Del cielo al infierno 6/10

—–AKB48

Haruna y Sayaka se encuentran en la habitación, tan oscura que cuesta verse a sí misma. Haruna se coge casi como un koala al brazo de la baja. La puerta se cierra tras ellas de golpe.

-¿Qué hora es?- se oyen detrás de ellas. Un escalofrío las envuelve. Sienten que algo se acerca por detrás, cada vez más cerca- ¿Qué hora es?- nota que le dice casi a la oreja la voz. Se estremece. Intenta mirar la hora.

-No puedo ver la hora.- se decide a hablar.

-Será al atardecer.- responde Sayaka enfadándose por la situación.

-Bien.- se oye en un susurro.

Las persianas empiezan a levantarse. La luz rojiza entra por las ventanas a través de la cortina. Se giran para ver quién está detrás. No hay nadie. Buscan con la mirada por la habitación. Haruna detecta una nota en la mesita de noche. Se acerca a leerla. La lee desde lejos, sin cogerla. Sayaka la sigue.

-¿Qué pone?- hace la mención de leerla pero Haruna la coge y la arruga- ¿Pasa algo?

-No es nada. Se me olvidó tirarla.- dice fingiendo una sonrisa.

-De acuerdo… ¿Esta noche vas al bar?- dice acomodando su cabeza en la espalda de la alta.

-Tengo pensado ir.

-Bien.- le abraza. Haruna posa sus manos sobre las de la joven- Voy a arreglarme.- le acaricia las manos y la suelta del abrazo- ¿Paso a por ti?- dice desde el marco de la puerta.

-Vale. Nos vemos luego.- dice todavía con esa sonrisa forzada.

-Hasta luego.- sale del alcance de visión y se oye la puerta de entrada. Vuelve a leer la nota.

“Gracias por todo. Ha sido una noche fantástica. He intentado no dejarte marca.

Muchos besos.

K.Y.

P.D. Nos vemos en el bar esta noche”

Se toca el hombro. Va al cuarto de banyo. Intenta mirarse al espejo pero le molesta el suéter. Se lo quita. Se vuelve a mirar al espejo. Tiene marca. “¿Qué ha pasado? ¿Qué he hecho? ¿Por qué no lo recuerdo? ¿Qué me has hecho?”

——-

-¿Qué quieres decir?- Rina no sabe que pensar. “Si no es eso, ¿qué es?”

-Soy…- la mira a los ojos. Sigue sujetándole las manos. Posa la otra junto a las otras.- Soy… Kuei-jin o Kyuuketsuki.

Rina no da crédito a lo que oye. ¿Ha dicho lo que quiere decir?

-¿Cómo? No te entiendo.- su mente ha empezado a hacerse un lío.

Anna sigue con el mismo semblante.

-¿Sabes lo qué significa?

-No estoy segura. Pero…- deja la frese sin terminar. No lo cree.

-¿No me crees?- empieza a preocuparse- Crees que miento, ¿verdad?- empieza a ponerse nerviosa por el silencio.

-¿Qué significa?- pregunta dando a entender que no lo entiende.

-La terminología hace tiempo que no se usa. Significa “Come Gente” o “Antigua Familia de la Luna”.

Rina sigue con la misma expresión.

-Comúnmente denominado “Vampire”.

La cara de Rina no muestra una expresión en general. Tiene la mirada perdida.

-Sabía que no me creerías. Pero no te miento. Sé que es difícil de aceptar pero es real.- habla rápido, nerviosa- No somos como dicen.

-¿Somos?- no da crédito a lo que está escuchando.

-Somos unas pocas de la población.

-¿Pocas?- habla sin expresión, como un robot.

-Solo somos mujeres.- habla ahora tranquila pero con temor.

-¿Y lo que ha pasado en la cafetería?

-Es la primera vez que me pasa. No he podido controlarme.- las lágrimas amenazan con salir.

-¿Querías… morderme?- lo último lo dice mirándola a los ojos.

-No lo sé.- una lágrima se deja caer.

-¿Y qué quieres que piense?- le limpia la lágrima. Mantiene la mano en esa posición.

