Mirror Mirror Cap. 1

Buenaas queridos lectores!! ^.^ Como habéis visto, este será un Fanfic del grupo K-Pop 4MINUTE =D LA protagonista es Ji Hyun, pero todavía estoy tanteando a quien poner -.-‘ Así que por ahora os dejo con esta pequeña introducción de la acción de la historia, como  un segundo prólogo, pero con más introducción =)

Disfrútenlo!!!

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La catalepsia es un estado en el que se encuentra un cuerpo que se encuentra aparentemente muerto pero que en realidad la persona sigue viva. Esta confusión aparece porque las funciones vitales, respiración, pulso y temperatura, se ven extremadamente reducidas, hasta el punto que son imperceptibles.

Este estado, normalmente temporal, hizo que en una época de nuestra historia, la época más oscura de la humanidad, se hayan enterrado por accidente a varias personas, dadas por muertas pero que seguían vivas. Por ello se empezó a atar campanillas en las muñecas de las personas fallecidas antes de enterrarlas, por si las personas despertaban dentro del ataúd, poderlas desenterrar y que no muriesen enterradas vivas. Desgraciadamente, pocas veces había alguien en los cementerios para poderlos desenterrar.

Más o menos, esto es lo que le sucedió a Ji Hyun.

Después de que ese hombre le atacara, ella se sintió fallecer, incluso llegó a tocar la luz que la enviaría al paraíso, pero eso nunca sucedió. Al momento de hacer contacto con la luz, una luz blanca y cegadora, incluso cálida, algo le rechazó, y de un impulso fuerte le mandó de vuelta a la tierra.

Cuando “volvió a la vida”, despertó en un lugar oscuro. Tocó a su alrededor, pero sólo tocaba pared. Era un lugar estrecho por todos lados; al mínimo movimiento hacía contacto con una de esas paredes, que por el tacto parecían de madera. Empezó a gritar, a pedir ayuda desesperadamente, a golpear las paredes de su alrededor, pero fue en vano. Pero algo era diferente dentro de ella. De un momento a otro logró tranquilizarse, podía ver perfectamente donde se encontraba, sentía el olor de la tierra de forma más intensa, incluso podía escuchar el movimiento de los insectos que se encontraban en el interior del ataúd. Se sentía poderosa y, a la vez, hambrienta.

Fuera, en el exterior, era de noche. El cementerio se encontraba vacío, y ella lo podía sentir. Golpeó la tapa de su ataúd, rompiéndola de un solo golpe. A causa del agujero en la tapa de arriba, que le separaba de la tierra, esta empezó a invadir el lugar para poder equilibrar la presión del exterior a la del interior.

Ji Hyun, lejos de querer mancharse de tierra, salió de su tumba antes de que la tierra lo cubriese todo y lo dejase en el estado original. Observó, con pesar, unos momentos, lo que había sido su prisión, y puso en su lugar la campanilla que todavía llevaba atada en la muñeca. Se agachó y se apoyó en sus rodillas. No estaba cansada. Ni siquiera le faltaba el aire. Se buscó el pulso, pero no lograba encontrarlo. Tampoco sentía su tacto en la piel. Se miró las manos, asustada. Blancas, pálidas. Las venas y arterias habían dejado de existir en ellas; ni siquiera se le marcaban en las muñecas ni brazos.

El recuerdo del ataque de ese oscuro hombre apareció por su mente, haciendo que se tocase el cuello instintivamente. Nada. A pesar del horrible dolor que sintió en ese momento en el cuello, no tenía ni un solo rasguño.

Se levantó confusa, desorientada. Miró a su alrededor, sin saber dónde dirigirse, y empezó a correr sin ningún destino fijo. Su cuerpo se sentía diferente, como si no le perteneciese. Ahora ya no se sentía poderosa, más bien se sentía débil, hambrienta. Pero, aún así, la vista la seguía teniendo aguda, al igual que el olfato y los otros sentidos. Su orientación hizo que se diese cuenta de que se encontraba cerca de su casa. Paró de correr. Esta vez, no le faltaba el aliento, pero se sentía más débil, incluso un poco marea. De repente sintió el suelo sujetar su cuerpo, un suelo que ella esperaba sentir frío y húmedo, pero no lo estaba.

Se levantó como pudo, temblando a causa del mareo, y se apoyó en la puerta, la cual se encontraba cerrada con un candado.

-¿Cómo puede ser esto?-se preguntaba en voz temblorosa.

Su voz le sonaba chirriante, vacía, sin vida. Era la primera vez que la escuchaba después de haberse liberado de una muerte casi segura.

Al tener las manos sobre la cadena, las pudo observar mejor. A pesar de haber golpeado una madera maciza, solamente estaban manchadas, un poco, de tierra. Este hecho le sorprendió, pero no le prestó mucha atención, ya que su principal preocupación, en ese momento, era saciar el hambre que sentía, que le dominaba.

