me entran ganas de llorar.

-Si me encuentro con ella le diré que le estás buscando. Anima mucho saber que te están buscando… A mí me animó mucho verte…- se sonroja un poco- Da muchas esperanzas saber que alguien sabe dónde estamos.- se levanta y coge la comida.

Al levantarse me doy cuenta que lleva una cadena en el tobillo.

-¿Quieres?- me ofrece la comida.

Al volver a ver el plato vuelvo a caer hipnotizada ante él.

-Ten, para ti.- me lo ofrece.

-No, gracias. Es tuyo.- lo rechazo.

-Yo tendré otro más tarde, no me importa.- me coge la mano para que coja el plato- Es tuyo. Por tu reacción parece que hace días que no comes.

-No puedo aceptarlo.

-Si quieres encontrar a tu imotou será mejor que te lo comas. Si estás débil no podrás hacer nada.

Hontoni arigatougozaimasu.- le hago un reverencia.

Iie.- muestra una sonrisa más alegre.

Como poco a poco para evitar que me pegue mal por el tiempo que hace que no como. Al hacer esto no como mucho.

-¿No comes más?- me pregunta preocupada.

-No puedo más.- le devuelvo el plato.

-Llévatelo.- busca en el bolsillo de la falda- Ponlo aquí.- me ofrece un pañuelo- Está limpio.- vuelve a sonreír.

Arigatougozaimasu.

Cojo el pañuelo y envuelvo la comida en él.

-Acuérdate de volver.- me dice antes de que salga.

-No podré olvidarme.- le sonrío- Me llamo Shuuka.

-Reina.- vuelve a sonreír pero vuelve a ser triste.

-Nos volveremos a ver.- le digo antes de cerrar la puerta.

Me da mucha rabia que ambas sepamos que no puede irse… Hubiese podido ayudarle a quitarse la cadena pero hubiese podido dar pistas sobre mi estancia…

—-Fin del capítulo

Advertisements
This entry was posted in E-Girls Fanfics, Fanfics, J-Pop Fanfics and tagged , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s