Del cielo al infierno 5/10

—-AKB48

En el apartamento de Ōba Mina se encuentran esta y Yagami Kumi. Después de jugar un poco, Mina se encuentra sobre Kumi. Sus labios se rozan. Kumi acaricia la cara de Mina y le pone un mechón de pelo detrás de la oreja, dejando la mano detrás de la cabeza. Mina baja la mirada a esos labios que llaman a los suyos. Se muerde el labio inferior y decide, cumpliendo el reclamo de estos, romper esos pocos milímetros que los separaba. Es un beso tierno, cálido, medio inocente. Este beso dura poco, Mina lo rompe. Se aparta, sin prisa, de ella, liberándola. Se sienta en el futon y se tapa las piernas. Todo esto lo hace sin mirarla. Kumi sigue sus movimientos todavía acostada. Cuando se tapa, se incorpora y le coge una mano.

-¿Pasa algo?- rompe el silencio que empezaba a volverse incómodo.

Mina levanta la mirada y la fija en la suya.

-Lo siento.- dice prácticamente murmurando. Vuelve a bajar la mirada.

Kumi se acerca a ella de rodillas, le acaricia una mejilla y le besa la frente. Mina vuelve a mirarla. Esta vez, Kumi la besa en los labios. Vuelve a ser un beso como el primero. Este es un poco más largo. Mina posa una mano sobre la que Kumi tiene sobre ella. Esta vez es Kumi quien rompe el beso. Junta las frentes y mantiene la mirada sobre la otra.

-¿Crees que quería que te disculparas?- habla bajo y de forma muy pausada- Pero la cuestión es, ¿quieres que me disculpe?

Mina no dice nada, simplemente la mira hipnotizada.

-¿Eso es un… no?- dice usando un tono que empieza a ser juguetón- ¿O es un sí? Yo…- se sienta donde estaba en un principio- lo siento.- Mina intenta decir algo pero no le salen las palabras- La culpa de los besos en general ha sido mía. Lo siento.- ha usado un tono serio. Al terminar de hablar, baja la mirada.

Mina la observa en silencio. Su cabeza es un lío. “¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Por qué se disculpa?” Baja la vista al suelo. “Pero… me ha gustado…” Vuelve a posar la mirada sobre la joven cabizbaja.

-Yo…- no sabe cómo empezar. Kumi la mira- no creo que sea tu culpa. Te he besado yo primera.- se sonroja un poco pero no se le nota- También me ha gustado el segundo.

Kumi la mira sorprendida. Ahora es ella quien tiene la mente desordenada.

-¿Tienes algo qué hacer esta noche?

Niega con la cabeza.

-¿Quieres quedarte a cenar?

Sigue sorprendida. No se cree que esté en una situación como esta. Asiente cabizbaja.

-Voy a ver que puedo preparar.- intenta levantarse pero le vuelve el malestar, ese malestar que ha provocado los acontecimientos. Está a punto de caer. Kumi se levanta y la sostiene, pero se le ha enredado el pie en el futon y se desequilibran. Las dos caen sobre el futon. Esta vez es Kumi quien está encima. “¿Por qué pasa esto?” Piensa lamentándose.

-¿Estás bien?- dice apartándose un poco.

-No te apartes.- la sostiene por la cintura.

—–

Aki, Rie y Mariya van a sus casas. El camino se hace largo. Rie no para de hablar, está nerviosa. Aki la escucha, pretende que no ha pasado, no ha visto, nada. Mariya va un poco más atrás, en silencio, cabizbaja. Llegan a casa de Aki.

-¿A qué hora nos vemos?- pregunta abriendo la puerta.

-¿Sobre las diez?- Rie es la única que conversa.

-Vale, ¿dónde quedamos? ¿Nos vemos allí o en otro sitio?- se apoya en el marco de la puerta. Rie mira a Mariya quien sigue cabizbaja.

-¿Pasamos a por ti? Nos viene de paso.

-Vale, pues nos vemos luego.- le da un golpecito a Rie y abraza a Mariya. Se acerca a su oreja.

-Tranquila, no hace falta que te avergüences. No es nada malo.- le susurra.

Mariya asiente, y, por primera vez en todo el momento, levanta la mirada y la posa en la de Aki. La mirada le da las gracias.

