Amor imposible 2/4

—-KARA

Después de ese día extraño nuestra relación se ha distanciado. Ya no tengo que ayudarle a cambiarse y mucho menos le ayudo con el baño.

He dejado de ser su confesonario y siempre llega a casa con semblante neutro por lo que ya no sé qué es lo que más le conviene. Para evitar fallar siempre dejo el baño preparado y la merienda. Aun así no consigue animarse. Ya no sé qué más hacer… No debí haber cedido a sus peticiones, tampoco dejarme vencer por mis impulsos…

Ha sido mi culpa y lo admito. Me merezco el trato que estoy recibiendo ahora. No merezco seguir recibiendo sus miradas de compasión, sus sonrisas forzadas… Porque le hace daño, le hace daño verme, estar conmigo…

Estoy planteándome irme pero no encuentro una excusa para hacerlo…No es que busque escapar del problema, no lo hago por mí, quien peor está es ella y eso no me lo perdono… Día a día es más incómodo para ambas, se nos hace difícil permanecer en la misma habitación a solas. Ella aparenta normalidad cuando están sus padres por lo que no se dan cuenta de nuestra situación lo que me hace muy difícil el que me pueda ir.

Después de todo lo que ha pasado no sé por qué me defiende delante de ellos si la culpable fui yo.

Termino de preparar la merienda y espero a su llegada. Voy a preguntárselo directamente y a proponerle mi marcha, por nuestro bien. Por su bien.

Annyeonghasey.– saluda cuando entra.

Annyeonghaseyo.- le hago una ligera reverencia.

-Seung Yeon.- me llama mientras entra en la cocina y darse cuenta que no están sus padres- ¿Podemos hablar?- me pregunta cuando entro, sentándose en la silla.

Me limito a esperar a que empiece a hablar. Lo más seguro es que esté pensando lo mismo que yo aunque fue ella quien no quiso que me fuese y siguiésemos como si nada.

-Sé que fui yo quien te dijo que actuásemos como si nada…- respira hondo- También sé que yo he sido la primera en incumplirlo…

-Señorita, naega

-¿Qué te dije?- pregunta suspirando.

-Esto es muy complicado para mí también.- respiro hondo- Creo que…

-Te recuerdo que te dijeron que tus opiniones no cuentan.- intenta sonar dura pero le tiembla un poco la voz- Lo que quiero decirte es…- vuelve a respirar hondo- Te repito que no quiero que te vayas pero… me es muy complicado tenerte cerca, no porque esté molesta, ni mucho menos, pero es complicado…

-¿Qué puedo hacer?- evito preguntarle directamente ya que no se me es permitido.

-Te dejo elegir entre irte o dejar de servirme.- responde con miedo.

Obviamente ya sé la respuesta y ahora tengo la oportunidad de hacer lo que pienso que es mejor para ella, aunque me haya repetido que no quiere que me vaya.

-Ya sabe la respuesta.- ¿por qué no puedo decírselo directamente como la primera vez?

-Quiero volverlo a escuchar de tus labios.- me reta.

Ahora que tengo la oportunidad esas palabras se desvanecen de mi vocabulario. Lo más probable sea porque es ella misma quien me lo está pidiendo pero, por ese motivo, debería ser más fácil.

¿Por qué ahora que me deja no puedo decírselo? No es tan complicado, ya se lo dije una vez, debería poder volverlo a hacer. Me maldigo por quedarme bloqueada y no ser capaz de dar el paso que hará que ella esté bien, por desobedecer a su orden.

-Te estoy esperando.

Pero no quiero dejarle atrás. Toda mi vida ha sido estar con ella, servirle. ¿Por qué pienso eso ahora? ¿Por qué tengo dudas ahora?

-Lo mejor sería que me fuese.- retiro todas las dudas. No puedo dejarme vencer, no ahora que tengo la oportunidad.

-¿Por qué quieres irte?- habla seria.

-Por usted, para que no esté mal.- respondo con decisión.

-Piensas que estaré mejor cuando te vayas.

-No se me es permitido decir lo que pienso.

-Ya no estás trabajando para mí, por lo que puedes responder.

¿Ya no estoy trabajando para ella? ¿Tan fácil es?

-Así lo creo.- respondo firme.

-Mañana hablaré con mis padres y les diré que he perdido el interés en que me sirvas y que me busquen a alguien más, ¿estás de acuerdo?

-De acuerdo.

-Muy bien.- respira hondo- Tienes dos días para recoger todo lo tuyo y buscarte donde ir.- se levanta- Desde ahora no hace falta que me sirvas en nada.- se dirige a la puerta- Así tienes más tiempo para arreglar todo lo tuyo. Si tienes dudas de algo, estaré en mi habitación.

Me quedo en la cocina mirando como se aleja sin necesidad de seguirle. Miro la cocina y la merienda. Dudo en si recogerla o dejarla ahí ya que, en teoría, no estoy trabajando.

Es la primera vez que no tengo la obligación de nada. Me dirijo a mi habitación para recoger. Delante de la puerta hay un par de cajas. Abro la puerta y entro las dos cajas. Con ellas tengo suficiente para guardarlo todo.

Se acerca la hora de cenar. Dudo en si debería ir antes o después de que cene la señorita.

Llaman a la puerta. Me acerco y la abro un poco. Es ella con una media sonrisa.

-¿Vienes a cenar?- pregunta un poco tímida.

Asiento y salgo de la habitación poco a poco porque ella no se ha movido de su cercana posición a la puerta. Al cerrarla quedamos a escasos centímetros la una de la otra. Otra vez esos impulsos que me hacen querer romper las reglas, que ya están rotas.

Me sonríe y se aparta retirando la mirada de la mía que había mantenido en todo momento.

-Vamos antes que se enfríe.- se dirige a las escaleras.

Le sigo a una distancia prudente, a la que estoy acostumbrada a usar, observando su espalda que me indica que no puedo acceder a ella, que ella está mucho más arriba que yo.

Nos sentamos en la mesa. La cocinera me mira extraño al servirme, después de servir a… HaRa-nim. No creo que deje de ser nunca la señorita, como se me ha enseñado y no he tenido problema en adquirir. Cenamos solas, en silencio. Me extraña que estemos solas porque siempre está la cocinera por si le faltase algo servirle de forma inmediata.

-¿Tienes pensado qué harás después de esto?- me pregunta después de aclararse la garganta.

Siempre me he imaginado mi vida bajo su servicio, nunca me había planteado que algo así pudiese pasar.

-Sinceramente…- respiro hondo- no me había planteado otra cosa que no sea servirle…

-¿No ha habido algo que quisieses ser de niña?- deja la cuchara para prestar más atención.

-No tuve la necesidad de querer otra cosa, estaba a gusto como estaba…- respondo jugando con la cuchara sobre el plato.

-Entonces, ¿no tienes ninguna preferencia de trabajo?- habla seria.

Niego.

-¿Quieres que te busque dónde trabajar? Tengo unos cuantos contactos.

-Me haría un gran favor, pero quiero intentar ser independiente con eso.- hablo bajo, sin decisión.

-Si encuentras alguna dificultad, no dudes en acudir a mí, no tendré ningún problema en ayudarte.

Me limito a dejar que el silencio responda. No quiero que siga involucrándose conmigo. Ya es suficiente que me haya dado dos días…

Mañana temprano iré a buscar dónde quedarme y, si lo encuentro, por la tarde dónde trabajar. Cuando antes deje la casa mejor para las dos. Mejor para ella.

——-Fin del capítulo

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