-No lo sé.- las otras lágrimas siguen el camino de la primera. Se cubre la cara con las manos.

-Si te digo que… te creo, ¿dejarás de llorar?- sus ojos brillan por las lágrimas que ven caer a sus compañeras.

-¿Me crees?- levanta la mirada y la fija en la de su amiga. Rina le seca las lágrimas y la abraza.

-Si no fueses tú, no sé que hubiese pensado. Sé cómo eres, y no mentirías. Pero es difícil. Siempre nos hablan de leyendas.

-Y más o menos somos como tal. No volamos y no somos inmortales. Envejecemos y, a veces, necesitamos ir al médico.- las dos se han calmado. Conversan como si fuese un tema corriente. Bueno, para Anna si lo es.

-¿Entonces sois como nosotros?

-Más o menos.- se tumba en la cama, boca arriba. Por el movimiento, la camisa se ha abierto un poco más, cubriendo solamente el pecho.

Rina recorre con la mirada el cuerpo de su amiga, de color entre gris y azul por la luz de la luna, desde las rodillas hasta su boca. ¿Por qué se detiene en su boca? Sacude la cabeza evadiendo los pensamientos.

-¿Os alimentáis de sangre?- sigue sentada pero se ha acomodado para poder verla mejor.

-A partir de cierta edad. Yo, de momento, no tengo la necesidad. Pero…- baja la mirada del techo y se recuesta un poco de lado. La camisa que lleva no la cubre suficiente. Rina se siente incómoda. ¿No le da vergüenza? Anna muestra expresión de preocupación.

-¿Sucede algo?- se acomoda un poco a su lado pero sin llegar tumbarse del todo.

-Lo de la cafetería… Pero todavía el pronto.- se ha puesto un poco nerviosa.

-¿Pronto?- se posiciona igual que su amiga. Anna se vuelve a tumbar boca arriba. Rina se acerca para verla mejor a la cara.

-Falta casi un año.- mira a su amiga. Se sonroja un poco por la proximidad- Normalmente, hasta el año que viene, no debo tener la necesidad de… sangre.- cierra los ojos.

-¿Hay edad para tomar sangre? ¿Cómo el alcohol?- dice con curiosidad. Se acerca un poco más.

-Más o menos. Pero tú no eliges si quieres o no. La primera vez tienes la necesidad, la necesitas. Harías cualquier cosa por saborearla…- se pone más nerviosa- Después, puedes controlarlos con sustitutos. Pero solo después de la primera.- respira un poco con dificultad.

-¿Te encuentras bien?- le acaricia el cabello.

-Creo que fue el intento de la primera vez.- se pone más nerviosa.

-Tranquila.- sigue acariciándola- Creo que fui yo la causante. Me dijiste que parase y seguí.- se aparta un poco.

-No te alejes.- la sostiene para que no se aleje. Se incorpora y la abraza- No ha sido tu culpa.- Rina se ha tensado un poco- ¿Tienes miedo?- suelta un poco el abrazo.

-No… solo que… no me lo esperaba.- sique tensa- ¿Puedes volverlo a hacer?- Anna la mira sorprendida. Se relaja y la abraza- Gracias.- le responde el abrazo.

-Gracia a ti por confiar en mí.

No saben cuánto tiempo llevan abrazadas. Rina, no sabe el porqué, se empieza a sentir incómoda. Pasa la mano por la espalda de su amiga. Piel. Lo único que siente es la piel fría de su amiga. Anna se ríe un poco.

-Me haces cosquillas.- dice sin romper el abrazo.

Rina mira como ha abrazado a su amiga. Los dos brazos pasan por debajo de la camisa. Se pone más nerviosa. Rompe un poco de contacto con los brazos pero le da vergüenza romper el de pecho. No quiere verlo. Se sonroja.

-Annin… mi-mira cómo estás- tartamudea.

Anna analiza la situación sin soltar el abrazo.

-¿Cómo estoy?- intenta soltarse pero Rina no le deja- ¿Qué pasa?

-No llevas nada bajo la camisa. Te estoy tapando yo.- dice torpemente.