-Hasta luego.- cierra la puerta.

Rie mira a Mariya, ahora se ve alegre.

-Parece que te has animado un poco.- se sonroja.

Asiente también sonrojada.

-Lo que ha pasado allí,- empieza Rie- ¿qué ha sido?

Las dos están andando a sus casas. Primero toca la de Mariya. La siguiente es la de Rie.

-¿El qué?- no quiere ser ella quien lo diga. No sabe si ha sido lo mismo para su vecina.

-Lo de la cafetería.- evita el tema.

-¿Qué ha sido para ti?- detiene la marcha y se ha puesto seria.

-¿Para mí?- se para frente a ella. Busca un poco por la calle- Ha sido extraño. No sé qué ha pasado.- también espera que sea la otra quien lo diga. Mariya vuelve a mirar el suelo. Se ha decepcionado.

-No… No sé qué ha pasado.- miente casi murmurando.

Tiene los ojos húmedos. Retoma la marcha. Rie la sigue. Está confundida. “¿Por qué siempre hace lo mismo? ¿Por qué me confundes así?”

——–

Minami se pone la camisa y sale de la habitación que está completamente oscura. El resto de la casa tiene las luces encendidas y las persianas bajas.

-Yokoyama-san.- le llama.

-Estoy aquí.- dice saliendo de la cocina. Lleva puesto un delantal.

-Yo me voy ya.- dice asomándose para poder verla.

-¿Te vas ya? te estoy preparando el “desayuno”.- dice mostrándole la cocina.

-No hacía falta, has hecho mucho.- dice cabizbaja.

-Tú has hecho más.- se acerca a ella y le acaricia el hombro con suavidad- Tienes que recuperar energías.- le dice con la mano cogiéndole el cuello con suavidad y mirándola a los ojos.

Minami asiente. Yui mira la hora.

-Voy a abrir las cortina.- sale de la cocina.

-Yo lo hago.- le sostiene la muñeca.

Yui la mira extrañada.

-Como quieras.- sonríe- Yo termino de prepararte el “desayuno”.

Minami va de habitación a habitación, con la puerta abierta, dejando que entre la luz de la tarde y apagando luces.

——-

Haruna está todavía en su casa. Tiene la sensación de que se le ha olvidado algo y se pasea continuamente por el apartamento.

Llaman al timbre. Va a abrir. Es su vecina Yamamoto Sayaka.

-Hola Sayaka-chan.- le saluda alegre.

-Hola.- Haruna le da paso y entran las dos. Se quedan paradas en el pasillo. Ese pasillo que no paraba de recorrer- ¿Por qué estamos aquí paradas? Vamos al comedor.- espera a que reaccione y empiece a andar, pero sigue parada- Es por ahí.- dice indicándole el camino.

Sayaka se sienta en el sofá. Haruna sigue de pie. Sayaka le indica con la mano que se siente a su lado. Se sienta.

-¿Te encuentras bien?- dice cogiéndole las manos.

Asiente.

-¿Segura? Normalmente estamos en tu habitación…- corta la frase y pone expresión pervertida- ¿Estás escondiendo a alguien?- dice con tono pícaro.

-¿Mi habitación?- habla como si no recordase nada.

-Claro, la que está ahí.- señala la puerta que está en frente.

-¿Dónde?- mira buscando una puerta.

-Esa.- empieza a desesperarse.

-¿Cuál? No hay nada.- está poniéndose nerviosa.

Yamamoto se levanta y va hacia la puerta. Antes de llegar se detiene. Se queda mirando la puerta. “¿Qué puerta?” Apoya la mano en ella. “¿Puerta?” Vuelve al comedor confusa.

-Ves, no hay puerta.- dice calmándose.

Se vuelve a sentar. La mira detenidamente.

-Pero… Si normalmente…- busca la respuesta en los ojos de la mayor- ¿Dónde solemos…- se detiene- ¿Qué hacemos?

Haruna la mira atentamente. Sabe que falta algo. Ha venido a algo. ¿A qué?

-Normalmente…- mira la puerta/pared- Estamos en…- vuelve a mirar a la joven. Mira la hora- Es hora de jugar.- dice como si fuese una niña.

-Ves, he venido a por algo.- se levanta- Vamos a…- mira la puerta/pared. Está confusa.

