Arashi no Yoru ni wa – Capítulo 2

Ya está aquí la continuacióoon de este RenAirin >.< !!!!

Lo publicaré semanalmente, todooos lo luneees!!! =D A ver como queda de largoo!!! ^.^

Disfrútenlo!!!

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Es sábado por la noche. Sigue lloviendo. Airi está de pie, al lado de la ventana, observando la lluvia caer. De vez en cuando, un rayo hace su aparición, asustándole un poco por el repentino flash. Desde ese día, los días de lluvia son sus favoritos, pero no lograr olvidarle se está convirtiendo en un tormento.

La imagen de Rena separándose de su abrazo, marchándose de su casa aparece con cada rayo. Su mente es un lio, no entiende nada: primero la salva, el baile, el beso y…; después la vuelve a ayudar, pero cuando ella le abraza se marcha.

-¿Por qué?-se pregunta en un susurro mientras suspira.

No soporta estar en casa necesita salir. Se dirige a la puerta y coge su paraguas, aunque no quiere usarlo. Sale cerrando la puerta tras de si. Baja las escaleras rápidamente y sale del portal.

Las gotas de lluvia chocando contra el suelo le moja los zapatos. Una brisa hace que se dé cuenta de que hace fresco. Se le eriza la piel al sentirla la fresca brisa. Mira el paraguas un instante y lo abre. Empieza a andar sin rumbo fijo, por las solitarias calles. Todos los locales están cerrados y prácticamente no circulas vehículos.

Pasa por delante de un callejón, que llama su atención. Retrocede para poder mirar en él. Hay una luz, procedente de algún local que se encuentra abierto. Se adentra en el callejón hasta estar delante del local. Mira en su interior para ver que tipo de gente lo transita.

-¿No vas a entrar?-una dulce voz le asusta y le saca de su exploración.

Airi se gira al reconocer la voz y asiente a la pregunta. Ambas mujeres se adentran en el local.

Kombanwa, Matsui-san.-le dice el dueño del local-¿La mesa de siempre?

Hai.-dice dejando el paraguas en la puerta-Pero que sea para dos.-le dice con una dulce sonrisa.

-Eso está hecho.-le dice el hombre mientras empieza a andar hasta una mesa al fondo del local.

Pone una silla en frente de la otra y les entrega una carta antes de marcharse a la barra.

Airi ojea la carta y mira de reojo a su acompañante, que lee pacíficamente su carta. Tiene dudas, más de las que pensaba. Quiere preguntarle el por qué se fue, pero tiene miedo de que le responda con la misma pregunta.

-No tengas miedo de pedir.-le dice sin apartar la mirada de la carta-Aquí está todo muy bueno.-centra su mirada en ella y le sonríe.

-Hm.-asiente centrándose en la carta, principalmente de cafés y tés.

Rena llama al camarero y le dice su pedido.

-Tomaré lo mismo.-dice finalmente al ver que no lograba decidirse por nada concreto.

-Seguro que te gusta.-le dice una vez se ha alejado el camarero-Lo he pedido porque suponía que pedirías lo mismo y me ha parecido la mejor elección para probar por primera vez el té de aquí.-le sonríe de forma cálida.

Airi se sonroja, intentado ocultarlo, y una corriente eléctrica procedente de su estomago hace que sienta un escalofrío y se le erice la piel. Rena sigue sonriéndole, sin apartar la mirada de ella, hasta que les llevan el pedido. Airi analiza la taza, decorada con motivos tradicionales. Dirige la mirada a la taza de Rena, para ver que tipo de decoración tiene, pero las manos alrededor de esta lo impiden. Centra la mirada en sus manos y sube la mirada siguiendo como trayecto sus brazos, que están al descubierto, hasta llegar al codo donde una tela holgada negra mate cubre el resto del brazo. Pasa la mirada por su cuello, cubierto parcialmente por el cabello, hasta llegar a su cara.

Se le detiene la respiración al contemplar esa expresión tan pacífica, llena de armonía, hermosa. Esta relajada, apenas se le nota que respira, con los ojos cerrados, y sigue aferrando entre sus manos la taza de té, que huele a rosas, como ella.

Rena abre los ojos, haciendo que las dos miradas coincidan. Airi sigue paralizada delante de la belleza de Rena, sin apartar la mirada de esos ojos penetrantes que tiene en frente.