-Es verdad, debería cambiarme, tenemos que ir a cenar.- se libera del abrazo. Rina la suelta poco a poco. Al no soltarla de golpe le acaricia la cintura. Se sonroja tanto por lo que ha hacho que por lo que ha visto.

Esta vez, en vez de apartar la mirada, observa como su amiga se quieta la camisa y se pone la ropa.

-Ya estoy lista.- dice abrochándose la camisa negra- ¿Rina?- libera el cabellos de la camisa. Se arrodilla sobre la cama para acercarse a su amiga que ahora tiene la mirada perdida- Rina, reacciona.- le acaricia el brazo.

Rina la mira sin expresión. Se deja caer en la enorme cama.

-¿Puedo quedarme así un poco?- dice mirando el alto techo.

Anna se aproxima hasta estar frente a ella. En este caso, encima.

-Se está cómodo, ¿verdad?- dice sonriendo- Te vas a dormir.

Rina entrelaza sus manos detrás de la cabeza de su amiga.

-Rina, ¿qué…

-¿Qué me has hecho?- le corta.

-¿Cómo?- no entiende a que se refiere.

-¿Por qué no quiero que te alejes?- libera una de sus manos y aparta un mechón de pelo poniéndolo detrás de la oreja de su amiga.

-Yo no te he hecho nada.- responde a la primera pregunta- No sé la respuesta de la segunda pregunta pero… yo siento lo mismo. Me tranquiliza saber que no tiene nada que ver con lo que soy.

-¿Puedo hacerte una pregunta?- vuelve a enlazar sus manos. Anna la mira esperando su pregunta- ¿Qué es el sustituto… de la sangre?- aparta las manos de su posición. Una la deja caer sobre la cama. La otra sobre la espalda de su amiga. “¿Por qué quiero tanto contacto?”

Anna se sonroja tanto por la acción que por la pregunta. Se le acelera el pulso. Rina aprieta un poco el contacto de la espalda. “Tiene pulso.” Anna iba a apartarse para responder pero le da vergüenza ahora que su amiga hace presión sobre ella.

-Pues…- mira sus labios. Se muerde el labio inferior y aparta la mirada- No es especialmente comida. Podemos hacer tres cosas para calmar el impulso, siempre poniendo el cuerpo en acción. Uno es…- busca como decirlo- irse de discoteca, por ejemplo. Los ambiente cargados y con mucho ruido y gente. Después está el alcohol.

-¿El alcohol?- Rina se sorprende.

-Nos afecta de manera diferente.- Rina la mira dubitativa- No sabría explicártelo.

-No pasa nada. ¿Y la tercera?

Anna se sonroja. Intenta apartarse pero su amiga no le deja.

-No te vas a ir sin decírmelo. Tengo mucha curiosidad.- “¿Qué haces?”

-Yo… No…- baja la cabeza con los ojos cerrados. Está a punto de tocar la frente de su amiga. Respira hondo y abre los ojos- Me da vergüenza decirlo.- se aleja un poco, se sentía incomoda.

-Yo quiero saberlo.- hace un puchero.

-¿Me dejas alejarme un poco? Decírtelo así es raro.

-¿Por qué? Prueba.- le reta para que hable sin soltarla.

-Pues…- hunde la cabeza en el cuello de la camisa- el sexo.- dice muy bajo pero, al estar todo silencioso, se puede oír.

-Ti-tienes razón,- la libera- es incómodo.

Anna se aparta cabizbaja y muy roja. Rina la abraza por la espalda antes de que se levantara.

-¿Puedes elegir el sustituto?

-Normalmente hay algo que te llama más.

-¿Vamos a cenar?- dice para cambiar el tema y soltando el abrazo. Se levanta de la cama.

-Vale.- le sigue.

Salen de la casa. Cierra la puerta. Una vez fuera del patio, Rina le coge de la mano.

-¿Puedo? Antes me ha gustado ir así.- dice un poco roja.

Anna asiente de igual manera.

