Huída 3/8

——E-girls

Dolor. Dolor intenso por todo el cuerpo.

Me incorporo poco a poco, como puedo, por el dolor. Todo sigue oscuro por lo que no sé dónde estoy. Busco, al tacto, la linterna. Recuerdo que llevo el móvil y lo saco para alumbrar el lugar y hacer más fácil la búsqueda.

Encuentro la linterna, rota, a mi lado, la había confundido con otra piedra por el tacto rugoso.

-Menos mal que llevo el móvil.- pienso.

Miro la hora. Perece que he estado mucho tiempo inconsciente porque ya es de noche.

Suspiro pesadamente y me levanto analizando donde me encuentro. Las paredes son lisas excepto por donde he caído que es una rampa bastante pronunciada. Hay una pequeña oquedad en la parte superior de una de las paredes.

-Que no haya nada.- suplico en silencio.

Doy un pequeño salto para poderla alcanzar. Es estrecha pero podría pasar por ella sin dificultad.

Suspiro de alivio al comprobar que no hay ratas.

Guardo el móvil y termino de impulsarme dentro de, por lo que parece, un conducto de ventilación por la brisa que se siente.

Voy medio a rastras por la baja altura pero no me es ningún inconveniente. Unos metros más adelante el conducto se divide en tres caminos por lo que me centro en cuál de los tres se siente más la brisa. Pero, para mi desgracia, los tres proporcionan la misma.

Saco el móvil y alumbro los caminos por si hubiese algo que me llamase la atención. Al no encontrar nada y, si el conducto sigue perpendicular, he caído por la izquierda, por lo que me decanto por éste.

Al final del camino hay un giro pronunciado a la derecha. Dudo en seguir ya que me desorienta pero para volver a tras he de retroceder porque no me puedo dar la vuelta. Dadas las circunstancias  sigo.

Noto que el camino va en descenso.

-Espero no volver al principio.- pienso decaída.

Al ir en bajada tengo que hacer más fuerza sobre los brazos para no ceder. La temperatura cada vez es más baja dándome la razón del conducto de ventilación. Esta bajada provoca humedad por lo que va haciendo que el conducto resbale.

Intento retroceder para evitar caer de nuevo pero me resbalo y empiezo a caer por el movimiento. Me quedo completamente quieta pensando en alguna forma de poder retroceder sin caer. Al comprobar que no hay otra forma decido dejarme caer poco a poco, sujetándome en las paredes pero también están mojadas, como el techo.

El fondo del túnel empieza a iluminarse. Me centro para intentar saber de qué procede la luz. Parece que es una rendija a mitad de camino. Me sostengo, como puedo, para evitar seguir cayendo.

La rendija lleva a una habitación bastante sencilla. Una cama, mesilla y, por lo que parece, un armario empotrado.

El tipo de rendija es de la que va a presión por lo que intento quitarla, pero los dedos no me caben entre las rendijas por lo que desisto momentáneamente.

-Pero…- la analizo mejor- ¿es hacia dentro?- pienso.

Me apoyo en el otro extremo del conducto, las piernas en la rendija y las manos en el techo, respiro hondo y empiezo a hacer fuerza. Noto que la fuerza que aplico es la correcta pero no la suficiente. Tener las piernas tan flexionadas evita que pueda hacer mucha más fuerza.

La rendija empieza a ceder poco a poco, al mismo tiempo en que empiezo a cansarme.

-Solo un poco más.- me animo.

Noto las gotas de sudor recorrer mi cuerpo. Sobre estar en un ambiente frío mi temperatura corporal ha aumentado por el esfuerzo.

Cambio la posición de las manos y las pongo en la pared de mi espalda ya que el suelo está muy resbaladizo, aun así las paredes también se resbalan.

A cada segundo que pasa pierdo más fuerza en las piernas. Los brazos prácticamente los tengo sin fuerza.

-Ya lo tienes.- me motivo al ver que no queda casi nada.

Aparto las piernas de la rendija y, con las dos piernas a la vez, doy un último empujón logrando quitarla.

Me centro en cualquier sonido que pudiese proceder del interior de la casa pero, al no escuchar nada, me decido a entrar.

Con un poco de esfuerzo, por la posición, consigo sentarme en el borde. No es mucha la altura pero hay que saber caer para no hacerse daño.

Apoyo las manos en el borde y, poco a poco, voy dejándome caer todo lo que mis brazos me permiten. Cuento hasta tres mentalmente y me termino de dejar caer.

Para evitar que sepan que ha entrado alguien cojo la rendija para ponerla de nuevo pero, todo lo que ha costado de sacar costará de poner.

Cojo un mueble pequeño y lo sitúo bajo del conducto. Cojo la rendija, subo y la posiciono. Hago un poco de fuerza para hacer que, como mínimo, se mantenga. Una vez hecho la golpeo con las manos para intentar terminar de ponerla.

-Si la golpeo con algo hará mucho ruido.- pienso por el dolor que siento en las manos por golpearla- Tiene que haber otra forma.

Me dirijo a la puerta, ésta está abierta pero no lleva a nada parecido a una casa.

-¿Qué es esto?

Más túneles como por el que he entrado, oscuros. Dejo la puerta junta para saber si se abre la luz y compruebo el “armario empotrado”. Más túneles. Suspiro pesadamente y dejo la puerta junta.

Busco cualquier cosa para poder golpear la rendija. Encuentro un libro bastante pesado.

-Servirá.- me animo un poco.

Me quito la chaqueta y lo cubro para que sea más cómodo y haga menos ruido y, con ambas manos, golpeo la rendija.

Con pocos golpes la rendija ha vuelto a su sitio. Dejo el libro en su sitio, cierro la segunda puerta y salgo de la habitación. Al cerrar la puerta vuelve a rodearme la oscuridad.

La temperatura de mi cuerpo está bajando y el sudor potencia que sienta más frío. Eso sumado a que tengo el pantalón mojado me estoy helando.

Saco el móvil y busco alguna oquedad en la que poder descansar al mismo tiempo que me escondo.

La luz se enciende. Guardo el móvil y me centro en escuchar si se acerca alguien mientras sigo buscando dónde esconderme.

Se escuchan pasos y quejidos acercándose. Retrocedo apresurada pero con cuidado de no hacer ningún sonido, empezando por mi respiración.

Paso por delante de la habitación. Dudo. Puede que no entre pero, ¿y si sí? Paso de largo. El camino se divide en dos pero uno de los dos está sin iluminar lo que me da a entender que no pasará por ese.

Ahora voy más despacio al no estar segura de dónde puedo pisar. Al ir con la mano en la pared encuentro una oquedad, más baja que yo, en la que entro sin dudar.

Me abrazo a mí misma esperando a que se vaya y suplicando para que no me vea.

Veo su sombra pasar por el otro túnel. Lleva, por la figura que forma la otra sombra, arrastrando a otra chica.

Me asomo un poco esperando que sea Karen pero es otra chica de facciones mucho más elegantes. “¿Cuántas habrán aquí dentro?”

La chica me ve y se le ilumina un poco la mirada. “Ayúdanos” leo en sus labios.

Un impulso dentro de mí me dice que vaya a ayudarle pero mi parte prudente me dice que me espere, que ahora ya sé por donde ir.

Me escondo y apoyo la cabeza en la pared, intentando soltar todo el oxígeno retenido por la impresión. “Tengo que hacer algo. Esto no puede seguir así.”

—–Fin del capítulo

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