Viaje

——-AKB48

Hace unos meses que la población desapareció. Sí, desapareció, sin dejar rastro algo y sin catástrofes o cosas extrañas de virus que salen en las películas. Simplemente, desperté y estaba sola en una ciudad desierta. Los vehículos están todos aparcados, no ha pasado eso de que se quedan abandonados en mitad de la calle. Los animales se están acostumbrando a poder estar tranquilos en la ciudad y me encargué de comprobar que los domésticos no pasasen hambre, pero no había ninguno en las casas, solo quedaban las gavias vacías igual que las peceras.

He ido, a pie porque no hay transporte y los coches no tienen llaves, llaves que he buscado en las casas donde estoy segura que hay coche, de ciudad en ciudad. Por suerte los supermercados están llenos de alimento. Hago vida en ellos. No es que viva en ellos literalmente, me quedo en la casa que considero que está más cercana. Primero intento comerme la comida menos perecedera y las conservas las voy acumulando. Llevo un hornillo conmigo para poder cocinar. Por suerte hay electricidad y puedo congelar los alimentos de la nevera para que duren más. Pero no hay línea ni señal.

Me entretengo leyendo, escuchando CDs y viendo DVDs. He empezado a hacer deporte, quien dice deporte puede decir jugar con la pelota, hacer canastas o chutarla a una pared o portería. No es que me moleste estar sola, no solía tener amigas, pero muchas veces se hace muy aburrido. No tengo a mi madre para discutir sobre cómo me visto… Es poco pero ya era objeto de distracción…

He viajado de Osaka a Kyoto. Me dirijo al norte para llegar a Tokyo. Siempre he querido ir y ahora, ya que no tengo nada mejor que hacer, ¿por qué no? Pero de momento voy haciendo turismo por Kyoto, visitando todas sus maravillas.

Me encuentro en el Castillo Nijo, paseando por sus jardines que, sobre estar abandonados, no dejan de ser fantásticos. Me detengo en la intersección del camino al detectar movimiento en las escaleras. Me oculto entre la hierba salvaje y los árboles. Me acerco poco a poco para evitar hacer cualquier sonido.

Es una chica, sentada en las escaleras. Parece decaída por la posición en la que se encuentra, cubriendo su rostro entre sus rodillas y sus brazos.

No sé si acercarme y hablarle, hacer algún sonido para que detecte que hay alguien, acercarme a ella y esperar a que se dé cuenta… El tiempo que hace que no me relaciono con nadie ha borrado cualquier reacción hacia alguien más. A parte de que no esperaba encontrar a nadie más.

Retrocedo entre la maleza hasta perder las escaleras de vista y me acerco al muro que provocan las escaleras. Con un poco de esfuerzo consigo subirlo. Vuelvo a las escaleras medio agachada midiendo mis pasos. Todavía sigue en la misma posición. Vuelvo atrás y hago como si estuviese corriendo energéticamente para dar a entender que hay alguien más y, al llegar las escaleras las bajo saltándolas, cogiéndome de la barandilla.

Cuando bajo el primer tramo de escaleras me está mirando. Su mirada es muy profunda y triste pero muestra algo de sorpresa. Yo, al verle la cara, también me sorprendo. No esperaba que fuese así. Muestra muchísima clama en su rostro aunque esté sorprendida.

Se levanta torpemente, sin apartar su mirada de la mía. Mi cuerpo se ha paralizado y no reacciona a ninguno de los estímulos que le mando. Veo que me saluda tímidamente con la mano. Al ver su gesto me relajo y le sonrío. Al ver que he conseguido reaccionar me acerco a ella caminando.

-Hola…- le saludo insegura- Yo…

-¿De dónde vienes?- sigue sorprendida.

-Vengo de Osaka.- respondo sin entender a qué viene su pregunta.

-¿Osaka? Y…- mira por el jardín- ¿has venido a pie?