—–

Kumi está sobre Mina. Todo a pasado muy rápido. Siente un gran impulso por volver a besarla. Quiere volverlo a hacer pero no sabe si podrá detenerlo esta vez. Mina, por el contrario, tiene la mente hecha un lío. No sabe que pensar ni que hacer. ¿Por qué no quiere que se aleje? La abraza. Hace que Kumi se relaje y  se acomode en ella. Solo quiere sentirla. Le acaricia la espalda lentamente, empezando por los hombros. Llega a las lumbares. Desvía un poco el camino para no tocar más de lo que quiere. Deja la mano sobre la cadera. Kumi está completamente sobre Mina. Su cabeza está sobre el pecho. Para acomodarse acerca una mano hacia su cara. Se siente muy bien. Tiene la mano a la altura de la nariz, casi tapando su cara. Siente como si estuviese en su cama. Ninguna de las dos es consciente del tiempo. Están cómodas con el contacto de la otra. Cuando más cómodas están a Kumi le ruge el estómago pidiéndole comida. Se sonroja. Mina se ríe. Le parece encantador e inocente.

-¿Preparamos la cena?- le pregunta acariciándole la cabeza.

-Bien.- aparta un poco la cabeza de donde la había hundido. Entre los pechos, pero no se ha dado cuenta.

A Mina le parece un gesto muy mono y simpático. Kumi, al intentar levantarse, pone una mano sobre uno de los pechos. Se da cuenta de donde la ha puesto, se sonroja  y se aparta rápidamente. Mina se ríe para sí misma.

-Lo siento.- dice muy avergonzada.

-No pasa nada.- se incorpora. Mientras se levanta le acaricia la cabeza- ¿Vamos?- le ofrece la mano para que se levante.

Asiente tímidamente y se levanta. Van a la cocina. Mina busca en la nevera y los armario. No hay mucho, normalmente no come en casa, no le gusta cocinar. Kumi se da cuenta de la falta de comida.

-¿Pedimos algo?- dice Kumi.

-Creo que es lo mejor.- le sonríe- ¿Qué te apetece?

-Elige tú, no tengo preferencia.

-¿Comida china?- dice cogiendo los panfletos con menús.

-Bien.

-¿Qué pedimos?- se acerca a ella indicándole el menú.

-Me da igual.

-Puedes elegir lo que quieras, me gusta todo.

-Yo…- agacha la cabeza.

-Yo he elegido el tipo de comida, tú eliges el menú.- dice sonriendo.

-Vale.

-Vamos a sentarnos.- le coge de la mano y la lleva al comedor. Se sientan en el suelo para poder estar a la altura de la pequeña mesa.

Kumi mira detenidamente el menú.

-Creo que ya lo tengo.

-Voy a por el teléfono y llamamos.- se levanta, sale del comedor y vuelve con el teléfono- ¿Qué te apetece?

-Este menú está muy bien.- señala uno de los menús.

Mina lo mira y sonríe.

-Perfecto.- marca el número y espera a que contesten- Hola, buenas tarde. Si…

Kumi escucha como pide el menú. Le recuerda a una tele-operadora. Le resulta gracioso. Mina se da cuenta que la mira y la observa mientras habla por el aparato.

-Hasta luego.- cuelga- ¿De qué te reías?- dice mirándola fijamente pero con un mueca risueña-

-De nada.- dice riéndose.

-Venga… Dímelo.- dice acercándose a ella.

-No.- dice juguetona. Parece una niña.

-¿Segura?

Asiente. Mine se acerca lentamente. Kumi se da cuenta y se aparta. Mina la sigue. Las dos van medio arrastras porque no han tenido tiempo de levantarse. Ríen como niñas. Se divierten.

-Te atrapé.- dice Mina echándose sobre su compañera de juego.

-Déjame.- dice riendo e intentando soltarse.

-No.- dice orgullosa por haber atrapado a su presa.

Kumi hace un puchero. Desiste un momento. Mina se relaja un poco. Aprovechando esto, Kumi escapa por bajo de ella.

-No vale.

Las dos siguen jugando hasta caer rendidas por el cansancio. Kumi deja medio cuerpo sobre la mesa.  Ōba se acuesta en el suelo a un lado de la mesa.

