Porque eres tú

—–After School

Hemos terminado tarde de trabajar. Vas primero a los vestuarios. Vas hablando con una de tus compañeras. Yo todavía estoy recogiendo mis cosas. Termino de recoger y voy a los vestuarios. Dejo pasar a tus compañeras que casi chocan conmigo. “Buenas noches.” Nos saludamos. Entro. Todavía estás dentro. Estás buscando en la taquilla. Abro la mía que queda justo en frente de la tuya. Cojo ropa y una toalla y voy a las duchas. Mi trabajo es un poco más pesado que el tuyo. Tú solo posas para las fotos. Yo ayudo a montar los decorados y a preparar la ropa. También te ayudo a ti. Te ayudo a vestirte, te doy agua o comida cuando se hace tarde. Creo que no sabes ni como me llamo.

Termino de ducharme. Sigues aquí, sentada en la banqueta. Pareces preocupada. Me termino de secar y me visto. Sigues ahí sentada. Recojo la ropa. Sales. Termino de arreglarlo todo y salgo.

Me dirijo a la puerta principal. Veo que hay alguien en la puerta. Eres tú. Estás mirando la lluvia. Llueve mucho. No sabía que iba a llover. Me fijo bien. No llevas paraguas. Yo tampoco.

-Hola, ¿esperas a alguien?- te digo.

Niegas con la cabeza.

-¿Vives muy lejos?

-Un poco.- dices bajito.

-¿Quieres que te lleve? He venido en coche.- te muestro las llaves.

-No hace falta.- hablas mirando la lluvia.

-No me importa. Si sales así te puedes resfriar, y si te resfrías, ¿a quién ayudo?- te digo en tono burlón.

-Puedes ayudar a las otras.

-Las otras tienen a su ayudante. Yo solo te ayudo a ti.- miento. Es una mentira piadosa.

-¿Solo me ayudas a mi?- ahora me hablas directamente a mí.

-Sí. ¿Te llevo?- te vuelvo a mostrar las llaves- No quiero que te resfríes.

Asientes con la cabeza.

-Tendremos que correr un poco. Tengo el coche en la otra calle.

Salimos corriendo. La calle está sin luz. Vienes detrás. No sé en qué momento del corto camino me cogiste la mano. Estás temblando. Llegamos al coche. Abro. Me sueltas la mono y paras delante de la puerta del copiloto. Doy la vuelta y entro al coche. Sigues temblando. Arranco y pongo un poco el aire. Me guías hasta su casa. Paro justo delante de tu portería. La única luz que hay es la de los faros del coche. Sigues dentro del coche. Miras por la ventanilla.

-¿No es aquí?

No dices nada, simplemente te giras a mirarme. Suspiras hondo.

-Tengo miedo de salir sola, ¿me acompañas?- te ves tan inocente.

Paro el motor y salgo del coche. Te abro la puerta. Dudas un momento. Te ofrezco mi mano. La aceptas y corremos hasta tu portería. Abres y pulsas el interruptor de la luz. No hay luz. Me miras suplicante. Supongo que quieres que te acompañe hasta arriba. Subimos las dos plantas. No sé cómo lo haces, me has vuelto a coger de la mano y no me dado cuenta. Abres sin soltarme. Tocas el interruptor. Sin luz. Tiras un poco de mí y me obligas a entrar. Menos mal que he aparcado bien.

-¿Tienes prisa?- me preguntas. Estás helada y temblando.

Niego.

-¿Te puedes quedar conmigo? Tengo miedo.

Asiento.

Sonríes. Me llevas por el piso hasta el cuarto de baño. Preparas la bañera. Sigues sin soltarme la mano. Vamos a tu habitación. Me sueltas. Sacas un par de pijamas y ropa interior. Me das uno a mí. Te quitas la chaqueta y la parte superficial de la ropa. Aparto la mirada.

-¿Te importa estar conmigo en el baño?

Niego.