El cielo empezaba a aclararse, indicando el inicio del amanecer. Su vista, más sensible que de normal, sentía molestias ante el contacto de los primeros rayos de luz en su retina, le vislumbraba, le quemaba. Desesperada por la molestia ocular que sentía empezó a zarandear la cadena, buscando de abrirla de esta forma, intento que resultó en vano. A parte de sus ojos, su piel empezaba a sentir el calor abrasador de los rayos del sol y empezaba a mancharse de pequeñas ronjas rojas.

Con los primeros rayos del sol, los gallos y otras aves empezaron a piar y a cacarear. Todos sus sentidos, ahora potenciados, tal vez por haber estado a oscuras tanto tiempo, como ella pensaba, empezaban a molestarle, a dañarle. Todo era demasiado fuerte para ella.

Miro alrededor, y recordó un hueco en la valla de su jardín, por el cual escapaba cuando era más joven. Sin pensárselo dos veces, corrió hacia ese pequeño hueco. Lo miró un instante con dudas, ya que su cuerpo había aumentado de tamaño desde la última vez que salió por él. Aún así, la molestia que sentía al estar expuesta al exterior hizo que se decidiera a intentarlo. Pasó primero los brazos y los hombros, antes de mirar si la cabeza pasaba. Al ver que no se quedaba atrancada en el pequeño agujero decidió seguir pasando su cuerpo, sin ningún problema ni rasguño.

Una vez dentro, atravesó el jardín, hasta la puerta trasera, la cual quedaba más cerca. Forzó la puerta, girando varias veces el pomo, como hacía cuando escapaba sin el permiso de sus padres, hasta que finalmente la puerta se abrió.

El aspecto de la casa, por dentro, era tétrico, oscuro, y a la vez reconfortante para todos sus sentidos. Cerró la puerta, para evitar que siguiera penetrando la luz dentro de la cocina. Anduvo a paso lento, pausado, para evitar que resonara por toda la casa, a causa del eco, el sonido de sus pasos sobre el frío suelo de mármol. De esta forma se adentró al interior de la vivienda, hasta quedar en el enorme entrador. Se giró hasta que su espalda quedaba mirando a la puerta principal. Observó la gran escalera que recibía a sus invitados cuando realizaba una de sus famosas reuniones de trabajo, dividida en dos, para que se pudiese acceder al salón principal sin tener que rodearla o pasar por debajo de ella. Se dirigió a la escalera que quedaba a la derecha de la puerta, a paso un poco más ligero, pero sin dejar de ser pausado, ya que el suelo, en esta parte de la casa estaba cubierto por una alfombra, larga, tostada.

Subió las escaleras, mirando a su alrededor, preguntándose qué había pasado con el personal, con su familia, con la casa. Miró al frente, hasta el final de las escaleras, donde la solía recibir el reflejo  de ella misma, a través del enorme espejo que decoraba la pared. Fijó su mirada en él, esperando ver su reflejo en cualquier momento, pero no consiguió ver nada. Se detuvo en el último escalón, sin apartar la mirada del majestuoso espejo, buscando por alguna parte su reflejo, sin éxito. Se miró las manos, se las tocó y las dirigió hasta su cara. Hizo este gesto con todo su cuerpo, comprobando que era solida. Al terminar su registro, fijó la mirada en la barandilla. Temerosa, acercó la mano, esperando atravesarla, pero su mano quedó apoyada en ella. Deslizó la mano sobre la barandilla y fijó nuevamente la atención a su reflejo, inexistente, en el espejo que tantas veces le devolvía una sonrisa.

Se acercó al espejo y se paró  a un paso de él. Acercó las manos hasta tocar el espejo, solido, como su cuerpo. Sin entender nada, se dirigió a la habitación, pasando, durante el recorrido, por delante de varios espejos, por los cuales tampoco se veía reflejada. Entró en su habitación y se apoyó en la puerta, desesperada. Al lado de ella, su gran espejo donde se miraba toda la ropa antes de ponérsela para salir o acudir a algún evento. Se acercó a él y se puso delante, observando su no reflejo.

-¿Qué me está pasando?-empezó a llorar desesperada.

De un impulso cogió el espejo por ambos lados, mirándolo con furia, y lo golpeo, dejando un montón de pequeños espejos esparcido por toda la habitación, perdiendo así el control sobre todo lo que ocurría a su alrededor.

*************************FIN**************************

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Un Saludooo!!! OwO

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2 Responses to Mirror Mirror Cap. 1

  1. tinasenpai says:

    Que escena más impactante 😮. Que le hayan enterrado vida😨.
    Me ha gustado mucho como has descrito la escena, todas en general 😊

    Liked by 1 person

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