-Ha sido divertido.- dice, intentando recuperar el aliento, Mina.

-Mucho.- se incorpora un poco- Parece que te encuentras mejor.

-La verdad es que si.- se sienta.

-¿Te apetece hacer algo después de cenar?

-Claro.- sonríe- Podemos ir a pasear o a tomar algo.

-Vale.- se acerca y la abraza por la espalda. Mina le abraza los brazos.

Llaman al timbre.

-Será la cena, voy yo.- dice Kumi.

-Yo invito.- va a levantarse pero su amiga no le deja- Déjame pagarlo a mí.

-Ya arreglaremos cuentas. Voy a abrir antes de que se vaya.- sale. Abre la puerta. Se sorprende al ver quién es.

-¿Cómo está?

-Yokoyama-sama, ¿qué hace aquí?- se pone nerviosa.

-Quiero saber cómo se encuentra. Me han insistido para que pregunte por ella. No creas que me importa.- dice mirando a un lado.

-¿Quién?

-¿Me estás haciendo una pregunta?- se pone muy seria.

-No, no. Solo tenía curiosidad.

-La chica que la ha llevado a mí.

-Oh… Se encuentra mejor. Gracias.

-No ha sido por ti.- dice con tono cortante.

-Pero se lo agradezco.

Yui mira el interior de la casa. Mira la hora.

-Hoy te dejo la noche libre…

-Gracias.- hace una reverencia.

-Pero tienes que venir a primera hora. Antes de que llegue.

-De acurdo. Muchas gracias.- hace otra reverencia.

Sin decir nada Yui se va.

-Que lo pase bien.- le dice.

Hace una seña de aprobación con la mano sin girarse.

-Disculpe.- una voz la saca de sus pensamientos.- ¿Ha pedido comida china?

-Si-si, es aquí.

Recoge la comida, la paga y vuelve con su compañera.

-Has tardado mucho, pensaba que te habías ido.- dice haciendo un pequeño puchero.

-Al principio se habían equivocado y he tenido que darles indicaciones.- deja la comida sobre la mesa, esta ya está parada- Y seguidamente ha llegado la cena.

-Interesante.- sonríe. Está más contenta de lo habitual- ¿Cenamos?

——-

Rie está terminando de vestirse. Va al cuarto de baño a maquillarse un poco. Se mira en el espejo. No para de pensar en lo que ha pasado hace poco más de un hora. ¿Por qué Mariya se porta así? Apoya la cabeza en el frío cristal. Se porta así desde hace poco. ¿Por qué ahora después de tantos años? Si supiese que he hecho. Vuelve a mirarse en el espejo. Se maquilla superficialmente, no le gusta el maquillaje muy cargado. “Voy a hablar con ella.” Mira la hora. Aun es pronto. Coge una chaqueta y un bolso y sale. Va a la puerta de al lado. Piensa un poco antes de hacer la mención de llamar. Respira hondo. Llama.

-Voy.- se oye al otro lado de la puerta. Se escucha que mira por la mirilla. La puerta se abre muy poco- Pasa, estoy por vestir.- dice detrás de la puerta sin dejarse ver.

Duda un poco y entra. No la recibe nadie.

-Estoy en la habitación.- grita un poco para que la oiga.

Va. Se asoma un poco y ve a Mariya abrochándose el sujetador y con el cabello empapado.

-Siento haber llegado tan pronto.- dice con la vista clavada en el en el suelo.

-No pasa nada. Pasa y siéntate.- se quita exceso de agua del cabello con una toalla mediana.

Entra y se sienta en la cama.

-Hace tiempo que no estábamos solas en casa de alguna de las dos.- comenta Mariya mirando la ropa del armario- Últimamente solo pasamos a por la otra para ir al insti y la uni.

-Los horarios de la uni son pesados.

-Hace tiempo que no quedamos los fines de semana. Hoy porque hay noche especial en el bar.- coge un vestido y lo tira en la cama mientras se acerca a su amiga.

-Tu tampoco has venido a verme.