-A mi habitación.- le coge de la mano y la lleva a la habitación. Pone la mano en el pomo. Siente como si le pasase la corriente. La mira extrañada.- Me ha dado la corriente.-mira confusa a Sayaka.

Ahora es ella quien lo intenta.

-Duele.- dice quitando la mano muy rápido.

Las dos se miran. ¿Por qué pasa eso?

Haruna acerca la mono al pomo sin tocarlo.

-Abriré rápido.- le dice seria a la menor. Esta asiente.- Uno… dos… tres.

Con un movimiento rápido abre la puerta. Está todo oscuro. Va a mirar que hay cuando algo las coge y las entra en la habitación.

——-

Anna se encuentra parada en frente de una Rina asustada, casi llorando, tumbada encima de una mesa.

-Lo siento…- vuelve a decir. Está temblando, se asusta a sí misma. Se mira las manos. Tiemblan.

Rina se recupera un poco y se incorpora. Mantiene la mirada en su cuerpo, piernas, hasta topar con el suelo. Teme mirar a su amiga. Anna la mira. Ve que está asustada, tanto o más que ella. “¿Qué ha pasado? ¿Qué he hecho? ¿Qué le he hecho?” Se atormenta. Sus pensamientos le marean. Retrocede despacio, quiere alejarse de ella. Topa con una mesa que tiene detrás. Se apoya en ella. La aprieta con fuerza. Rina, al escuchar el ruido de la mesa, la mira. Se da cuenta del temor que tiene. Se le calma un poco el suyo. Anna mantiene la vista en el suelo. Se avergüenza de lo que ha hecho, es su amiga. Algo entorpece la visión del suelo de Anna. Reconoce los zapatos. Levanta un poco la vista y la fija en los botones de la camisa.

-Lo siento…- son las únicas palabras que se le pasan por la cabeza. Las lágrimas empiezan a querer salir- Lo siento… Lo siento…- no aguanta más, empieza a llorar. Baja la mirada para que no la vea. Se esconde. Siente una mano sobre su mejilla. Le indica que levante la cabeza. Mira a la causante del movimiento. Está triste. ¿Por ella? ¿Por sí misma?

-¿Nos vamos?- dice sonriendo un poco- Quiero ver tu casa.- le coge una mano.

Anna está sorprendida por la reacción de su amiga pero las lágrimas no paran.

-¿Vamos?- le dice tirándole un poco de la mano para que se aparte de la mesa en la que se había acorralado a sí misma.

Asiente calmando un poco las lágrimas. Sigue sollozando mientras Rina la guía por la cafetería hasta llegar a la puerta. Cierra desde dentro la puerta delantera.

-Hay que salir por detrás.- dice todavía con dificultad al no haberse calmado del todo.

Siguen cogidas de la mona. Salen. Cierra la puerta de atrás y caminan con calma dirección casa de Anna.

-Anna.- oye que la llaman. Se gira para ver a la propietaria de esa voz que, desde pequeña, tanto conoce- ¿Os vais ya?- Minami se acerca a ellas. Su mirada se encuentra con las manos, cogidas, de su hermana y su amiga. Anna baja la mirada- Voy a hacer los preparativos para la noche, ¿vais a venir?

-Voy a casa a arreglarme. Vendremos después de cena.- dice Anna sin levantar la mirada.

Minami asiente. Se queda un rato en silencia mirándolas.

-Y… ¿dónde vais a cenar?- busca algo en sus bolsillos.

-Iremos a cenar fuera.

Minami saca la cartera del bolsillo de la chaqueta, la abre y le da algo de dinero.

-Toma, por si os apetece algo más.- le entrega el dinero.

-Tranquila, invito yo.- dice Rina un poco nerviosa.

-Pues yo os invito a lo que queráis después de cenar.- ahora le da el dinero a Rina.

Rina siente en debate interno en si sería correcto cogerlo o hacer el feo de dejarlo. Al final lo coge.

-Gracias.- dice murmurando.

Anna sigue con la cabeza baja, está un poco sonrojada.

-Tenemos que irnos.- dice por fin para romper la escena que se acaba de formar.

-No os entretengo más. También tengo trabajo.- le guiña un ojo a Rina- ¿Nos vemos después?

Las dos asienten.

-Pues hasta luego.- dice girándose y saludando con la mano.