De repente, la mirada cambia ligeramente, cubriéndose de un toque felino, seductor. Separa las manos de la taza, lentamente, y las dirige hacia donde se encuentran las de Airi, rozando con la yema de los dedos la mesa. Cuando las manos encuentran su objetivo, realiza el mismo agarre que con la taza. Tiene las manos calientes, pero las puntas de los dedos estás ligeramente frías, causando un cambio de temperatura agradable.

Airi, al centrar la vista en las manos, se da cuenta de que está temblando. Intenta apartarlas, avergonzada por estar temblando en una ocasión así, pero no lo consigue. Siente que le falta el aire, la respiración se le ha vuelto entrecortada y pesada. Rena sigue mirándola con esa mirada tierna mezclada con sensualidad.

Entonces le suelta las manos y las devuelve a la taza. Le quita la tapa, llenando el lugar de un intenso y dulce olor a rosas. Airi, después de unos momentos de conmoción, hace lo mismo. El aroma a rosas hace que se relaje y que la mirada de Rena no la ponga tan nerviosa.

Terminan de beberse su taza de té en silencio. Rena llama al camarero y le da un billete.

-Quédate con las vueltas.-le dice con una sonrisa mientras se pone de pie-Te invito.-le dice a Airi al ver que la miraba confusa-Vamos a pasear.-se dirige a la puerta y coge su paraguas.

Airi le sigue sin decir nada. Coge su paraguas y ambas salen del local.

La lluvia ya no es tan intensa, por lo que Airi no abre su paraguas. Levanta la mirada al ver que no siente las gotas de lluvia sobre ella. Rena la está cubriendo con su paraguas, el mismo que la segunda vez que se vieron, oscuro, grande, solitario para que solo lo use una persona.

-¿Mañana trabajas?-le pregunta Rena, rompiendo el silencio.

Iie.-le responde en voz baja.

-¿Quieres pasar la noche en mi casa?-le pregunta sin apartar la mirada del frente-Mi casa está aquí al lado y hoy no está mi chófer.-le dice haciendo que Airi se dé cuenta de en que zona está.

Airi le mira sin saber qué decir, y sus miradas vuelven a coincidir. La mirada de Rena vuelve a mostrar ese toque seductor que en el momento que le cogió las manos.

Andan en silencio hasta llegar a la mansión Matsui. Airi analiza la fachada, que le da aspecto de una casa poderosa occidental, con macetas en algunas ventanas. Recuerda que no se detuvo a observar la casa cuando salió de esta aquella mañana.

-Prepararé el baño.-dice dejando los paraguas abiertos en un lado de la entrada-Espera en el salón, al lado de la chimenea.-le sonríe-Así no cogerás frio.

Airi entra en el gran salón, que está a una temperatura bastante agradable, y vuelve a cerrar las puertas para que se mantenga el calor, mientras espera a que Matsui-san termine de preparar el baño.

Se acerca a la chimenea y observa el movimiento irregular del fuego, preguntándose en qué momento la habrá encendido. Al lado de la chimenea hay una butaca, con una mesita al otro lado donde reposa un libro. Se acerca al libro y contempla la tapa mientras desliza la yema de sus dedos sobre el título. Sobre la chimenea hay un candelabro y unos marcos de fotos, fotos en su mayoría en blanco y negro, incluso de color sepia. En una de ellas se puede ver a Rena sola, con un vestido de noche negro, bastante elegante, con el cabello recogido y apenas maquillada, y aún así, con un aspecto que la hace ver entre elegante y sexy; en otra sale ella junto a una mujer que se parece a ella, lo que da a entender que es su madre; en la del otro lado, aparece ella, junto con una mujer, que parece ser de la misma edad que Rena, abrazadas en una plaza de una gran ciudad, ambas vestidas como de los años sesenta; en el marco central, aparecen tres mujeres, Rena, su madre y una mujer más mayor. Airi acerca su mano para coger la foto para contemplarla mejor.

-El imperio Matsui.-se oye a sus espaldas la voz calmada de Rena- El inicio y el final…-murmura la última frase acercándose a Airi- Me hubiese gustado que hubiese sigo eterno… como…-coge la foto, con aire de melancolía en su voz- …esta foto.- acaricia la foto mirándola con una mirada oscura.

Airi la observa en silencio, sin saber qué hacer o qué decir, contemplando todas las facciones de Rena, analizando su expresión, sus palabras. Entonces Rena se gira hacia ella, con una sonrisa, intentando ocultar un sentimiento oscuro.

-El baño está listo.- le dice indicándole que le siga con el brazo.

———————–——–———–¿FIN?————————–——————

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