-Siempre has sido tú quien venía. Cuando intenté ir yo siempre estabas ocupada.- está medio agachada frente a Rie- Parecía que me evitabas.

-Yo…- aparta la mirada- Te vi con la otra vecina.

-¿Con quién?- pone una rodilla entre las piernas de su amiga.

-La chica que vivía al otro lado.

-¿Quién? ¿Furuhata Nao?- se acerca más provocando que su amiga se tumbe.

Rie no sabe dónde mirar. Se siente muy incómoda. Asiente.

-Entonces viste lo que pasó.- sonríe pícaramente- ¿No sabes que está mal espiar?

-Ese día quedamos, solo fui a recogerte.- ahora la mira a ella- Fue hace casi un año.

-¿Fue por eso que te apartaste?- toca con su nariz la de la mayor- Solo fue un beso. Ella me lo pidió y yo se lo di como regalo de despedida. En cambio, los que te di a ti, para mi tuvieron significado, te los di porque quise. Aunque éramos niñas, solo quería besarte a ti.- le aparta un poco el flequillo- Hoy, solo quiero besarte a ti. ¿Puedo?

-¿Desde cuándo me pides permiso? Nunca me lo has pedido. Si no te he dicho nada es porque yo también quería.- esta vez es Rie la que da el beso. Mariya le corresponde. Profundiza el beso Rie se sorprende un poco, pero no le importa que sea ella quien tenga el control. Siempre lo ha tenido. Mariya le acaricia suavemente la mejilla. Rie posa una mano sobre el cuello.

Es un beso lento, sin prisa porque termine. Mariya siente como le arden los labios. La mano de Rie sobre el cuello también le arde. Con la otra mano acaricia el cuerpo de su amiga. Busca el final del suéter. Lo encuentra. También encuentra el principio del pantalón. Con la yema de los dedos acaricia por arriba del borde del pantalón. Pasando más lentamente por el abdomen. Rie posa la otra mano en la zona lumbar de Mariya. Esta pasa lentamente la mano por bajo del suéter, acariciando lentamente el camino con la palma de la mano. Llega al sujetador acariciando el borde de un pecho.

Rie detiene el beso. Le cuesta respirar. Siente que a cada caricia arde más, tiene mucho calor. Mariya pasa la mano por bajo del sujetador y le da suaves bocados en la oreja. Rie aparta las manos de la menor. Está perdiendo las fuerzas. Se deja llevar. Ahora recibe besos en el cuello. Deja salir un pequeño gemido. Para. Ahora le besa en los labios mientras le quita el suéter. Le da un suave beso en los labios y pasa a besarle a la clavícula. Una mano traviesa intenta entrar bajo el pantalón.

-Para.- dice Rie. Tiene la respiración entrecortada.

La mano se retira. Le acaricia el abdomen.

-Para, por favor.- la aparta un poco.

-¿Qué pasa?- se recuesta sobre ella.

-No quiero… No ahora.-le acaricia la mejilla.

-Tranquila, no hay prisa.- le besa la frente.

——-

Aki acaba de salir de la ducha. Se está secando el cabello con la toalla. Llaman al teléfono. Sale de la habitación.

-Takajō al teléfono.- contesta.

Hi, aku Melody…– habla en indonesio (Hola, soy Melody)

Se sorprende. Hace tiempo que no habla con ella.

Halo… apa kabar? (Hola… ¿cómo estás?)- consigue por fin articular.

-Bien, ¿y tú?- habla ahora en japonés.

-Bien también.- suena apagada- Me han comentado que estabas aquí. ¿Cuándo llegaste?

-Hace dos días. Quería verte esta noche…

-¿No puedes?- habla con decepción.

-No puedo esperar. Membuka pintu. (Abre la puerta.)

Deja el auricular y se acerca lentamente a la puerta. Mira por la mirilla. Ahí está. Abre. Melody la abraza al verla. Aki responde al abrazo. Le abraza sin fuerza.

Mitakatta. Dakishimekatta.- dice Melody casi llorando.

-Y yo a ti.- le besa en la cabeza- ¿Quieres tomar algo?

Asiente. Le suelta el abrazo. Se da cuenta que solo lleva una toalla. Se sonroja.