La ven alejarse. Se encuentra con alguien en la esquina. Empiezan a andar dirección a la cafetería que ahora es bar nocturno.

-¿Vamos?- dice Anna aplicando un poco de fuerza a su mano.

Andan en silencio. Anna cabizbaja. Rina mirando el recorrido. Es la primera vez que pasa por esas calles. Son casas grandes, con un aire lujoso. Entran por un callejón, en comparación a las otras calles, y Rina se acerca a Anna cogiéndole del brazo. Está oscuro. No hay farolas. Anna se detiene delante de una casa tradicional de madera. Están paradas en la puerta de detrás. No muy grande a proporción del lujo que desprende la casa. Abre la puerta. Rina observa cada detalle del hermoso jardín que las recibe. Anna va medio tirando de ella porque ve disminuyendo la marcha a cada detalle que le llama la atención. Llegan a la casa. Andan a oscura. Pueden ver por la luz de la luna. Abre.

Tadaima.- dice muy bajito mientras se quita los zapatos y se pone los de ir por casa. Coge un par de otro mueble- Toma, ponte estas.- le entrega las zapatillas. Espera a que se las ponga. Coge las que llevaba y las aguarda junto a las suyas.

-Con permiso.- dice haciendo media reverencia y con un poco de temor.

Andan a oscura por la casa. Rina la sigue en silencio, haciendo con la casa lo mismo que en el jardín. Ahora no van cogidas de la mano. Anna se detiene de golpe haciendo que su amiga, que anda distraída, se choque con ella. La mira interrogante.

-Esta es mi habitación.- abre la puerta dejando ver una habitación grande, ordenada con las cortinas echadas. Aun así es la habitación más iluminada por la luz de la luna. Tiene un ambiente tenue y relajado. Refleja calma.

Anna deja paso a Rina para que entre primero. Rina se para en el centro de la habitación. Es el lugar donde se reúne toda la luz. Cierra los ojos relajada.

-Se siente como tú.- dice girándose hacia ella.

Anna la observa detenidamente. Se ve tan bien con esa luz.

-No sé cómo tomármelo.- dice acercándose a ella agarrándose el brazo por detrás de la espalda.

-Es un cumplido.- dice sonrojándose.

-Gracias.- le acaricia el brazo- Voy cambiarme.- Rina se sonroja y hace mención de irse- Puedes quedarte. No me importa que te quedes.- hace una pausa y respira hondo- Quiero que te quedes. No me dejes sola.

Rina asiente cabizbaja. Anna le indica que puede sentarse en la cama. Le hace caso. Empieza a cambiarse. Rina evita mirarla.

-Quiero que sepas que me ha pasado antes.

Rina levanta la mirada y se encuentra con la espalda desnuda de su amiga. Se sonroja más.

-No… no es preciso si no quieres.

No puede evitar admirar esa espalda.

-Quiero contártelo.- se quita los pantalones.

Rina se siente intrusa. No quiere mirar pero su mirada no quiere apartarse de ese cuerpo que tiene a escasos metros.

-Yo…- se pone una camisa de botones, grande, de ir por casa, y se gira a su amiga- No puedo controlar esos…- busca por la habitación. Saca los cabellos de bajo de la camisa- ¿impulsos? No sé cómo decírtelo.- se sienta a su lado en la cama- Yo… no soy como crees.- le habla mirándole a los ojos- No soy como tú.

-Creo que me hago un idea.- retira un poco la mirada pero la posa enseguida.

-No lo malinterpretes.- dice, un poco risueña por el comentario, acariciándole el brazo- Creo que te has hecho una idea equivocada.

Rina la mira interrogante. No sabe a dónde quiere ir.

-Yo te acepto como seas.- dice cogiéndole las manos.

Anna suelta una mano y se apoya sobre ella, hundiendo un poco la cabeza. Se ríe.

-¿Qué crees que intento decirte.- sigue risueña.

-Pues… no se…- tartamudea un poco- Que te…, ¿andas?… no sé cómo decirlo.- se sonroja un poco.

-No es eso.- cambia el tono risueño por otro más serio antes de ponerse otra vez a hablar- Resulta que yo…, como te he dicho antes, no soy como tú, soy diferente.

-¿Qué quieres decir?

—-Fin del capítulo—–

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