-No hay otro transporte.- me encojo de hombros- Y me parecía pesado ir en bici.

-Pensaba que estaba sola.- se relaja y vuelve a sentarse.

Dudo un instante pero me siento a su lado.

-He buscado por todas las casas y apartamentos de Kyoto, por eso he sabido que no eres de aquí.- sigue con una sonrisa.

-En Osaka tampoco hay nadie por eso he decidido irme y ver Nihon. Quiero ir a Tokyo.

-¿Tokyo? Queda un poco lejos de aquí para ir a pie.

-El tiempo, ahora, no me preocupa.- le sonrío- En casa no me espera nadie.

-Que suerte que vayas a Tokyo, ahora sé que no estoy sola.- sonríe un poco sonrojada.

-Me llamo Yamamoto Sayaka.- me presento.

Me transmite mucha confianza y tranquilidad. Es un lástima que alguien como ella haya estado tanto tiempo sola. Se nota un montón la soledad en su mirada.

-Yokoyama Yui.- sigue sonrojada- ¿Cuánto tiempo llevas en Kyoto?- rompe el silencio que estaba formándose.

Se nota mucho que necesitaba a alguien, que no solía estar sola.

-Una semana. Estoy visitando todas sus maravillas y esta es la última…- me detengo al ver como se ha entristecido.

De manera indirecta le he dicho que voy a irme pronto ya que no me queda nada que ver. Y es verdad, tenía pensado irme mañana.

-¿Quieres venirte conmigo a Tokyo?- le ofrezco con una sonrisa para transmitirle confianza.

-¿Puedo?- me mira con duda.

-Si no tienes nada que hacer, ¿por qué no?

Arigatou.- me agradece.

-No hace falta agradecerlo. Ambas nos hacemos compañía.

-¿Ya has visitado todo el castillo?- me pregunta después de mirar la hora.

Asiento.

-¿Vamos a cenar? Se ha hecho un poco tarde.- se levanta.

Al parecer todavía conserva las costumbres de cenar pronto.

Vamos a su casa. Está muy ordenada y muy acogedora. He estado en casas como esta pero ninguna me ha transmitido la tranquilidad que me ha mostrado esta. ¿Será porque no está vacía?

Cenamos contando cosas que solíamos hacer y que hemos empezado a hacer después de que todos desaparecieran. Han habido momentos tristes, melancólicos y otros divertidos y muy alegres.

Nos acostamos bien entrada la noche después de un baño bien caliente y relajante. No es que no me bañase durante el viaje pero siempre han sido baños rápidos. Me ha pedido que duerma con ella, en su cama. No he podido negarme, se nota que le hace falta estar con alguien. Me ha dejado un pijama y ropa para mañana. He de decir que toda la ropa que he conseguido la he ido cogiendo prestada de las casas donde me he quedado.

——–

Me despierto. El tren se ha detenido. He llegado a Tokyo. Hace tiempo que tuve la necesidad que venir y la he tenido que cumplir.

Voy andando por la estación, buscando entre la multitud a alguien, pero ¿a quién? Desde que he llegado siento que debo encontrar a alguien.

Un tren que termina de llegar me llama la atención. Viene de Kyoto. Los pasajeros bajan dejando ver a alguien al otro lado del andén. Es ella. Es a quien estoy buscando.

-Yui.- le llamo.

Se gira sorprendida. Me sonríe al reconocerme.

Nos vimos una vez en un viaje que hice a Kyoto. Allí le dije que quería ir a Tokyo.

Tuve el presentimiento que ella vendría, que volveríamos a encontrarnos después de perdernos por el camino la primera vez que intentamos hacer este viaje juntas. Y así ha sido.

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2 Responses to Viaje

  1. mairemegami says:

    O.O oseaa… era un sueño causado por un recuerdo de hace tiempo??? °.° Pero esta guay ese paralelismoo!!! *.* me encanta!!!

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