-Pasa, voy a ponerme algo.- le deja paso. Va a la habitación y se pone una bata, no quiere hacerla esperar. Va a la cocina- ¿Té?

Asiente. Pone el agua a hervir y saca unos dulces. Se sienta al lado de ella. Ninguna de las dos sabe que decir. El tiempo y la distancia ha creado incomodidad entre las dos. El agua ya está. Prepara el té y lo sirve.

-Tenía ganas de volver a beber el té que preparas.- dice dando un sorbo- Está muy rico.- sonríe.

Aki le responde con una sonrisa.

-¿Qué estás haciendo ahora?- dice Melody para romper el silencio, no quiere ser la única que hable.

-Estoy trabajando en el bar al que iré esta noche, ¿sabes cuál es?

-Rie me ha hablado de él. Entonces, ¿esta noche no vienes con nosotras?

-Trabajo por la mañana que es una cafetería.

-Eso está muy bien, parece tranquilo.

-Es tranquilo pero hay mucho trabajo, sobre todo si falta alguien.

-¿No hay suficientes camareras?- se extraña.

-No es eso, pero no sé qué ha pasado hoy que han faltado dos. Estoy muy cansada.

Melody mira la hora. Todavía hay tiempo para la hora que han quedado.

-¿Quieres dormir un poco? Yo te despierto cuando sea la hora.

Aki se extraña de que sepa a qué hora han quedado.

-¿Sabes a qué hora hemos quedado?

-Era una sorpresa.- dice juguetona.

-Ahora entiendo muchas cosas.- dice como si fuera un detective que acaba de sacar una hipótesis- Creo que sí que me echaré un rato. ¿Vienes? o prefieres ver la tele.

-Voy contigo.- se levantan las dos y van a la habitación.

Aki aparta la ropa que había dejado en la cama. Va a quitarse la bata cuando recuerda que no lleva nada más bajo. “No creo que pase nada, no es la primera vez que me ve desnuda. Pero… dormir desnuda…” Duda un momento pero el cansancio le pesa y tiene a alguien que la puede despertar. Se quita la bata y se mete en la cama. A sus espaldas oye como Melody hace mención de meterse con ella. Escucha el sonido de la ropa. La sábana se levanta y se nota un peso extra en la cama. La abraza por la espalda. Se sorprende al notar el cuero desnudo de su compañera.

-¿Qué-qué hace?- tartamudea un poco. No se esperaba algo así.

-No es justo que sea la única que va vestida, anda tidak berpikir? (¿no crees?)- dice con un tono que puede ser seductor.

-A mi no me importa.- traga saliva al notar que apega todo el cuerpo en el de ella.

-Pues ahora no me apetece vestirme.- le susurra a la oreja.

-Melody, yo…- se gira con dificultad por la proximidad de ella. Ahora se encuentra a escasos milímetros de su rostro- no creo que esté bien.- habla casi susurrando.

Mengapa? (¿Por qué?)- sigue hablando seductora- Nunca te ha importado.

-Pero ahora es diferente.- se distancia un poco.

Melody la suelta y se ponen cara a cara.

-¿Qué ha cambiado?- junta las frentes- ¿Ha aparecido alguien más?- apoya su mano en su cintura. Aki hace lo mismo.

-Puede…- permanecen un tiempo en silencio. Se gira para ver la hora- Es casi la hora. No tardarán en venir.

-Será mejor que nos vistamos.

——

Minami está terminando de arreglar el escenario. Llaman a la puerta de atrás. Va a abrir.

-¿Cómo está?- pregunta cerrando la puerta.

-Ya está bien.- dice sin expresión- ¿Qué queda por hacer?

-Creo que ya está todo.- dice mirando alrededor.

-Voy a ponerme el uniforme.- va al vestuario. Minami le sigue.

-¿Ha pasado algo?- dice cogiéndola un poco de la muñeca. Siente un pequeño mareo y se desequilibra.

-¿Estás bien? Siéntate.- la sienta en la banqueta- Has hecho mucho esfuerzo. Descansa hasta la hora de abrir.- empieza a cambiarse.