-Quítate algo de ropa para no resfriarte.- me sonríes- No quiero que me ayude nadie más.

Me quito algo de ropa. La recoges. Esperas a que te siga. La hechas en un cesto.

-No hace falta que la laves.

-No me importa.

Coges de un cajón un par de velas y algo para ponerlas. Me das una. La enciendes, y con esta, enciendes la otra. Las fijamos al soporte. Sales. Esperas en la puerta a que te siga. Vamos al baño. Dejas la vela y me indicas que deje la otra. Terminas de desvestirse y entras en la bañera. Te sumerges para mojarte la cabeza. Cojo el champú y te enjabono la cabeza. Sonríes. Haces que sonría.

-No hace falta que me ayudes fuera del trabajo.

-Quiero ayudarte.- te pongo un poco de jabón en la cara. Te pones a jugar con el jabón del agua.

-¿Tienes frío?- te has dado cuenta de que estoy temblando. Estoy helada- Entra, así no te enfrías.

-No hace falta, me espero.

-Venga, te resfriarás. Sabes que no quiero que te resfríes.- me ruegas.

Desisto. Me desnudo y entro contigo. Te acercas a mí y me mojas la cabeza. Coges el champú y me lavas la cabeza. Cuando terminas, con una esponja, me frotas la espalda. Hago lo mismo contigo. Estamos un rato jugando en el agua. Me recuerda a cuando era niña.

Después del baño vamos a tu habitación y nos ponemos el pijama. Que mona te ves. No sé cómo me debe de quedar el que me has dejado. Termino de ponérmelo. Voy a girarme cuando me golpeas con una almohada. No sabes lo que has hecho. Cojo yo también una y empezamos una guerra de almohadas.

Terminamos cansadas. Ha parado de llover y la luz a vuelto. Creo que ya no hago falta.

-Creo que debería irme.

-No te vayas. Todavía no se ha secado la ropa.- te sientas, abrazando la almohada, en la cama.

-¿Le queda mucho? Creo que no le quedaba mucho, ya debería de estar.- voy a salir para mirar la ropa.

-No quiero que te vayas.

Me detengo en la puerta. Me ha sorprendido lo que has dicho. Me giro para mirarte. Estás a punto de levantarte.

-Quédate.- me haces una seña para que me siente en la cama.

Me acerco y me siento en el borde. Me abrazas por la espalda. “Gracias” me susurras. ¿Por qué? Apartas el edredón y me obligas a entrar. Te acuestas a mi lado y me abrazas.

Pasamos la noche juntas. No he podido dormir por tenerte tan cerca. No sé por qué pero haces que me sienta nerviosa.

El sol entra por la ventana. Te mimas en mi espalda. Te incorporas a ver si duermo. Compruebas que no.

-Buenos días.- me dices apoyándote en mi.

-Buenos días.- me tumbo boca arriba para que estés más cómoda.

-¿Hoy trabajas?

-Hoy no hay sesión fotográfica.

Pasamos todo el día juntas. En pijama. Empieza a atardecer. Es hora de que vuelva a casa.

-Creo que me voy ya.

Me das la ropa. Me visto. Te vistes. Me acompañas hasta el coche.

-Nos vemos mañana Uee.- te digo entrando en el coche.

-Hasta mañana Jooyeon.- sacas un pintalabios y dibujas un corazón en la parte de dentro del parabrisas. Al lado añades un beso.

Reconozco el pintalabios. Te lo regalé en la primera sesión de fotos que hiciste. Te ayudé a maquillarte. Solo te lo vi esa vez, pensé que no te gustó.

Si te soy sincera, me sorprende que te sepas mi nombre, nunca me llaman por él. ¿Cómo lo sabes?

Si supieras todas las cosas que he hecho porque eres tú.

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2 Responses to Porque eres tú

  1. Pingback: Tina-senpai

  2. mairemegami says:

    *.* Qué monaaaas!!! *.* Sobretodo Uee, con el miedo de estar sola >.<

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