-Yokoyama-san, ¿tú estás bien?

Se termina de poner el pantalón y se gira a verla.

-Sí. ¿Debería estar mal?- cae a lo que se refiere- Tranquila, he descansado mientras dormías.

-Parece que te preocupa algo, por eso lo digo.

-¿Parece que me preocupa algo?- se termina de abrochar la camisa.

Minami la mira esperando a que le cuente, no es normal que esté así. Se sienta al lado de la mayor.

-¿Has notado algo en el carácter de Anna?-Minami la mira interrogante- Si la has visto más agresiva o distante. Antes, ¿cómo la has visto?

-¿Antes?- piensa un poco- Estaba nerviosa.- sonríe un poco- Creo que por fin se han dado cuenta de sus sentimientos. ¿También te has dado cuenta?

-No es eso.- se queda pensativa- Puede que… el aura de Annin sea diferente. Sé que queda un año pero puede que el hecho de que viva de día…- la mira atentamente- Saber que ya ha pasado antes. Se adelantó mucho.

-¿Te refieres a…- se sorprende.

-Furuhata Nao, ella hacía la vida completamente de día. Se adelantó dos años.

-Pero, ¿estás segura que es por vivir de día? No pueden exponerse al sol.

-No estoy segura. Puede que… ¿Y si intervienen los sentimientos? Lo que has dicho antes.

-No lo puedo saber. Sabes que no soy igual.- no sabe si tomarlo en broma o dejar el ambiente serio.

-A veces lo olvido.- ríe un poco. Vuelve a acariciarle el hombro.

Llaman a la puerta.

-Será Sumire-san.- dice Minami. Va a levantarse.

-Quieta ahí, ya abro yo.- sale del vestuario.

Minami mira cómo se va. Se masajea las sienes. Entran las dos.

-Buenas noches Takahashi-san.

-Buenas noches Sumire-san.

Sumire va a la taquilla. Esta está justo al lado de Minami. Se queda observándola. Mira a Yui. Yui se da cuenta y le devuelve la mirada.

-¿Ocurre algo?- pregunta con su tono serio.

Sumire sonríe un poco y niega. Minami mira a Yui un poco preocupada.

-Voy a preparar para abrir.- se levanta y mientras pasa por el lado de Yui, esta le mira fingiendo molestia. Se pone la corbata y sale con ella dejando a Sumire sola.

-Como te aprovechas de está ella.- le susurra a la oreja.

-Sabes que mientras lleves el uniforme  soy tu jefa.- finge orgullo.

-Hablaremos cuando me quite el uniforme.- las dos hablan fingiendo que están riñendo.

-¿Me estás amenazando?- sonríe.

-Y si lo hago, ¿qué?- sonríe de forma malévola.

-No juegues.- le da un pequeño empujón- Hablamos después.- dice ya seria.

Yui asiente esperando las ordenes de su jefa. Sumire sale del vestuario ya con el uniforme. Minami mira el reloj de la puerta.

-No tardarán en llegar.- empieza a hablar. Son las 19:57- Hagámoslo lo mejor posible.

Las dos asienten. Llaman a la puerta.

-Voy.- dice Minami yendo. Abre- Mayu-chan, llegas a tiempo. Ve a cambiarte. Ahora solo falta Rena-san.

-Voy.- va a los vestuarios de forma apresurada.

Minami va a cerrar cuando alguien evita que cierre. Mira quién es.

-Oh… lo siento.- hace una reverencia- No os había visto.

-Tranquila, no pasa nada.- dice sonriendo una de las cuatro chicas.

-Pasad.- les deja paso- Chicas, ya han llegado.

Se saludan todas.

-El vestuario está allí, os acompaño.- les guía. Va a entrar, se topa con Mayu- Mayu-chan, ya han llegado.- se saludan- ¿Puedes indicarles dónde tienen las cosas?

-Cla-claro.- habla nerviosa.

Las chicas entran guiadas por Mayu a los vestuarios. Minami mira la hora. Las 20:00. Levanta la persiana metálica.

—-Fin de capítulo—–

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